WSJ: ExxonMobil enfrenta dilemas para retornar a Venezuela por severos daños en pozos y pocas garantías
La energética estadounidense envió a un equipo técnico para evaluar el Proyecto Cerro Negro, que gestionó hasta 2007 en la Faja Petrolífera del Orinoco. Encontró una infraestructura que requiere alta inversión para volver a estar operativa.
La energética estadounidense Exxon Mobil está en conversaciones con el Gobierno interino de Venezuela para tramitar su retorno al país petrolero tras 19 años de su salida. Sin embargo, enfrenta algunos desafíos, los mismos que durante mucho tiempo han impedido que las empresas estadounidenses realicen grandes inversiones allí aún aquejan al país.
Recientemente, la petrolera envió un equipo técnico para inspeccionar el proyecto de crudo pesado Cerro Negro, que operó hasta 2007. Asimismo, un grupo de ejecutivos estadounidenses también viajó a Caracas para analizar posibles inversiones.
Según fuentes cercanas al asunto consultadas por The Wall Street Journal, el equipo se marchó decepcionado con lo que encontró en la Faja Petrolífera del Orinoco, al noreste de Venezuela . El proyecto se encontraba en un estado ruinoso: su planta de refinación, que transforma el crudo pesado en un petróleo sintético más ligero, necesitaba reparaciones importantes. Los pozos petroleros de la región han sufrido daños tras años de mala gestión.
La empresa concluyó que reactivar las operaciones en la zona requeriría miles de millones de dólares en inversiones iniciales.
Además, las conversaciones con los emisarios del gobierno interino venezolano no han sido tan fructíferas como ExxonMobil esperaba, según fuentes cercanas. En reuniones celebradas en Caracas y Houston, las partes aún no han llegado a un acuerdo sobre los términos del contrato que incentiven a la compañía a arriesgarse a entrar en el país. Incluso si se llega a un acuerdo, se prevé que un aumento sustancial en la producción de petróleo tarde años en materializarse, dado el tiempo que se necesitaría para solucionar los graves problemas ambientales, resolver la escasez de electricidad y reparar los equipos.
Exxon, que también fue expulsada de Venezuela durante un proceso de nacionalización en la década de 1970, sigue centrada en recuperar la totalidad de los más de mil millones de dólares que, según afirma, se le adeudan en concepto de indemnización. Algunas fuentes indicaron que la compañía no está convencida de que Venezuela vaya a saldar pronto esa deuda. Sin embargo, aún busca una solución.
Exxon declinó hacer comentarios.
El dilema al que se enfrenta Exxon es trascendental porque Venezuela alberga algunas de las mayores reservas de petróleo del mundo. Como la mayor compañía energética de EE. UU., Exxon se enorgullece de su capacidad para encontrar y extraer combustibles fósiles ocultos en las profundidades de la tierra.
Dejar pasar la oportunidad de explotar esas reservas sería difícil, especialmente cuando su rival Chevron tiene el potencial de obtener grandes beneficios, al ser la única gran empresa estadounidense con actividad en la zona.
En el ámbito más cercano, lograr un acuerdo en Venezuela le granjearía a Exxon el favor del presidente Trump, quien está presionando para que las compañías energéticas estadounidenses inviertan 100 mil millones de dólares en la reparación de la deteriorada infraestructura de petróleo y gas del país.
La postura del director ejecutivo de Exxon , Darren Woods, hacia Venezuela parece haberse suavizado últimamente. En la conferencia telefónica sobre los resultados de la compañía a principios de este mes, calificó a Venezuela como «un recurso enorme que ahora se ha abierto más libremente al mundo».
Esto supone un cambio radical con respecto a enero, cuando Woods afirmó en una reunión en la Casa Blanca que Venezuela era «inviable para la inversión» sin modificaciones significativas en sus marcos comerciales, su sistema legal y sus leyes sobre hidrocarburos. Estos comentarios provocaron la ira de Trump, quien amenazó con impedir la entrada de Exxon al país.
Relanzar el proyecto Cerro Negro o iniciar uno nuevo resultaría costoso para Exxon. La alternativa a utilizar la planta de refinación —una instalación diseñada para procesar 120 mil barriles de crudo pesado al día— sería mezclar el crudo con diluyentes, lo que reduciría los márgenes de la compañía.
Según una fuente cercana al asunto , las reparaciones costarían varios cientos de millones de dólares. Reconstruir por completo la infraestructura del proyecto podría costar hasta 5.000 millones de dólares, y los nuevos proyectos, con instalaciones de modernización más avanzadas y mayor capacidad de producción, podrían costar hasta 10.000 millones de dólares, indica el WSJ.
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