Olalquiaga: la empresa nacional funciona con bajísimo nivel de investigación

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Olalquiaga: la empresa nacional funciona con bajísimo nivel de investigación



En estos momentos, la industria venezolana tiene más estructura de la que necesita para atender al mercado local, fabricando productos que también hay en otras partes del mundo y, debido a la destrucción de las cadenas de suministro, se encuentra con muy bajos o nulos niveles de competitividad.

Así lo señaló Juan Pablo Olalquiaga, presidente de la Fundación Educación e Innovación Industrial (Fundei) y ex presidente de Conindustria, durante su intervención en el VII Seminario ALTEC 2020 (Asociación Latino Iberoamericana de Gestión Tecnológica), edición Venezuela.

En este foro organizado por la Universidad de Carabobo, Olalquiaga enfatizó que la empresa nacional funciona con un bajísimo nivel de investigación y con la equivocada percepción de que lo importante es obtener ganancias en competitividad en lugar de pensar en cómo reinventarse de cara a las nuevas realidades de los mercados internos y externos.

“Y el reinventarse pasa casi excluyentemente por entender cuáles productos exportables son los que se deben producir. Es aquí donde la industria requiere, desesperadamente, de aliarse con la universidad para sostener investigación monetizable”.

Dijo que, según su experiencia, la innovación que requiere adoptar la industria venezolana necesita de una fuerte dosis de creatividad.

“¿Qué hago que me diferencie y me atraiga a clientes internacionales?  Mezclado con otra fuerte dosis de emprendimiento, es decir: ¿Cómo, teniendo un producto, hago para presentarme al mercado para enamorarlo?  Cuando me haya respondido esas dos preguntas comienza la larga y riesgosa etapa de desarrollo de producto, el cómo conseguir que lo que pretendo ofrecer lo pueda fabricar”.

Sin embargo, reconoce que una de las razones por las cuales en Venezuela no se invierte en desarrollo e innovación es porque no existe protección para la propiedad intelectual, para la creación de nuevos productos o procesos, para las patentes. Y esto hace casi inviable la inversión en proyectos de investigación.

A juicio de Olalquiaga, el entorno venezolano tiene mucho en contra para poder servir al desarrollo de tecnologías innovadoras, pero con esto hay que vivir por los momentos.  Por otro lado, existen oportunidades en la forma de necesidades conjuntas entre empresas y universidades que, si aprendemos a relacionarnos de manera constructiva, creyendo en el largo plazo y apostando juntos como modelo complejo, podremos explotar. Lo cual es clave para el país que soñamos de bienestar y progreso.

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