Renault-Nissan-Mitsubishi prevé ser líder mundial en ventas a mediados de año

// EFE


La alianza formada por Nissan y Renault, que ha absorbido Mitsubishi, se convertirá en líder mundial del sector automovilístico en ventas «a mediados de año», anunció hoy su presidente, Carlos Ghosn.

Eso significa que superará a Volkswagen y a Toyota, que se habían situado por delante en el primer trimestre, según las previsiones de Ghosn durante la asamblea general de accionistas de Renault celebrada en París.

Su ritmo de crecimiento (un 16 % en los tres primeros meses del ejercicio) es superior al de sus dos competidores más directos.

Las sinergias de sus marcas, añadió el máximo ejecutivo de la alianza, han permitido ahorrar en seis años más de 3.000 millones de euros, que en 2018, según sus cálculos, llegarán a los 5.500 millones.

Ghosn subrayó que la filial rusa AvtoVaz, que se ha integrado plenamente en sus cuentas, «va por el buen camino para la rentabilidad operativa prevista en 2018».

La dirección de Renault recordó que el fabricante francés facturó el pasado año 51.243 millones de euros, un 13,7 % más que en 2015, con 3.543 millones de euros de beneficio, lo que significó 583 millones suplementarios.

En los tres primeros meses de 2017, la facturación subió un 25,2 % hasta los 13.129 millones de euros. Sobre la base de esos resultados, la empresa propuso repartir un dividendo de 3,15 euros por acción a cuenta del ejercicio de 2016, un 31 % más que el año anterior.

El próximo plan estratégico de Renault, que se presentará en octubre, fijará los nuevos objetivos para el horizonte de 2022, un año en que se espera una facturación de 70.000 millones de euros.

El presidente dijo que Renault prevé 13 lanzamientos de vehículos en sus diferentes mercados, entre los que está el nuevo Captur en Europa a partir de este junio.

Junto con Nissan y Mitsubishi, Renault es líder mundial en los vehículos eléctricos, con 460.000 unidades vendidas acumuladas, y Ghosn aseguró que tienen intención de «seguir siéndolo».

«El futuro del vehículo -argumentó- será eléctrico, conectado, autónomo» y esas tecnologías «necesitan inversiones considerables».

El punto más polémico de la junta fue la remuneración de Ghosn. Los accionistas adoptaron, con mayorías inferiores al 55 %, las resoluciones referidas a las de 2016 y 2017.

La dirección había propuesto 7,005 millones a cuenta de 2016, mientras que para 2015 le habían correspondido 7,251 millones, a los que se sumaron 8,37 millones en tanto que máximo dirigente de Nissan.

Las tensiones que generó la cuestión desde la asamblea precedente originó un cambio legislativo en Francia para obligar a las empresas a someterla al dictamen de los accionistas.

Ghosn añadió, en el turno de preguntas, que no había «nada cierto» en las informaciones sobre un montaje financiero para ocultar remuneraciones suplementarias mediante una sociedad domiciliada en Holanda.

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