Reuters: Venezolanos acatan a medias paro convocado por la oposición

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A pesar de que las calles de Venezuela lucían con menos movimiento de lo habitual, el paro nacional convocado por la oposición concitaba sólo una tímida acogida el viernes, luego de amenazas del Gobierno de Nicolás Maduro de tomar el control de los negocios que no abran al público.

La coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) convocó a una huelga general de 12 horas, en protesta por la paralización de un referéndum revocatorio contra el mandatario socialista, lo que tensó aún más los ánimos entre las partes.

«No estoy de acuerdo con el gobierno de Maduro, pero tuve que abrir porque, como está la situación en el país, es muy difícil dejar de trabajar un día», se lamentó Alfonso Brito, dueño de un puesto de meriendas en el este de Caracas que, por la huelga, vendía menos de lo usual.

A pesar de que la oposición calificó el paro como un «éxito», en Caracas, las panaderías, farmacias y supermercados estaban abiertos y exhibían las ya habituales filas de compradores en busca de pan y harina escasos. En el resto del país, el paro se cumplía a medias.

Venezuela atraviesa una de las peores crisis de su historia contemporánea, con la inflación más alta del mundo, recesión económica y escasez de alimentos y medicinas. La oposición responsabiliza a Maduro de las tribulaciones económicas por lo que busca revocar su mandato.

Sin embargo, el Consejo Nacional Electoral (CNE) pospuso la consulta, prácticamente enterrando la posibilidad de que se haga antes del 10 de enero de 2017. Si se celebrara luego de esa fecha y Maduro es revocado, no se realizarían elecciones y el vicepresidente concluiría su mandato hasta el 2019.

Desde la víspera, Diosdado Cabello, el segundo hombre fuerte del Gobierno, amenazó con tomar el control, con ayuda de las Fuerzas Armadas, de las empresas que se plegaran al paro.

«Empresa que se pare, empresa que debe ser tomada. Sea de quien sea», dijo el jueves. La advertencia parecía haber calado en grandes industrias, cuyas cámaras dejaron en manos de sus trabajadores la decisión de acudir a trabajar.

Maduro, cuya popularidad ha caído bruscamente desde que asumió como presidente en el 2013, asegura que la oposición busca asestarle un golpe de Estado, un calco del que alejó brevemente del poder a su antecesor, el fallecido Hugo Chávez.

«¿Cómo un país va a salir adelante si no trabaja?», se preguntó Miguel Acevedo, mientras se dirigía a su oficina en el Seniat, el órgano recaudador de los impuestos. «La dirigencia opositora lo único que busca es la ruina del país. No piensan en su gente que debe trabajar para llevarse un pan a la boca».

Además de la huelga y una masiva protesta en la semana, la oposición está llevando a cabo una juicio político contra Maduro en la Asamblea Nacional con el fin de desbancarlo.

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