Gobierno de Kuczynski sufre un revés económico en su primer año en Perú

// EFE


A pesar de estar conformado por un equipo de reconocidos tecnócratas y economistas, el Gobierno de Pedro Pablo Kuczynski ha sufrido un serio revés económico en su primer año de gestión en Perú, afectado por el escándalo Odebrecht, el golpe del fenómeno climático de El Niño Costero y otros factores externos.

Aunque las proyecciones sitúan en 2,8 % el crecimiento de Perú para el 2017, una cifra que estará entre las más altas de la región, esos indicadores están muy por debajo del 6 % en promedio de los últimos años y del 9,1 % histórico que se alcanzó en 2008, durante el segundo Gobierno de Alan García (2006-2011).

Ha sido precisamente durante el primer año de gestión de Kuczynski y su primer ministro, Fernando Zavala, ambos economistas, que las cifras se han complicado, afectadas también por la disminución del gasto en infraestructura y el limitado crecimiento de la inversión privada.

El revés lo ha recibido un Gobierno conformado por técnicos, que ofrecía un manejo económico sano y fuerte del país, pero que debió lidiar con un Congreso en manos de la oposición fujimorista, que incluso obligó a dimitir al ministro de Economía Alfredo Thorne, cuyo cargo tuvo que ser ocupado por Zavala.

Sin embargo, el mayor impacto llegó desde los flancos menos esperados: el destape del escándalo de corrupción de Odebrecht y la furia descontrolada de la naturaleza.

El caso Odebrecht generó una crisis de desconfianza generalizada, luego de que la empresa reconociera ante la Justicia estadounidense que pagó sobornos a funcionarios peruanos por un total de 29 millones de dólares entre 2004 y 2015.

Ese período comprende los mandatos presidenciales de Alejandro Toledo (2001-2006), Alan García (2006-2011) y Ollanta Humala (2011-2016).

En las últimas semanas las investigaciones derivaron en la prisión preventiva de Humala y su esposa, Nadine Heredia, y una orden similar, por ejecutarse, contra Toledo y su esposa, Elianne Karp, así como una investigación preliminar contra García.

El caso Odebrecht también ha frenado las inversiones, tanto por la cautela con que las empresas han tomado un eventual ingreso al país, así como por la supervisión drástica de la Contraloría, la Procuraduría y el propio Congreso en las investigaciones, denuncias y seguimiento de los proyectos de infraestructura.

El Gobierno también ha manifestado su voluntad de que Odebrecht no vuelva a trabajar en el país, una posición que deja entre signos de interrogación el futuro de sus socios nacionales, como la constructora Graña y Montero, la más grande de Perú.

La situación económica se agravó por el embate del fenómeno climático de El Niño Costero, que entre diciembre y marzo pasado causó graves daños en la infraestructura y dejó miles de damnificados en la costa norte y central del país.

Al adelantar el balance de su primer año de gestión, Kuczynski hizo la semana pasada un mea culpa y afirmó que «pecó de optimista», por lo que reconoció que su mayor decepción ha sido el bajo crecimiento económico.

El gobernante aseguró que su Gobierno nunca pensó que el escándalo de corrupción Lava Jato y Odebrecht «iba a llegar a estas costas con tanta fuerza».

Kuczynski también dijo que las autoridades subestimaron el impacto que tendrían los graves daños que causó El Niño Costero.

Consciente del escenario adverso, el gobernante enfatizó que la gran decepción ha sido «obviamente el crecimiento económico bajísimo» de la economía nacional, pero reiteró que «1,5 % de la caída del PIB viene de los aludes y del escándalo de corrupción».

Para Kuczinsky, sin embargo, aunque el 2,8 % de este año estará entre las cifras macroeconómicas más altas de la región, «lo importante para el Perú es crecer fuerte para generar trabajo y empleo», por lo que aseguró que el país va a llegar a 4 % o 5 % en los próximos dos años.

¿Cómo lo hará?, ese es el gran enigma que los peruanos esperan ver despejado durante el tradicional discurso anual que dará el 28 de julio ante el Congreso.

Te podría interesar también