Warren Buffett cede la presidencia de Berkshire Hathaway tras más de 6 décadas de liderazgo histórico
El legendario inversor de 96 años asume el rol de presidente emérito, mientras su hijo Howard G. Buffett toma las riendas del directorio del conglomerado valorado en más de un billón de dólares.
Warren Buffett abandona la presidencia del directorio de Berkshire Hathaway, cerrando un ciclo de más de 60 años al frente de la firma que lo consolidó como el inversor más influyente de la historia y un referente global para millones de participantes en los mercados financieros.
A través de un comunicado emitido este viernes, la compañía confirmó que Buffett pasará a ocupar el cargo de presidente emérito con efecto inmediato, manteniendo su puesto en la junta directiva para aportar su «valioso juicio y perspectiva». Su hijo, Howard G. Buffett, asumirá la presidencia del grupo.
La decisión consolida la reestructuración corporativa iniciada hace apenas ocho meses, cuando Buffett delegó las funciones de director ejecutivo (CEO) en su lugarteniente de confianza, Greg Abel. En aquel momento, la empresa había indicado que Buffett conservaría el título de presidente.
En una carta dirigida a los accionistas, Buffett reflexionó sobre su retiro: «El Padre Tiempo siempre gana. Sin embargo, ha sido generoso conmigo. Me ha dado la oportunidad de ver a Berkshire alcanzar un punto en el que estoy más seguro que nunca de lo que nos depara el futuro«.
El ejecutivo, de 96 años, se mantuvo activo públicamente hasta julio, aunque en sus últimas apariciones televisivas su voz ya denotaba el paso de los años.
Un historial de rentabilidad sin precedentes
Buffett comenzó a prestar servicios a Berkshire en 1965 y asumió la presidencia en 1970, transformando lo que originalmente era una empresa textil en bancarrota en su principal vehículo de inversión.
El impacto de su gestión sobre el capital de los accionistas define su legado en Wall Street. Desde que Buffett tomó el control en la década de 1960 hasta su reciente retiro como CEO, el precio de las acciones de Berkshire Hathaway registró un incremento superior al 5.500.000%. En el mismo período, el índice S&P 500 generó un rendimiento cercano al 39.000%.
Bajo su dirección, el holding con sede en Nebraska prosperó al diversificar su capital entre los mercados financieros y la economía tradicional. El conglomerado es propietario absoluto de gigantes corporativos como la red ferroviaria BNSF, la aseguradora Geico y marcas de consumo masivo como Fruit of the Loom, Benjamin Moore, Duracell y Dairy Queen.
La adaptación tardía, pero multimillonaria, al sector tecnológico
Fiel a su premisa histórica de invertir solo en negocios que comprendía a la perfección, Buffett evitó las acciones tecnológicas durante décadas. Sin embargo, su capacidad de adaptación quedó demostrada en la última fase de su carrera.
Apenas en julio de este año, reveló haber iniciado una posición en Alphabet, admitiendo que «cometió un error» al no invertir antes en el gigante de los motores de búsqueda. Esta participación ya está valorada en más de 27.000 millones de dólares y representa la quinta mayor posición del portafolio de Berkshire.
Este movimiento replicó su estrategia con Apple. En 2012, Buffett lamentó no haber comprado acciones de la empresa fabricante del iPhone. No obstante, trasladó su experiencia financiera al propio Steve Jobs. Cuando el entonces CEO de Apple le consultó qué hacer con los vastos excedentes de efectivo de la empresa, Buffett le recomendó iniciar un programa de recompra de acciones.
Apple ejecutó esta estrategia poco después, y Berkshire comenzó a adquirir títulos de la compañía en 2016. Al día de hoy, Apple es la mayor participación individual de Berkshire Hathaway, con un valor de casi 80.000 millones de dólares.
El compromiso filantrópico de una fortuna histórica
Warren Buffett se despide de la conducción de Berkshire Hathaway consolidado como la décima persona más rica del mundo, con un patrimonio neto que supera los 145.000 millones de dólares. Más allá de su rentabilidad, su influencia se extiende a la filantropía global.
A lo largo de una década, ha donado casi 50.000 millones de dólares a la Fundación Bill y Melinda Gates. Asimismo, fue el arquitecto principal de «The Giving Pledge» (La Promesa de Dar), una iniciativa que logró comprometer a decenas de multimillonarios para que destinen la mayor parte de su riqueza a causas benéficas.
Fiel a su propia iniciativa, Buffett ha dejado claro el destino final de su patrimonio: «Más del 99% de mi riqueza se destinará a la filantropía durante mi vida o al momento de mi muerte».
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