Comuna criará conejos en antiguo galpón de El Nacional

// AVN / Foto: Archivo

Comuna criará conejos en antiguo galpón de El Nacional



La pintura negra borró el nombre que identificaba una infraestructura de vieja data ubicada en la avenida Oeste 12, de El Silencio, en la parroquia San Juan. El antiguo galpón de El Nacional, construido en un terreno cedido antes del gobierno de Hugo Chávez, pasó a ser un espacio que se destinará a la producción cunícola y agrourbana.

De los escombros que cubrían el suelo no queda nada. En seis meses, la comuna Arquitecto Carlos Raúl Villanueva, integrada por seis consejos comunales, le dio una nueva cara al depósito a través de jornadas de limpieza, clasificación de desechos, pintura y electricidad.

El plan es que «pronto» se convierta en un centro para la cría y producción de conejos, un proyecto que estima generar ingresos con la importación y exportación de subproductos.

«La industria del conejo es bárbara, cada subproducto es mucho más costoso que la propia carne, es más rentable y por eso apostamos por un conglomerado cunícola, ideal para aprovechar los derivados del conejo», indica Jorge Andrés Figueira, un experto de Falcón, que se instaló en Caracas para aportar ideas.

Bajo este esquema, aprovecharán el cerebro, orejas, cuajo (estómago) y pelaje del conejo, subproductos utilizados en la industria farmacéutica, alimentaria (gelatina y quesos) y textilera, respectivamente.

El excremento también se usará. Figueira, conocido con el mote de «Tío Conejo», señala que el desecho orgánico es alimento para patos, cachamas y cerdos, así como un componente para la elaboración del humus de lombriz, un fertilizante elaborado a partir de la lombricultura (cría y producción de lombrices).

El objetivo, de este modo, no será la producción cárnica. Explica que «no es una alternativa real», dado que los costos de manufactura aplicados al producto terminan por elevar los precios de venta, haciéndola más costosa que el pollo o la res y, por ende, menos accesible.

No obstante, estiman comercializar carne de conejo en las urbanizaciones de San Juan y en las 21 parroquias restantes del municipio Libertador. Figueira defiende el consumo de la proteína animal, destacando que contiene Omega 3, 6 y 9, así como enzimas especiales para asimilar vitaminas A, D y K.

«Es orgánica, no requiere hormonas o vitaminas para su cría, se alimenta de forraje y es una carne altamente digerible, cerca del 90% puede ser digerido cuando normalmente el cuerpo asimila apenas un 40%», agrega ante un pequeño grupo de comuneros reunidos en el galpón.

La distribución de producto cárnico hará frente a la especulación y desabastecimiento de la proteína animal, sostiene Marlene Rodríguez, responsable de la comuna Arquitecto Carlos Raúl Villanueva y jefa del Círculo de Lucha Popular (CLP) 6 de San Juan.

– Ideas con alcance nacional –

El proyecto cunícola es ambicioso. Con su activación se estima consolidar un Centro Nacional Genético, institución que garantizará el pie de cría (ejemplar reproductor) necesario para replicar la cunicultura en el territorio nacional.

«Aquí garantizaremos que la cría de conejo sea rentable. El pie de cría es una máquina de producción, los ejemplares pueden parir hasta diez veces en un año y gracias a esta característica podremos dominar la parte proteica», detalla Figueira.

Las proyecciones indican que se podrá producir alrededor de tres toneladas de carne de conejo al mes, cifra que afianzará el despliegue de los Comité Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP).

El depósito estará dividido en áreas dedicadas al desarrollo genético, forraje verde (plantas) hidropónico y fabricación de jaulas, esta última contará con la mano de obra de la comunidad.

«Vamos a dar el ejemplo de cómo se debe avanzar y qué herramientas debemos utilizar para acabar con esta guerra económica. Estoy seguro que seremos un ejemplo y sí empieza a replicarse será un boom fuerte», resalta Figueira.

Una vez instalados los animales, previsto para diciembre de este año, se verán resultados productivos al término de 120 días.

Mientras se consolida el proyecto cunícola, en la antigua sede del periódico El Nacional florece la agricultura urbana. En mesas organopónicas, construidas a partir de material reciclado, se cultiva pimentón, tomate, acelgas, cebollín, cilantro y perejil.

El macroproyecto productivo de la parroquia San Juan no cuenta con grandes financiamientos, aunque está respaldado por la Mesa Patria de la alcaldía del municipio Libertador. La comunidad fue la que tomó la batuta para avanzar en el camino de la soberanía alimentaria.


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