El Liderazgo Emocional, por Renny Yagosesky

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Uno de los factores más relevantes del éxito empresarial es el liderazgo. Tener liderazgo es tener influencia sobre personas y de despertar en ellas un deseo sincero y comprometido de colaborar en la creación de cambios que se consideran importantes para crear más calidad, eficacia o felicidad.

Hay muchas teorías acerca de lo que significa ejercer un liderazgo efectivo. Algunos piensan que movilizar el entusiasmo de los demás es consecuencia del uso inteligente de ciertas habilidades estratégicas, del peso de los roles, de la aptitud intelectual, del carisma o de las circunstancias. Para otros, con una visión más moderna, que se apoya en la psicología, la clave está en saber conectar las necesidades emocionales de cada persona con las metas fundamentales de las organizaciones. Esta manera de activar y dirigir a la gente es lo que aquí denomino: “liderazgo emocional”.

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En el contexto de las empresas, el liderazgo emocional consiste en lograr que los miembros del equipo se vean a sí mismos, como capaces, a sus compañeros como aliados necesarios y a las metas propuestas, como retos emocionantes y alcanzables.

Este modo de liderar se apoya en algunas premisas: las personas son regidas por sus estados emocionales  y no por sus valores o reglas institucionales, y que cuando se les lleva a experimentar ciertas emociones consideradas positivas, su grado de participación, integración y motivación es más alto y puede sostenerse durante más tiempo.

Visto así, un líder que entiende la importancia de las emociones en el rendimiento laboral, procurará estimular en sus seguidores estados emocionales y actitudes como: confianza, optimismo, empatía, entusiasmo, solidaridad, iniciativa y tenacidad, entre otros, para asegurarse el logro  de las metas y un cierto grado de disfrute o satisfacción por el trabajo realizado. La idea del empleado–máquina, cuyas percepciones y emociones no contaban ha quedado atrás, y lo que se busca ahora es más buen un compromiso voluntario, un involucramiento espontáneo, que mejore el clima laboral y reduzca la rotación de empleados a causa de la insatisfacción laboral.

El esquema clásico de “te pago para que produzcas” ha probado ser  ineficaz y estresante, promueve el agotamiento, el egoísmo y el resentimiento. Y mantener a un grupo de empleados en estados bajos y poco creativos como rabia, miedo, culpa, frustración o desmotivación, es inadecuado y torpe.

El liderazgo emocional procura inspirar y contagiar a los trabajadores con ideales de prosperidad, equipo y realización personal. El reto de los líderes está en comprender esta realidad, predicar este credo, modelarlo y reforzarlo. ¿Podrán salir de su comodidad, vencer sus hábitos y hacerlo?

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