Fitch considera «difícil» utilizar fondos públicos para salvar banca italiana

// EFE


La agencia de calificación Fitch consideró hoy «difícil» una solución a la situación de algunos bancos italianos que pase por una aportación de dinero público debido a los impedimentos que plantean las normas de la UE.

«La volatilidad del mercado después del referéndum en el Reino Unido golpea con especial dureza al sector bancario italiano porque es uno de los más débiles de Europa», estimó Fitch en un comunicado tras conocerse los problemas que hoy sufren los valores bancarios en la Bolsa de Milán.

«La rentabilidad y la generación interna de capital son débiles. La presión de la calidad de los activos está detrás de las valoraciones negativas para varios bancos de gran y medio tamaño», continuó la agencia de calificación de riesgo.

Fitch recordó que recientemente rebajó la calificación de tres de las instituciones bancarias italianas, Banco di Desio, Banco Della Brianza e ICCREA.

En relación con los intentos del Gobierno de Matteo Renzi de «explorar iniciativas para fortalecer la capitalización de los bancos mediante el empleo de fondos públicos» la agencia estima que eso destaca «la presión sobre el sector bancario de la baja calidad de los activos».

El informe de Fitch se hace eco de las informaciones aparecidas en medios de comunicación sobre la intención, no confirmada por las autoridades italianas, de que se considera inyectar directamente fondos públicos en las entidades con mayores problemas de créditos morosos en sus balances.

Y añade que la efectividad de una intervención semejante dependería de su «tamaño».

Fitch recuerda que los bancos sufren las consecuencias del gran peso de los créditos morosos y que la reducción de estos mejoraría las perspectivas de las entidades.

Sin embargo, la agencia estima que será «difícil» que se consiga el consenso político necesario para autorizar la inyección de fondos públicos según el artículo 108 del Tratado de la Unión Europea, que exime a los Estados del cumplimiento de las normas de ayudas de estado en determinadas circunstancias.

En cuanto a la posibilidad de que se llegue a una solución que consista en una recapitalización interna -mediante la cual las pérdidas incurridas afecten fundamentalmente a los propietarios de las entidades afectadas- Fitch estima que Roma querría evitar las «consecuencias políticas» de esa actitud.

Y menciona la polémica que siguió a finales de 2015 al conocerse las medidas autorizadas en relación con el rescate de cuatro bancos que estaban al borde de la quiebra (Banca dell’Etruria, Banca Marche, Cassa di Risparmio di Ferrara y Cassa di Risparmio di Chieti).

«Los inversores privados tienen aproximadamente un tercio de la deuda bancaria italiana y una recapitalización interna afectaría a la estabilidad financiera y a la confianza de los titulares de depósitos», advierte Fitch.

Por último, la agencia reconoce que ha habido en los últimos meses «una cantidad de iniciativas legislativas sin precedentes» para ayudar a los bancos a poner en orden sus balances y que esto demuestra que las autoridades italianas están «comprometidas» a abordar los problemas.

«Pero estas iniciativas llegan tarde y podrían demostrarse menos efectivas de lo que el Gobierno pretende», termina Fitch.

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