El peso de la culpa y la brecha generacional: los factores invisibles que definen el consumo en Venezuela
El estudio «Tendencias del Consumidor Venezolano», elaborado por la firma Datanálisis, indica que 63 de cada 100 venezolanos experimentan alguna barrera emocional al comprar algo para sí mismos, fuera de los gastos del hogar
Vender en Venezuela ya no es solo una cuestión de precios o disponibilidad. De acuerdo con el economista Luis Vicente León, se trata de una batalla psicológica que se libra en el presupuesto de cada familia.
León reveló resultados del reciente estudio «Tendencias del Consumidor Venezolano», elaborado por la firma Datanálisis y presentado por el Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA), en el cual destaca que el margen para el consumo prescindible en el país es casi inexistente: menos del 5% del presupuesto familiar se destina a gastos no obligatorios.
Al respecto, el economista explicó que en un entorno donde la inmensa mayoría del ingreso está comprometido antes de que empiece el mes, el acto de compra se ha reducido a disputar un lugar en una lista de prioridades extremadamente reducida.
Sin embargo, el informe revela un fenómeno fundamental: dos consumidores con el mismo nivel de ingresos pueden comportarse de formas diametralmente opuestas. La diferencia clave entre ellos no es el dinero, sino la culpa.
El costo emocional de darse un gusto
El estudio señala que 63 de cada 100 venezolanos experimentan alguna barrera emocional o conflicto al comprar algo para sí mismos, fuera de los gastos del hogar.
Asimismo, el 27% solo se autoriza una compra si siente que de verdad se lo «mereció» y un 20% disfruta el momento del consumo, pero experimenta un remordimiento posterior al calcular el impacto financiero.
El 15% de los venezolanos reporta serias dificultades para justificar el gasto y Solo el 36% realiza compras personales de forma espontánea y sin pensarlo demasiado.
El rubro donde más se evidencia este freno psicológico es en el sector gastronómico y las salidas a comer fuera del hogar, considerado por muchos como un lujoque genera culpa.
La frontera de los 35 años: el factor edad
A través de su perfil en «X», Luis Vicente León explicó que la razón de este freno emocional se explica en el segundo hallazgo clave del estudio: la brecha generacional. La disposición al gasto personal cambia de forma drástica según el grupo etario.
Cifras arrojadas por el estudio indican que el 37% de venezolanos entre los 18 y 24 años compra para sí mismo sin darle vueltas ni sentir culpa. En cambio, apenas el 6% de los ciudadanos entre los 35 y 44 años logra consumir para sí mismo sin remordimiento.
«Al joven no hay que subestimarlo, compra con menos plata, sí, pero compra sin culpa», destacó.
De acuerdo con esto, los 35 años marcan una frontera clara en el consumidor venezolano. A esa edad se concentran las cargas familiares más pesadas: la crianza de los hijos, la la escolaridad y la atención médica de los padres. Las responsabilidades reconfiguran por completo lo que el adulto se «permite» gastar en sí mismo.
Esto obliga a los comercios y marcas a entender que no pueden comunicarse ni venderle de la misma manera a ambos segmentos, asomó León.
Para el comercio local, la lección del estudio es clara: un negocio sostenible necesita atraer a ambos perfiles, adaptando la oferta, los precios y el mensaje para responder a las realidades financieras y emocionales de cada generación.
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