#YoTePregunto Andrés Caleca (ex presidente del CNE): «estas elecciones no le sirven a nadie, ni a Maduro»

// Por: Armando J. Pernía / @ajpernia

#YoTePregunto Andrés Caleca (ex presidente del CNE): «estas elecciones no le sirven a nadie, ni a Maduro»



El ex presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE), Andrés Caleca, considera que las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre van camino a convertirse en una «chapuza» que, en su opinión, no tendrá utilidad política para nadie, ni siquiera para el mandatario Nicolás Maduro, quien no podrá conseguir la legitimidad que busca con unos comicios marcados por «la más absoluta inconstitucionalidad».

ByN: – ¿Son peores las condiciones de estas elecciones que las de 2015?

Andrés Caleca: -Sin duda, creo que las condiciones son mucho peores que las de 2015, desde el punto de vista jurídico y desde el punto de vista práctico.

El presidente del CNE que llevó adelante los históricos procesos electorales de 1999, incluyendo la elección de la Asamblea Nacional Constituyente y el referendo aprobatorio de la Constitución Nacional, conversó con Banca y Negocios luego de haber introducido ante el Tribunal Supremo de Justicia un recurso de amparo constitucional para anular la convocatoria de las parlamentarias, ya que en su criterio todo el proceso está viciado no solo por las violaciones constitucionales y legales, sino por la imposibilidad material de llevar adelante el proceso de forma medianamente creíble.

– Hablemos de los problemas jurídicos, entonces…

– En primer lugar, El Tribunal Supremo designó a este Consejo Nacional Electoral de manera completamente ilegal. Por quinta vez consecutiva el TSJ se abroga las funciones de la Asamblea Nacional y designa la directiva del CNE, cosa que no está prevista en la Constitución. Pero, además ninguna de esas cinco personas es independiente, como lo exige la Constitución Nacional, a tal punto que dicen, de manera pública y notoria, que dos son de la oposición y tres son del gobierno. Pero, ojo, en 2015 esta situación también existía. El problema es que, esta vez, el Tribunal Supremo va más allá, en su resolución número 68, del 5 de julio, ordena que las elecciones se hagan el 6 de diciembre y ajustar la normativa legal, atribución expresa del parlamento, para tal fecha.

– Esa no es su atribución…

– Así es. El TSJ no solo designa al Consejo, decidiendo de una vez quién es la presidente y el vicepresidente, cosa que es potestad del propio organismo electoral, sino que, y es muy grave, abre la puerta a la desaplicación incluso de la Constitución.

«Pero, no conformes con eso, el Consejo Nacional Electoral va todavía más allá y no se limita a cumplir las instrucciones del TSJ, sino que dicta una convocatoria que excede los excesos del tribunal. Esta convocatoria viola o abiertamente desaplica los artículos 63, 67, 186, 292, 293 y 298 de la Constitución. A algunos de estos artículos simplemente los desaplica, los borra. Es impresionante», sostiene Caleca.

– De todas esas violaciones. ¿Cuál sería la más grave?

– Absolutamente todas. Este es un proceso que da la espalda a todo el ordenamiento electoral vigente, de cualquier rango. Sencillamente liquidan a la Constitución. La misma Constitución establece que solo hay dos formas de reformarla; que son la enmienda y la reforma, y ambas suponen un referendo aprobatorio de todo el país. Estos señores la han reformado a la torera; sin contar las múltiples violaciones a la Ley Orgánica de Procesos Electorales y la Ley Orgánica del Poder Electoral y otras normas, pero las más de bulto son las constitucionales.

– ¿De dónde salen esos diputados? –

«El Consejo Nacional Electoral decide aumentar el número de diputados de 167 a 267. Nadie sabe de dónde salen estos 100 diputados adicionales. El artículo 186 de la Constitución dice que el número de integrantes de la AN se establecerá utilizando el porcentaje del 1,1% de la base poblacional y, como quiera que se haga esa cuenta, siempre da 167, y eso lo hizo el constituyente de forma perfectamente consciente», explica Caleca, quien fue testigo directo del debate constitucional desde el CNE.

«Yo recuerdo que, siendo presidente del Consejo Nacional electoral en 1999, cuando se estaba discutiendo la constitución, el diputado fallecido William Lara, quien era presidente de la Comisión del Poder Electoral, se reunió conmigo y cuando yo vi este artículo, le advertí que ese era un tema más de ley, porque posiblemente habría que aumentar el número de diputados, y eso implicaría un reforma constitucional. Me respondió que ellos querían que ese número no cambiara, que así Venezuela tuviera 60 millones de habitantes, siempre el parlamento debía tener el mismo número de integrantes, porque esos parlamentos gigantescos no sirven para nada. Ellos estaban perfectamente claros en lo que estaban aprobando».

– Se olvidaron de eso en la actual Constituyente…

– Efectivamente. Eligieron más de 500, pero la ANC es otra cosa, inválida desde todo punto de vista. Aquí estamos hablando de la Asamblea Nacional que es el parlamento constitucional, regulado en la carta magna. Ese cambio, simplemente, no se puede hacer. «Además, en medio de esta crisis, cuánto va a costar el parlamento. ¿Cómo va a funcionar? Ni siquiera cabrían todos en el hemiciclo».

– Ahora hay una lista nacional de 48 diputados que parece una cámara senatorial inserta en un cuerpo unicameral…

– Nadie sabe de dónde han sacado esa lista ni para qué. Eso no garantiza la representación de las minorías y, además es completamente inconstitucional, porque la Constitución establece que la Asamblea Nacional es representación de las regiones, de los estados que eligen sus representantes por vía circuital, que son los diputados nominales, y otros por lista nominal. Esta es una especie de cámara senatorial que no tiene sentido en un parlamento unicameral, y, tan grave como eso, es que en el reglamento no se establece cómo se van a elegir esos señores.

«Para que quede claro; ningún elector va a votar directamente por esos diputados, sino que va a votar por candidatos nominales y por lista. Después el CNE decidirá, por un algoritmo que nadie sabe cómo es, quienes son esos diputados por votación nacional de cada partido. Esto significa que no son electos de manera directa, sino que son asignados por un mecanismo desconocido. Se viola el voto directo, pero se eligen votando por otros diputados», explica Caleca.

– Indígenas sin derechos –

– Otro tema es el del voto indígena…

– Eso es un completo desaguisado. El señor Rafael Simón Jiménez (ahora ex rector) dijo que habían consultado a las comunidades indígenas, y eso es completamente falso, porque nada más en Amazonas hay 5.000 comunidades indígenas. Es imposible que en cinco días hayan podido consultar nada. Resulta que los indígenas en asamblea van a elegir, no a un diputado, sino a un delegado que va a ir a una asamblea regional, que no se sabe cómo ni cuándo se va a hacer, y es esa asamblea la que elige a los diputados con votación a mano alzada. Yo me imagino que votarán en presencia del tipo que reparte las CLAP, viendo por quién vota cada quién. Esa elección de los indígenas es el 9 de diciembre, tres días después de la elección general.

«A los indígenas les han quitado de un plumazo el voto universal, directo y secreto, que es un derecho que existía desde 1958 cuando se los llamó a votar y, en 1998, el CNE del cual yo fui parte, introdujo los diputados indígenas. Los han convertido en ciudadanos de segunda, y esta es la gente que habla del poder originario».

– Las dificultades «prácticas» –

Una violación clave es el lapso recortado de la convocatoria y realización de las elecciones. De acuerdo con el ex presidente del CNE, Andrés Caleca, la norma constitucional establece que no se pueden cambiar las reglas de juego seis meses antes del proceso, y ahora se ha hecho una reformulación total con solo 5 meses de anticipación y en condiciones muy difíciles, agravadas por la pandemia de Covid-19.

«Yo desde el año 2019, estoy diciendo que unas elecciones parlamentarias no se pueden hacer en menos de 10 meses, porque es una elección compleja donde hay que hacer procesos por estados, circuitos y lista. Y aquí pasa que la empresa que manejaba la automatización y el software, Smartmatic, se fue del país, y el personal del CNE ha abandonado el organismo, no hay recursos humano suficiente. Por eso yo pedía que se eligiera un CNE que estuviera instalado en diciembre de 2019 para poder hacer elecciones este diciembre. No me hizo caso ni el gobierno ni la oposición».

En el incendio de las instalaciones del CNE en Filas de Mariche se quemó «toda la plataforma tecnológica del CNE». Caleca recuerda que Tibisay Lucena dijo que solo habían sobrevivido 520 máquinas y un proceso electoral normal necesita no menos de 33.000. «Ahí salió el señor Rafael Simón Jiménez diciendo que se habían mandado a comprar 15.000 máquinas, después dijo que lo habían engañado, y que ese contrato era de la directiva anterior».

«Esas máquinas son equipos muy específicos, no se consiguen en un Farmatodo, no hay tienda de máquinas electorales, sino que se fabrican bajo pedido. ¿Dónde se están montando esas máquinas? ¿Se están haciendo en China? Y si se están haciendo, quién escogió a ese proveedor, cómo se va a pagar eso. Y suponiendo que eso se resolviera, 15.000 máquinas no alcanzan. Las elecciones de 2015, que fueron las últimas razonablemente bien montadas, requirieron 33.000 máquinas electorales para 33.000 mesas; con 15.000 máquinas solo habría un equipo por centro de votación. Además, se necesitan primero las máquinas para resolver el problema del software, que debe ser completamente diferente y también es de diseño específico».

– Un panorama terrible cuando seguramente en diciembre todavía estaremos en distanciamiento social por el Covid-19…

– El primer acto del cronograma que era el registro electoral, donde 2 millones de venezolanos tenían que inscribirse y otros millones de venezolanos tenían que cambiar de centro, y digo millones, porque la migración interna en los últimos años ha llegado a dimensiones históricas. Muchos venezolanos se han venido al centro desde Maracaibo, del sur y el oriente, porque sus ciudades dejaron de funcionar; el país se está deshaciendo en la frontera. Toda esa gente perdió su voto. Hicieron un registro mínimo de 15 días sin lapso legal de impugnación. Tenemos cientos de denuncias de cambios de residencia no solicitados. Toda esa población va a perder su derecho al voto. Eso fracasó, como va a fracasar el proceso de  postulaciones. Imagínate cuando venga la campaña electoral.

«Esta puede ser una chapuza igual o peor a la que ocurrió en el año 1999 cuando el ex presidente Chávez se empeñó, una vez aprobada la nueva Constitución, en renovar todos los poderes públicos en un solo proceso, lo más rápido posible, y eso me costó la salida del CNE. Yo le dije a Luis Miquilena, presidente de la Constituyente, que se olvidara de eso. No se podía y no se puede en condiciones normales hacer unas elecciones que van desde el concejo municipal hasta el presidente de la República, en un solo acto en seis meses, tampoco se puede hacer en un año; primero porque es ilegal, la constitución que ellos mismos aprobaron dice que los procesos locales deben ser distintos a los nacionales para no confundir al elector. En lugar de hacernos caso, nos destituyeron, nombraron a aquel Consejo Nacional Electoral del «el 28, el 28″, gastaron 60 millones de dólares, y tuvieron que suspender las elecciones tres días antes. Esta vez va a pasar lo mismo. con pandemia, sin máquinas, y sin personal».

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– Elecciones en abril de 2021 –

– ¿Y entonces qué les dice a la gente que quiere votar y a los políticos que afirman que un gobierno como este nunca va a dar condiciones adecuadas?

– Por eso, precisamente, introdujimos este recurso de amparo, que es transversal, les sirve a todos, incluso al propio gobierno si quisiera salir del lío en el que se puede meter. Si la gente que quiere votar se entera de la chapuza, debería ser la primera interesada en que esto se corrija. Si la gente que se abstiene, lo hace porque no hay condiciones, entonces debería respaldar esta iniciativa. El gobierno no va a conseguir legitimidad. Yo propongo a las fuerzas políticas que se unan en la defensa del estado de derecho, de la institución del sufragio. Si trabajamos desde ahora, aplicando las normas, podemos hacer estas elecciones en abril del próximo año.

«Ambos sectores que debaten sobre si votar o no, tienen parte de razón. Los argumentos no son excluyentes. Esa división de la oposición se ha convertido en una pelea que no se sabe dónde va a llegar; lo grave es que eso evita resolver el problema político de fondo. Los partidos de la oposición, que se dicen todos demócratas, insisto en que deberían unirse para defender el derecho al voto de manera coordinada y activa».

– ¿Cómo quedaría, entonces, el orden institucional si se suspenden las elecciones con la legislatura de la AN vencida? ¿Cómo se resuelve ese problema?.

– Esa situación no se ha producido nunca en Venezuela al nivel de un poder público nacional, pero aquí se han prorrogado mandatos de concejos municipales, de alcaldes, consejos legislativos y gobernadores. Es una posibilidad por extensión que, en un acuerdo nacional, refrendado por la Sala Constitucional, se prorrogue la legislatura, que no sería una prórroga indefinida. La directiva se elegiría el 5 de enero por el período de la prórroga.

– Por último, ¿usted cree que el Tribunal Supremo dará curso a ese recurso de amparo?

– Yo espero que esos magistrados actúen conforme a derecho y apliquen su propia sentencia. Este CNE se burló de ese tribunal. En todo caso, hicimos lo que nos dicta la conciencia; defender el estado de derecho. Hay que pensar en las próximas generaciones. Esto no puede pasar sin que nadie diga nada. El derecho al sufragio no nos lo regaló Chávez, ni es de esta generación, sino que costó mucha lucha y mucho muerto en este país, hace más de 60 años.

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