Torino: Banca venezolana muestra una progresiva y peligrosa pérdida de rentabilidad

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Torino: Banca venezolana muestra una progresiva y peligrosa pérdida de rentabilidad



Las instituciones bancarias desempeñan un papel fundamental en el proceso de la asignación de los recursos en la economía a través de su actividad de la intermediación financiera, lo cual funge de estímulo para el desarrollo económico.

En el caso de Venezuela, en los últimos años la banca se ha visto sujeta a restricciones legales asfixiantes con altos niveles de encaje legal que han provocado que se limite la actividad crediticia, indica Torino Economics, la unidad de investigación de Torino Capital en su más reciente informe.

Alega la consultora que los registros presentados por la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario ubican en 10,86% el margen de intermediación financiera para abril de este año, manteniendo una tendencia a la baja sin precedentes, viéndose afectada además por la parálisis económica generada por el COVID-19.

No obstante, la inclusión financiera venezolana es alta, para el 2017, de acuerdo con datos del Banco Mundial, el 73,49% de la población venezolana poseía cuenta en una institución financiera o con un proveedor de servicios de dinero móvil, mientras que la región presentó un promedio de 55,14%.

Por su parte, Nicolás Maduro aseguró en 2019 que el 90% de los venezolanos se encontraba bancarizado, sin embargo, desde 2013 no se tiene información oficial al respecto.

Como consecuencia del declive económico de Venezuela en los últimos años, Torino Economics destaca que el proceso hiperinflacionario en el que está sumida la economía venezolana ha ocasionado impacto sobre la propensión al ahorro en moneda nacional.

A esto se suma las restricciones mediante el encaje legal, que se ubica hasta en 93% para las captaciones, lo que ha dificultado que la banca realice las operaciones propias del sector, evidenciándose un margen de intermediación financiera en sus mínimos históricos.

Este escenario, además del fuerte proceso de devaluación, ha provocado la merma del patrimonio de la banca, llegando a ser el más bajo de la región, siendo una situación que también se en el nivel de activos.

En este último en particular, en marzo se reportó una variación interanual de 1.956%, la cual fue absorbida por una tasa inflacionaria de más de 3.000%, de acuerdo con el Índice Nacional de Precios al Consumidor de la Asamblea Nacional (INPCAN).

Por su parte, las captaciones del público presentaron un aumento de 1.717%, inferior al ritmo inflacionario, mientras que los pasivos se incrementaron en 2.036%, ambos inferiores al ritmo inflacionario.

– Sistema bancario venezolano en el panorama regional –

El tamaño de la cartera de crédito de la banca en la región con excepción de Chile y Bolivia, predominan ratios menores al 50% del Producto Interno Bruto (PIB), siendo los casos más resaltantes el de Argentina y Venezuela, donde este último, para 2019, fue el país con la cartera de crédito relativa más pequeña de la región, con una cifra que no llega a representar siquiera el 1% del PIB de la nación, sostiene Torino Economics.

En cuanto a los depósitos totales, la consultora financiera indicó que la situación es similar, con Venezuela siendo el país con el ratio depósitos/PIB más bajo.

En este sentido, de acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), para inicios de 2019, el 49% de la población latinoamericana (200 millones de personas), no se encontraba bancarizada, dada la existencia de limitaciones en la oferta de servicios financieros, derivados de los costos transaccionales y de información, que impiden un aumento en la inclusión financiera, afectando de esta forma el crecimiento de las economías.

– Indicadores de solvencia patrimonial –

De acuerdo con los indicadores de solvencia patrimonial, Torino Economics señala en su informe que hasta el primer trimestre de 2020 se evidencia en términos generales que la banca venezolana se encuentra en capacidad de absorber posibles pérdidas.

No obstante, se puede apreciar que desde el segundo semestre de 2018 se han evidenciado problemas de eficiencia en términos de activos generadores de ingresos, lo cual aumenta el riesgo sobre la estabilidad financiera, sobre todo ante la perspectiva de una agudización de la recesión económica.

Comparando con la banca en los demás países de la región, para el 2019, la banca venezolana tuvo uno de los patrimonios más bajos, con una cifra de USD 1.211 millones respondiendo a la fuerte depreciación que ha sufrido en medio del espiral inflacionario, el cual no ha logrado superar.

– Indicadores de rentabilidad –

Al considerar los indicadores de rentabilidad, en cuanto al margen financiero bruto, se tiene un coeficiente bajo, signo de una escasa rentabilidad, con un promedio de 3,05% entre 2019-2020 en el caso de la banca universal y comercial, cuando entre el 2014-2018 presentaba un promedio superior al 10%.

En términos de la Rentabilidad Económica (ROA), el sector bancario en general también ha mostrado una caída significativa, al reportar una disminución de la mitad de su valor, al contrastar el último año (2% entre 2019-2020) con los cinco años previos (4,2% entre 2014-2018).

No obstante, aún muestra cierta rentabilidad proveniente de las operaciones no propias de la intermediación, con lo cual se demuestra su capacidad para generar resultados operacionales positivos en un entorno tan adverso, sostiene Torino Economics.

Comparando con otros países, para el 2019, Venezuela estuvo entre el promedio de la ROA con un coeficiente de 1.74%, considerado que sus niveles de activos en la actualidad son los menores de la región (medido por medio del ROE) y presentó la peor rentabilidad económica de la región, lo cual muestra la peligrosa y progresiva pérdida de rentabilidad del sector en la nación petrolera.

– La liquidez del sistema –

 Finalmente, en cuánto a los indicadores de liquidez, considerando la relación entre las disponibilidades y las captaciones del público, estas se encuentran en niveles positivos en términos generales en el sector bancario.

Sin embargo, el incremento de este índice en la banca universal y comercial también evidencia que parte de la liquidez que mantiene la banca se debe a que las captaciones se están destinando en menor medida a la intermediación y por tanto se podrían considerar recursos “ociosos”; sin embargo, este comportamiento responde a la política del Banco Central de Venezuela (BCV) de mantener un encaje legal cercano al 100% para 2019 y 97% en el 2020.

En lo que respecta al nivel de depósitos oficiales y su participación en los recursos captados por las entidades, en la banca universal y comercial se ha mantenido relativamente bajo, mientras que en el resto del sector bancario se ha visto incrementada la participación del sector oficial en sus captaciones desde 2014.

Por su parte, la relación entre activos y pasivos de corto plazo se observan niveles crecientes en los últimos tres años, evidenciando la existencia de capacidad de pago de las instituciones, pero reflejando igualmente el incremento de recursos retenidos por el ente emisor.

Es por ello que Torino Economics considera que la banca venezolana se mantenga activa producto de ingresos que no provienen de las actividades propias de la intermediación, como lo son las comisiones por servicios diversos, los cuales casi se han triplicado en los últimos seis años.

Sin embargo, esto no corresponde a un comportamiento normal dado que esta no es la actividad fundamental de la banca y que además está sujeto a las decisiones del ente regulador, concluye Torino Economics en su informe.

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