Si estás pensando invertir en EE.UU. debes conocer los cuatro tipos de empresas existentes

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El historiador James Truslow Adams expresó en 1931 por primera vez el famoso concepto The American Dream (el sueño americano). Desde entonces, la posibilidad de alcanzar el éxito bajo las mismas oportunidades que cualquier ciudadano americano ha inundado la cabeza de millones de inmigrantes. Aunque bien es cierto que, de una forma estricta, esa idea había comenzado ya a inculcarse en los pioneros ingleses de los siglos XVI y XVII, con el fin de poblar las colonias británicas de América del Norte.

Apareciese cuando apareciese el concepto, en la actualidad ha perdido valor. ¿La razón? Cada vez son más los inmigrantes que han fracasado en su intento de lograr una posición destacada en EE.UU. por no contar con las mismas oportunidades que los ciudadanos nativos. Aun así, triunfar en el gigante del norte es posible. Eso sí, emprender un negocio propio es, en muchas ocasiones, más viable que a través de un contrato.

Y recuerda, si quieres que tu negocio o inversión triunfe en Estados Unidos debes seguir tres normas: trabajo, trabajo y trabajo.

En EE.UU. existen cuatro tipos de empresas o estructuras jurídicas, que a su vez pueden contener diferentes variaciones, según la Cámara de Comercio de España en Nueva York. Estos tipos de empresas aplican por igual al inmigrante de cualquier país.

Propiedad única. Exige pocos requisitos. El propietario asume toda la responsabilidad financiera y operativa. Los activos de la persona están ligados a los de la compañía, por lo que el propietario asume todos los riesgos.

Corporación. Son entidades independientes de sus propietarios. Los accionistas están protegidos de las obligaciones y responsabilidades generadas por la empresa. A nivel fiscal, hay dos tipos: C y S. Las C son responsabilidad de la compañía, mientras que las S no tienen obligaciones impositivas.

Sociedad de responsabilidad limitada. Combinación de corporación y sociedad limitada. Los propietarios controlan acciones y su responsabilidad por las operaciones de la empresa depende del porcentaje de títulos que controlen. Los impuestos recaen de forma individual sobre los accionistas.

Sociedad limitada. Formada por dos personas o entidades para poseer y gestionar la empresa. Los socios comparten beneficios, pérdidas y la gestión de la firma. Los impuestos son también responsabilidad individual de los socios.

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