Papa Francisco: ‘La propiedad privada es un derecho natural pero secundario’

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Papa Francisco: ‘La propiedad privada es un derecho natural pero secundario’



En un mensaje dirigido a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el papa Francisco volvió a ser tendencia luego de afirmar que la propiedad privada es un derecho natural pero «secundario» que depende de un derecho primario, que es “la destinación universal de los bienes”.

Además, advirtió sobre la corrupción sindical e hizo un llamado a la solidaridad internacional.

El Pontífice incide así en la idea que ya expresó en diciembre al inaugurar la conferencia internacional virtual de los Comités Panamericano y Panafricano de Juezas y Jueces por los Derechos Sociales y la Doctrina Franciscana.

Por su parte, en el videomensaje transmitido por el canal oficial del Vaticano, el sumo pontífice hizo un llamado a proteger a los trabajadores mas desfavorecidos, como los jóvenes, los migrantes y los jornaleros. Además, se dirigió a los “actores institucionales del mundo del trabajo” que podrían favorecer los cambios ya en acto.

Los descalabros sociales causados por la pandemia, que dura ya quince meses, dejan demasiados desocupados y trabajos degradantes, por lo que urge una “reforma profunda de la economía” y «un trabajo esencialmente humano”.

“Estamos llamados a dar prioridad a nuestra respuesta hacia los trabajadores que se encuentran en los márgenes del mundo del trabajo y que todavía se ven afectados por la pandemia del COVID-19: los trabajadores poco calificados, los jornaleros, los del sector informal, los trabajadores migrantes y refugiados, los que realizan lo que se suele denominar el ‘trabajo de las tres dimensiones’: peligroso, sucio y degradante, y así podemos seguir la lista”, afirmó.

– «Peligroso, sucio y degradante» –

Dijo que el trabajo actual para tantos trabajadores changarines, para los migrante y precarios, pero sobre todo para tantas mujeres “a comenzar por las domesticas y vendedoras ambulantes” es “peligroso, sucio y degradante».

El primer comentario que se escuchó fue que más que un mensaje el Papa argentino lanzó una mini encíclica sobe el trabajo. Exhortó a dar una respuesta incisiva hacia quien se encuentra “al margen del mundo del trabajo” embestido por las consecuencias dramáticas de la pandemia.

“Muchos migrantes y trabajadores vulnerables, junto con sus familias, normalmente quedan excluidos del acceso a los programas nacionales de promociones de la salud, prevención de las enfermedades, cura y asistencia así como a los planes de protección financiera y de los servicios psicosociales”.

Jorge Bergoglio agregó que “este es uno de los tantos casos de la filosofía del descarte que nos hemos habituado a imponer a nuestras sociedades”. Se trata de una exclusión “que complica la individualización precoz, la ejecución de test, la diagnosis y la asistencia médica por el Covid 19 para refugiados y migrantes.

La pandemia ha agravado la actual emergencia laboral y el Papa denunció “la falta de medias de tutela social frente al impacto del Covid-19”. Citó el aumento de la pobreza, la desocupación el retardo de la inserción de los jóvenes en el mercado del trabajo.

– Condiciones «laborales decentes y dignas” –

“Con la premisa de volver a una mayor actividad económica, al terminar la amenaza del Covid-19, evitamos las pesadas fijaciones sobre la ganancia, el aislamiento y el nacionalismo, el consumismo ciego y la negación de las claras evidencias que denotan la discriminación de nuestros hermanos y hermanas ‘eliminables de nuestra sociedad”.

El obispo de Roma reiteró la necesidad de garantizar el respeto de los derechos fundamentales de los trabajadores, incluido el derecho a la sindicalización”.

“Unirse en un sindicato es un derecho. La crisis del Covid-19 ha ya incidido sobre los más vulnerables y ellos no deberían verse castigados por las medias para acelerar una reactivación que se centre unicamente en los indicadores económicos”.

El riesgo es, en efecto, el “ser atacados por un virus todavía peor del Covid-19, el virus de la indiferencia egoísta”.

El Papa agregó que este virus se propaga en el pensar que la vida es mejor si es mejor para mí, y que todo va bien si me va bien a mí.

Es así que se inicia y se termina seleccionando una persona en lugar de otra, descartando a los pobres, sacrificando a cuantos resisten al llamado “altar del progreso”, que “es una verdadera dinámica elitista, de constitución de nuevas élites al precio el descarte de mucha gente y muchos pueblos”, dijo.

Cada empresa, prosiguió el Papa, debería diariamente demandarse “si cuida a sus trabajadores”. Si junto con el cuidado habla de cultura, o mejor de las tantas culturas en el mundo, comenzando por las indígenas o populares, con frecuencia marginalizadas, que llevarían a un enriquecimiento.

Con información de Clarín*


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