Informe anual de DD HH de EE.UU: Hay una agudización de la crisis humanitaria en Venezuela

// AFP

Informe anual de DD HH de EE.UU: Hay una agudización de la crisis humanitaria en Venezuela



Estados Unidos va a denunciar las violaciones contra los derechos humanos sin importar donde se produzcan y si son cometidas por países aliados, prometió este martes el jefe de la diplomacia, Antony Blinken, marcando una ruptura con el gobierno de Donald Trump.

En el primer informe anual sobre los derechos humanos editado bajo el gobierno de Joe Biden, el Departamento de Estado destacó -con respecto a Latinoamérica- una agudización de la crisis humanitaria en Venezuela debido a la corrupción del gobierno de Nicolás Maduro, la aprobación de leyes cada vez más «represivas» en Nicaragua y las continuas «restricciones» para la libertad de expresión en Cuba.

Blinken aseguró a su vez que el gobierno de Biden va a oponerse a las «violaciones de los derechos humanos donde sea que se produzcan y sin importar quienes sean los responsables, si son rivales o aliados».

El funcionario insistió especialmente en señalar el «genocidio cometido contra los uigures mayoritariamente musulmanes» en la región china de Xinjiang y la represión de las fuerzas armadas birmanas contra manifestantes que se oponen al golpe de Estado de febrero pasado.

«La tendencia en materia de derechos humanos sigue avanzando en la dirección equivocada. Vemos evidencias de eso en todas las regiones del mundo», indicó Blinken a los periodistas durante la presentación del informe.

El secretario de Estado también criticó al gobierno de Trump, que centró su política en algunos derechos específicos como la libertad religiosa, a veces en detrimento de derechos de minorías o del acceso al aborto.

«No hay una jerarquía que haga que algunos derechos sean más importantes que otros», afirmó, señalando que su departamento dio vuelta a la página de «las opiniones parciales». 

En este sentido, Blinken ordenó que se vuelva a hacer una evaluación de los derechos reproductivos en cada país, un capítulo que fue suprimido como parte de la doctrina contra el aborto del gobierno de Trump.

Como parte del cambio de tono, Blinken reconoció los desafíos que enfrenta su propio país, incluyendo la lucha contra el «racismo sistémico».

«Esto es lo que separa la democracia de las autocracias: nuestra capacidad y nuestra voluntad de confrontar nuestras deficiencias abiertamente», señaló anticipándose a posibles críticas.

En respuesta al informe, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, señaló el expediente de Estados Unidos en materia de discriminación a la población negra.

«El 80% de los estadounidenses considera que en EEUU existe discriminación contra los negros, el 76% contra los hispanos y el 70% contra los asiáticos», dijo el diplomático, que criticó que el «racismo y la segregación son endémicas» en el país.

Con respecto a Cuba, Estados Unidos mantuvo su enfoque, describiendo al país como un estado «autoritario» sin elecciones libres y además denunció ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas y tortura.

– Evita calificar a Cisjordania como territorio «ocupado» –

En cambio, en Medio Oriente el gobierno de Biden mantuvo la semántica inaugurada por Trump y se abstuvo de calificar a Cisjordania como un «territorio ocupado».

Bajo el gobierno de Trump, el informe del Departamento de Estado comenzó en 2018 a referirse a Israel, Cisjordania y Gaza, abandonando la tradición de usar la fórmula «Israel y los territorios ocupados», un cambio semántico que fue interpretado como un rechazo al consenso internacional de que Israel es una fuerza de ocupación.

En el primer informe del gobierno de Biden, que cubre eventos sucedidos en 2020, el Departamento de Estado no revirtió esta forma de referirse a la región.

«El lenguaje en este informe no está orientado a asentar una posición ni un estatus definitivo para ser negociado con las partes en conflicto, incluyendo los límites específicos de la soberanía israelí en Jerusalén o las fronteras entre Israel y un eventual futuro estado palestino», indicó Lisa Peterson, la subsecretaria interina para los Derechos Humanos.

La alta funcionaria indicó que los autores del informe siguen creyendo que es mejor asignar nombres geográficos a los lugares.

«Eso está en sintonía con nuestras prácticas generales. También creemos que es más claro y más útil para los lectores que buscan información sobre los derechos humanos en estas áreas específicas», indicó a los reporteros.

Trump dio un giro en la política exterior al reconocer a Jerusalén como la capital de Israel y después apoyó la anexión de los Altos del Golán de Siria.

El exjefe de la diplomacia de Estados Unidos Mike Pompeo afirmó que no compartía el consenso internacional de que los asentamientos israelíes en Cisjordania son ilegales.

Blinken, sucesor de Pompeo, indicó en tanto que Estados Unidos va a mantener su embajada en Jerusalén, pero también llamó a que se realicen mayores esfuerzos para apoyar a los palestinos, incluyendo la entrega de ayuda humanitaria.

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