Samsung certifica solidez de su cartera con resultados de enero-marzo

// EFE


Samsung Electronics confirmó hoy con sus buenos resultados de enero-marzo la solidez y diversificación de su cartera de negocio, que le ha permitido ganar más pese al reciente fiasco del Note 7 y al encarcelamiento de su presidente.

La empresa con sede en Suwon (sur de Seúl) logró un beneficio neto de 7,68 billones de wones (6.217 millones de euros) en el primer trimestre de 2017, un 46,29 por ciento interanual más, e incrementó su ganancia operativa en un 48,27 por ciento hasta los 9,89 billones (8.015 millones de euros).

Las cuentas se apoyan sobre una facturación que subió un 1,5 por ciento hasta los 50,55 billones de wones (40.927 millones de euros), gracias al crecimiento de sus ventas de semiconductores y pantallas, un recordatorio de su fortaleza como proveedor para otros grandes fabricantes de teléfonos y otros dispositivos electrónicos.

Principalmente Apple, que depende de los chips y pantallas de la surcoreana para fabricar sus iPhone de bandera.

Sus procesadores destinados a hacer funcionar los móviles de alta gama de otros fabricantes lideraron en el primer trimestre el crecimiento de sus ventas de semiconductores (de los que comercializó un 40 por ciento interanual más y un 5 por ciento más que en octubre-diciembre).

Semejantes resultados fueron recibidos con entusiasmo en la Bolsa de Seúl, donde sus acciones, que andan por máximos históricos desde el pasado otoño, registraron un encarecimiento del 2,43 por ciento.

Estos números fueron a su vez el argumento perfecto para descartar también hoy el plan de reestructuración, propuesto inicialmente en noviembre, para dividir Samsung Electronics en una empresa tenedora (holding) y en otra operativa con vistas a mejorar su eficiencia.

La opción de dividir en dos la corporación allanaba el camino para que Lee Jae-yong, heredero del grupo Samsung, se hiciera con el control total del conglomerado que aún preside su padre, Lee Kun-hee, que permanece postrado en una cama y sin habla desde 2014 tras un infarto.

Pese a que las tornas para la familia Lee han virado radicalmente (el heredero fue detenido de manera preventiva en febrero y se enfrenta ahora a la cárcel por su rol en la trama de corrupción que supuso la destitución de la presidenta surcoreana), la empresa se escudó por completo en su hoja de resultados.

En un comunicado se dijo que la transformación en una estructura de «holding» tendría un impacto limitado en su competitividad y que la actual cartera de negocios ha permitido «minimizar la volatilidad de los ingresos durante los períodos de recesión económica» y que ello otorga a Samsung una ventaja única sobre sus competidores.

La excusa no convenció en el parqué surcoreano, y las acciones del resto de empresas del «chaebol» («conglomerado»), que se habrían visto beneficiadas por esta reestructuración, se vendieron a espuertas.

Samsung C&T se desplomó hoy un 6,84 por ciento, mientras que otras como Samsung Engineering y Samsung SDS perdieron un 6,04 y un 6,48 por ciento, respectivamente.

Por otro lado, la empresa admitió que la facturación de su rama de telefonía móvil ha caído (en este caso, un 17 por ciento interanual) debido a una menor venta de sus productos más representativos tras el fiasco de su «phablet» Galaxy Note 7.

El problema, que obligó a la empresa a dejar de fabricarlo el pasado otoño por los repetidos casos de incendio del aparato, ha empañado la imagen de sus teléfonos además de suponerle un coste operativo de 6,1 billones de wones (4.927 millones de euros).

En todo caso, la compañía de las tres estrellas dijo hoy que prevé empezar a incrementar la provisión de unidades de su Galaxy S8, su flamante modelo de alta gama, ante una demanda que se antoja creciente y recordó que presentará su nuevo «phablet» en la segunda mitad del año.

La empresa también dijo que espera un crecimiento de la demanda de sus dispositivos de memoria y también aumentar su oferta de pantallas OLED flexibles de cara al resto del ejercicio.

Te podría interesar también