17/08/2026 01:20 PM
| Por Jean Carlos Manzano G. (Exclusivo para Banca y Negocios)

De la "inflación en dólares" a la "inflación en euros": La nueva cara del rezago cambiario

Los precios en 2026, se están moviendo a una mayor velocidad que el tipo de cambio, mientras en el mercado se hace más común recurrir a la tasa de la moneda europea para referenciar los precios.

De la «inflación en dólares» a la «inflación en euros»: La nueva cara del rezago cambiario

Durante los últimos años, la economía venezolana ha consolidado una de las distorsiones macroeconómicas más severas: la apreciación real del tipo de cambio, conocida popularmente como «inflación en dólares», pero que recientemente está acompañada por una tendencia del comercio a usar el euro como un nuevo escudo financiero, dado que la cantidad en bolívares por cada euro es mayor a la del dólar.

Un análisis detallado de las cifras del Banco Central de Venezuela (BCV) entre 2019 y lo que va de 2026 revela que la estrategia de contención cambiaria ha debilitado el poder de compra de las divisas.

Al comparar la variación mensual del tipo de cambio oficial frente a la inflación surge una evidencia contundente: en 61 de los 90 meses evaluados desde febrero de 2019 hasta julio de 2026 (un 68% del período), la inflación superó a la depreciación del bolívar.

La política de anclaje cambiario, utilizada en un intento por frenar las expectativas inflacionarias, ha generado el fenómeno que los consumidores perciben como «inflación en dólares»: al subir los precios en bolívares a una velocidad mayor al tipo de cambio, el mercado exige una mayor cantidad de divisas para adquirir la misma cantidad de productos.

En 2024, esta asimetría alcanzó un punto crítico, con la inflación superando al ajuste cambiario en 11 de los 12 meses del año. En 2025, ocurrió en 6 de los 12 meses y en 2026 en cinco de los siete meses transcurridos.

De la «inflación en dólares» a la «inflación en euros»: La nueva cara del rezago cambiario

Aunque en lo cotidiano la fijación de precios ya no es en bolívares (es directamente en dólares o el famoso #REF), las operaciones de compraventa implican tener en cuenta el equivalente en moneda nacional que es en la que la mayoría recibe sus ingresos.

Aunque el tipo de cambio nominal se ha ido depreciando (cada vez más bolívares por un dólar), no lo ha hecho con la misma rapidez con la que aumentan los precios en bolívares.

Los datos más recientes evidencian la magnitud de la diferencia. Para el cierre de julio de 2026, la variación interanual del tipo de cambio oficial del dólar se ubicó en 499,65%, mientras que la inflación en ese mismo lapso fue de 575,96%.

Si vemos el acumulado en los primeros siete meses de 2026, el tipo de cambio oficial del dólar registró un alza de 150,43% frente a 175,55% de variación de los precios.

De la «inflación en dólares» a la «inflación en euros»: La nueva cara del rezago cambiario

Desde marzo de este año, el BCV incrementó los montos de las intervenciones cambiarias con miras a estabilizar el tipo de cambio, pero desde finales de junio, la tasa viene incrementándose a una mayor velocidad, en una estrategia para cerrar la brecha cambiaria.

A pesar de ello el efecto sobre la inflación no se ha podido evitar debido a la rápida velocidad en la que se trasladan esos aumentos a los precios de los bienes y servicios.

En respuesta al rezago cambiario (y a la brecha con las tasas no oficiales), un sector importante del comercio y de algunos servicios, ha adoptado una estrategia defensiva: el uso de la tasa del euro.

Esta práctica no responde a una demanda real de la moneda europea (la circulación del euro es muy escasa en Venezuela), sino a un arbitraje comercial. Al estar el euro cotizado oficialmente por encima del dólar (y exhibiendo variaciones ligeramente superiores, como su salto interanual de 500,88% a julio de 2026), los comercios se cubren sin necesidad de recurrir a valor del dólar no oficial.

Es así que resulta común consultar un precio y que te respondan por su valor en dólares (si se paga con esa moneda o simplemente para tener una cifra que mostrar), pero que ese mismo número se deba multiplicar por el valor del euro si el pago va a ser en bolívares. Y si preguntas si aceptan euros, seguramente dirán que no.

Cuando el cliente acude a pagar, el comercio realiza la conversión utilizando la tasa cruzada oficial (que publica el BCV). Esto genera un encarecimiento implícito para el consumidor y le otorga al comerciante un colchón financiero que mitiga el efecto del rezago cambiario en su estructura de costos.

Es una devaluación encubierta en el punto de venta que protege la reposición de inventario, pero castiga el bolsillo del comprador y además empuja al alza a la inflación.

El efecto macroeconómico trasciende los anaqueles. Al abaratar artificialmente el dólar frente a la estructura de costos internos, la política cambiaria termina funcionando como un subsidio a las importaciones, mientras que, por otro lado, empuja al alza el valor de aquellos bienes y servicios que no se pueden adquirir en el exterior.

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