Con inédito despliegue militar el chavismo se lo juega todo en elecciones de Barinas

// AFP

Con inédito despliegue militar el chavismo se lo juega todo en elecciones de Barinas

Luego de una derrota inminente frenada por una sentencia judicial, el chavismo puso en marcha toda su maquinaria para mantener el control de Barinas, el estado donde nació Hugo Chávez, convertido en centro de la política de Venezuela con las elecciones de gobernador del domingo.

Y no deja nada al azar.

«¡Este domingo, arrasamos!», arengó Jorge Arreaza, el candidato del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), en una tarima en la que besó una réplica del sable del prócer Simón Bolívar y mostró la reliquia de una bayoneta de un héroe local del siglo XIX, Ezequiel Zamora. Su mensaje a la multitud que lo aplaudía era claro: se trata de una batalla clave para el gobierno de Nicolás Maduro.

El valor de Barinas va más allá del simbolismo de ser la tierra de Chávez. Está su potencial agropecuario y petrolero y su cercanía con la frontera con Colombia, con zonas donde activistas denuncian la movilización de irregulares armados. El proceso convoca a 607.000 de sus 870.00 habitantes.

Además, 2022 es un año en el que la oposición podría intentar un referendo para revocar el mandato de Maduro.

– Despliegue estatal –

Casi 25.000 funcionarios de seguridad, 15.000 de ellos militares, se despliegan en un operativo nunca visto en esta región del occidente de Venezuela. La autoridad electoral, en una rueda de prensa en un batallón militar, confirmó la instalación de las 961 mesas en 543 centros de votación.

En Barinas, los carteles con el rostro de Arreaza aparecen por doquier. Ministros, gobernadores chavistas de otros estados y altos funcionarios han desfilado por Barinas, con tareas que han ido de la recolección de basura a la entrega de cocinas, neveras, televisores y hasta viviendas populares.

«No han tenido, como decimos nosotros, paz con la miseria», dijo a la AFP el aspirante de la mayor alianza opositora, Sergio Garrido. «Barinas es en este momento la capital de Venezuela».

El 21 de noviembre, el PSUV estuvo a punto de perder este feudo de los Chávez, gobernado desde 1998 por un integrante de la familia del expresidente.

La dinastía empezó con su padre, Hugo de los Reyes Chávez (1998-2008), y continuó con sus hermanos Adán (2008-2016) y Argenis (2017-2021), quien aspiraba a la reelección, pero renunció después de que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) ordenara repetir los comicios cuando Freddy Superlano reclamaba el triunfo.

Superlano, a quien el TSJ sacó del camino alegando que era blanco de investigaciones judiciales, concentraba 37,60% de los votos por 37,21% de Argenis Chávez.

Garrido tomó el lugar de Superlano, luego de que la esposa del candidato excluido y otro posible postulado también fuesen inhabilitados.

Arreaza, exvicepresidente y excanciller, asumió la candidatura chavista.

– Linaje –

El gobernador de Barinas no llevará el apellido Chávez por primera vez en más de dos décadas, aunque Arreaza, caraqueño de 48 años, tiene un vínculo con los Chávez más allá de la política.

Fue yerno del «comandante» y padre de su primer nieto, a quien llamaba cariñosamente «El Gallito».

Ante los cuestionamientos por su postulación siendo forastero -votó en Caracas en noviembre-, se declara «hijo adoptivo» del lugar.

Ha sido constante el guiño familiar al desaparecido Chávez, con «El Gallito» en gran parte de los actos de campaña, así como sus hijas María Gabriela y Rosa Inés. Rosa Virginia, exesposa de Arreaza, sí ha estado ausente.

Sortear las consecuencias de la crisis económica sin culpar a los gobiernos de los Chávez ha sido un leitmotiv para Arreaza, que opta por el discurso oficial de culpar a las sanciones de Estados Unidos.

El jueves hubo un nuevo apagón en Barinas, algo habitual. El gobierno de Maduro denunció «un sabotaje» para entorpecer las elecciones.

Frente al despliegue oficial, la oposición intenta reactivarse. «Con participación alta, la oposición debería ganar, pero la abstención pulveriza sus opciones», apunta Luis Vicente León, presidente de la encuestadora Datanálisis.

Una larga caravana de vehículos acompañó a Garrido en su cierre de campaña: «¡Se acaban los Chávez!», gritó un hombre subido a un camión mientras agitaba una bandera de Venezuela.


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