Zimbabue va a Davos para dejar atrás la era Mugabe

// EFE

Zimbabue va a Davos para dejar atrás la era Mugabe



Zimbabue está «abierto a los negocios», aseguró esta semana Emmerson Mnangagwa, sustituto de Robert Mugabe al frente del país africano tras sus casi cuatro décadas en el poder, en la antesala de convertirse en el primer presidente de esa nación en participar en el Foro Económico Mundial de Davos (Suiza).

«Todas las inversiones estarán seguras en Zimbabue y los inversores extranjeros podrán repatriar los beneficios», subrayó el presidente el pasado jueves, durante una comparecencia en la que presentó una nueva política de inversiones para el país.

«Vengan e inviertan en nuestro país. Estamos abiertos a los negocios, ese es el mensaje que llevamos a Davos», agregó.

Para Zimbabue, un país de amplios recursos, esta oportunidad llega en el mejor momento, con la curiosidad del mundo aún fresca tras el golpe militar de facto que, en noviembre pasado, desembocó en el primer relevo en el mando en 37 años.

«El empujón del presidente hacia una reforma económica, obviamente, ha llamado la atención de otros países», indicó Willard Manungo, uno de los altos cargos del Ministerio de Finanzas, al diario estatal Herald.

Aunque Mnangagwa afirmó que acude a Suiza como un «amateur», para «aprender lo que ocurre» y «hablar» de su país, «que está abierto a las inversiones», Harare espera que «incluso los que estuvieron en contra en el pasado» y no querían saber «nada» de Zimbabue pasen de «ser hostiles a ser amistosos» en esta nueva era, en palabras del presidente.

Pero no solo los medios estatales y los funcionarios del Gobierno son optimistas. El legislador y economista Eddie Cross, referente del principal partido de la oposición -el Movimiento por el Cambio Democrático (MDC-T)-, afirmó esta semana al Parlamento que también el sector privado y los inversores están entusiasmados con las perspectivas para Zimbabue.

En una entrevista con Efe, Cross explicó que el Foro de Davos podría dar a Mnangagwa la oportunidad de construir una red de contactos muy necesaria tras los años de aislamiento del país bajo la sombra de Mugabe.

Sin embargo, cuestionó la sensatez de que el nuevo presidente vaya a Davos sin haber cumplido aún dos meses de mandato.

«Se arriesga a ir con mucho bagaje de la era Mugabe etiquetado en su espalda», expresó, ya que, en su opinión, es demasiado pronto para que haya pruebas tangibles de una verdadera agenda de reformas.

El nuevo Gobierno prometió reabrir fabricas y minas, establecer tribunales especiales anticorrupción e impulsar políticas de reinserción en la comunidad internacional.

Además, Mnangagwa se comprometió a suavizar la polémica ley de empoderamiento negro impulsada por Mugabe, que requería que las firmas extranjeras dieran mayoría societaria a los locales, y ahora solo se aplicará a las minas de diamante y platino.

Los economistas concuerdan en que el Foro Económico Mundial es una buena oportunidad para que Zimbabue se acerque a nuevos inversores.

Con la vista puesta también en las próximas elecciones -que podrían adelantarse incluso a mayo-, Mnangagwa buscará en Davos allanar el camino para que Zimbabue empiece a notar signos de cambio.

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