Fujimorismo: fratricidio político

// Luis E. Fidhel González *



El fujimorismo como movimiento político de masas es el más fuerte e incluso consolidado en el Perú. Cuenta todavía con el raigambre y apoyo popular que Alberto Fujimori forjó como presidente en la década de los noventa. No existen puntos medios, es decir: se simpatiza o está en contra, se rechaza o se adopta.

Un grupo importante de la población peruana le reconoce y agradecen al “chino” el haber acabado con el terrorismo pero también es sabido de abusos y “trabajo sucio” cometido por los Servicios de Inteligencia Nacional (SIN), corrupción generada para control del poder político, cuya muestra fue documentada en los denominados Vladi-videos, ataques a la libertad de expresión a través de la “prensa chicha” y neutralización a medios críticos – caso Frecuencia Latina-

En relación al terrorismo, particularmente de Sendero Luminoso, que protagonizó una estrategia de masacre particularmente en el Departamento de Ayacucho para instaurar un orden afín al Kramer Rouge de Camboya o la “Larga Marcha” de Mao Zedong. En un primer momento la “guerra subversiva” desde Lima se vio como hecho exótico inclusive lejano prestándose atención moderada por la clase política y población capitalina hasta que se trasladó a esta para recién darse cuenta de la gravedad; las voladuras de torres de transmisión eléctrica y consecuentes apagones más los carros bomba en zonas residenciales como Miraflores fueron objetivos recurrentes.

Se logró la pacificación del país ante la barbarie del terrorismo “senderista” y “Movimiento Revolucionario Tupac Amaru” cuyos mayores trofeos fue la captura de Abimael Guzmán (“camarada Gonzalo”) líder de la organización y el rescate de diplomáticos en la residencia del embajador japonés en Lima por la operación “Chavin de Huantar”. Se coincide en señalar que los resultados concretos de esta guerra exhibidos como trofeos por Fujimori incidieron para reforzar su inclinación autoritaria manifestada en las elecciones del año 2000.

No obstante a la política anti -terrorista se califica de violadora de Derechos Humanos particularmente las acciones del “Grupo Colina” de carácter paramilitar dirigidas por Vladimiro Montesinos aunque se reconoce que el antecesor gobierno de Alan García se conformaron otros de igual naturaleza como Skorpio. Operaciones violentas terminaron en asesinatos, imputados al Grupo Colina, destacando la de Barrios Altos – 3-11-1991- y Cantuta – 18-07-1992- considerados por simpatizantes de izquierda como “una agenda secreta” que tuvo por objetivo específicamente la eliminación de centros autónomos y críticos en la sociedad civil y política incluso en las Fuerzas Armadas acotando que en su mayoría eran instrumento de apoyo y propaganda de Sendero Luminoso y Tupac Amaru; de esta forma se aminora y desvía la atención sobre las actividades terroristas rechazadas ampliamente por la población y desprestigian las acciones gubernamentales.

El colectivismo propiciado por el gobierno militar de Juan Velazco Alvarado con base a la expropiación de la mayoría de haciendas de la época por la Reforma Agraria acabó con el sector que era un sustento respetable de la economía igual suerte corrió la minería y pesca; en estos casos se generó mayor pobreza al derivar en absoluto fracaso. Las primeras víctimas fueron los peones y campesinos de la sierra y costa peruana; nuevos dueños de las haciendas que al poco tiempo se vieron forzados de migrar a Lima conformándose “cinturones de miseria” que la demagogia militar de Velazco llamó “pueblos jóvenes”. Otra medida fue la nacionalización de la mayor parte de la banca para democratizar el crédito.

La tragedia peruana se acentuará con el advenimiento de Alan García entre 1985-1990, cuyo populismo resultó inoportuno; recurría demagógicamente al discurso antiglobalizador y anti neoliberal mientras el mundo experimentaba lo contrario. Implementó de manera radical el discurso “castrista” contra el pago de la deuda externa y desafió a los mecanismos de financiamiento internacional – Fondo Monetario Internacional – diseñó un proceso de nacionalizaciones que incluyo al resto de la banca y expandió el gasto público como si los recurso fueran ilimitados. Andrés Rojas Jiménez señala en una entrevista a Kurt Burneo Farfan: “García desestimó el hecho que los gastos superaban los ingresos, avaló sucesivas devaluaciones de la moneda nacional y exigió al banco central que financiara el presupuesto público. Al final de su periodo se llegó a la hiperinflación debido a que el aumento anual de los precios en bienes y servicios supero 1.000%”.

Hayes Montes, refleja la situación: “La inflación llegó a un récord de 1.722% el año pasado – 1988- y se espera que sea mayor al 10.000% en 1989, lo cual ha de reducir los sueldos y salarios a niveles de supervivencia. La economía se contrajo en un nueve por ciento en 1988 y es probable que se contraiga aún más este año. (…) A pesar que muchos peruanos culpan al presidente Alan García por el caos, la mayor parte de analistas independientes sostienen que la crisis económica se ha ido estableciendo hasta un punto de erupción en las últimas décadas y que las políticas de gasto desmesurado del populista García fueron simplemente el detonador”.

Se reconoce que la promesa de Fujimori hacia una mejor democracia se lograría por la antipolitica o rechazo a las organizaciones o partidos tradicionales se origino en la coyuntura no del enfrentamiento político e ideológico en el Congreso entre la coalición de derecha representada por el Fredemo que apoyo la candidatura presidencial del escritor Mario Vargas Llosa aunado a sectores de centro izquierda como el partido Aprista e Izquierda Unida; sino por el hecho de ser “fujimorista” excusando al ejecutivo para provocar el autogolpe de abril de 1992.

El programa de “ajustes económicos” calificados por un “supershock” asegurando Fujimori que la palabra «shock» debía ser borrada del lenguaje económico y político del Perú, la situación heredada del gobierno anterior no parecía brindar ninguna otra alternativa. Los dos principales asesores económicos Santiago Roca y Adolfo Figueroa, partidarios de un ajuste gradual presentaron renuncia de sus cargos. En su lugar fue nombrado Jorge Chávez, un economista de corte neoliberal cuyas primeras declaraciones hablaban del sacrificio que se tendría que hacer en una primera etapa para contribuir a la solución de los graves problemas por los que atravesaba el país. Se designa a Juan Carlos Hurtado Miller como primer ministro y ministro de Economía a quien le correspondió anunciar el paquete de medidas.

Se señala por estudiosos que una democracia moderada o normal jamás pudiera haberse implementado estas medidas.

En lo económico, se insertó al Perú en el sistema financiero internacional que el populismo de García había desconectado y freno la hiperinflación, señala Burneo Farfán: “Destaca que luego de culminar el mandato de Alan García se establecieron restricciones constitucionales para que el banco central no convalidará las cuentas deficitarias del gobierno, le reconoce al presidente Alberto Fujimori, que estuvo en el poder entre 1990 y 2000, haber reducido la inflación”.

La visión tecnocrática de Fujimori e impulso de la iniciativa individual de los sectores del comercio informal que era su apoyo en parte y sustento único de la migración andina en la capital agravado por el terrorismo; aplicando la tesis de Hernando de Soto Polar en su libro “El Otro Sendero” – en contraposición a Sendero Luminoso – concebido en el ámbito del pensamiento moderno liberal diagnostica las potencialidades de la economía informal como semilla de pequeños empresarios por su apego a la propiedad privada abogando por su legalización a la larga sentó las bases de la futura economía de mercado de reconocida prosperidad a partir del 2000.

La política de privatización de sectores públicos con objeto de reducir la burocracia injustificada lastre originado por las políticas colectivistas y socializantes de Velazco Alvarado y Alan García considerado obstáculo para proyectar la economía peruana al exterior y combatir la pobreza al aportar ingresos para programas sociales.

Las reformas económicas enmarcadas dentro de la ortodoxia liberal a la larga permitió que actualmente el Perú goce de una economía de mercado catalogada de prospera y prometedora viéndose reflejada en la cada vez mayor migración venezolana a ese País como a Chile y Argentina con economías de libre mercado manifestando el fracaso del Socialismo del Siglo XXI.

Fratricidio fujimorista

A partir del 2007, en virtud de la extradición realizada por el gobierno chileno a Alberto Fujimori quien fuera detenido en noviembre del 2005; iniciaría un proceso judicial que finaliza en una condena en el 2009, por ordenar las denominadas “masacres” de Barrios Altos y La Cantuta por 25 años en razón de violaciones a derechos humanos en su gestión presidencial.

En diciembre del 2017, fue objeto de «indulto y derecho de gracia por razones humanitarias» concedido por el presidente Pedro Pablo Kuczynski luego de haber cumplido 10 años de prisión; se relaciona con el proceso de vacancia presidencial debido a la conexión con el escándalo de corrupción internacional conocido por la Operación Lava Jato que involucra a la empresa brasileña Odebrecht. La hija de Fujimori, la congresista Keiko, lo lideró requiriéndose 87 votos para vacarlo; sin embargo, solo se consiguieron 79 votos a favor, 19 votos en contra y 21 abstenciones de las cuales 10, fueron del partido fujimorista auspiciado por su hijo también congresista Kenji.

Se vislumbra un fratricidio político ya evidenciado en el proceso electoral del 2016, cuando Kenji manifestó de forma no muy clara e inoportuna en plena segunda vuelta con Kuczynski: “La decisión es mía: sólo en el supuesto negado que Keiko no gane la presidencia yo postularé el 2021” declaración que contradijo abiertamente a Keiko quien en la víspera aseguró que su hermano no tenía intenciones de postular a la Presidencia: “El 2021 no habrá ningún candidato que se apellide Fujimori” afirmaba en entrevista televisiva. Se interpreto como inseguridad para ganar el fujimorismo lo que aparentemente debilito la candidatura.

Keiko mostró videos grabados por un diputado afín a su bancada una vez expulsado el hermano del partido Fuerza Popular; en estos presuntamente Kenji promete coimas o premios por ejecución de obras que contarían el apoyo de Kuczynski para evitar una segunda vacancia provocando la renuncia presidencial. Kenji afirma que aportaría las pruebas de los sobornos de Obredecht a su hermana.

El Congreso peruano inicia un proceso para despojar de su fuero a cinco legisladores, entre ellos Kenji Fujimori todos disidentes de Fuerza Popular tras la difusión de los videos.

Alberto Fujimori quien políticamente en principio debe su libertad a Kenji se debate en tomar una decisión para favorecer a uno de los hijos. La continuidad del fujimorismo se ve comprometida seriamente por este incidente.

* Abogado UCAB- Internacionalista UCV.

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