Banca de inversión expresa en Davos temores ante las consecuencias del «brexit»

// EFE


Representantes de algunas de las mayores entidades financieras del mundo -Santander, UBS o Bank of America-, han expresado hoy en el Foro Económico Mundial de Davos sus temores ante las consecuencias del «brexit» y ante las durísimas condiciones que imponen al sector los organismos reguladores.

Asimismo, han abordado las incertidumbres que plantea la victoria de Donald Trump en Estados Unidos, que a partir de mañana, que es cuando toma posesión, podría cambiar de nuevo el panorama legislativo en aquel país, así como los desafíos a los que se enfrenta un proyecto europeo muy cuestionado.

La presidenta del Santander, Ana Botín, ha moderado una mesa redonda sobre Europa en la que ha recalcado el compromiso de la entidad con el Reino Unido y ha señalado que «la reforma pendiente, la que no puede esperar, es la de la educación».

También ha querido desmontar algunos tópicos sobre España y otros países del sur de Europa, ya que «no somos el país de los toros y las siestas, se trabaja duro», ha dicho, porque «no todo el mundo puede centrarse en la exportación, alguien tiene que comprar los coches alemanes».

La presidenta del Santander ha recalcado también la necesidad de acabar lo que se ha iniciado, empezando por la Unión Bancaria, ya que «no podemos permitirnos otra crisis sin una Unión Bancaria más fuerte».

El proyecto europeo ha sido un éxito, ha asegurado, y cuenta con «todos los medios para alcanzar una unión monetaria real», ha añadido.

En otra mesa redonda, sin embargo, el presidente de Bank of America, Brian Moynihan, ha criticado el modelo europeo y ha admitido de que «lo que ocurre en Europa representa una oportunidad para la banca estadounidense».

Europa sigue sin un mercado único de capitales, y eso dificulta muchísimo las cosas, ha dicho.

Junto a Moynihan han participado el presidente de VTB Bank, Andrey Kostin, la consejera delegada de la gestora de JP Morgan Chase, Mary Callahan, el director general de Lloyds, Antonio Horta-Ossorio, y el consejero delegado de UBS, Sergio Ermotti.

Todos ellos, con miles de empleados en el Reino Unido, han lamentado que el proceso que ha desembocado en el «brexit» no haya tenido en cuenta lo que aporta la banca de inversión al PIB del Reino Unido.

Horta-Ossorio ha estimado que el sector financiero representa un 8 % del PIB del Reino Unido, y ha lamentado que en ningún momento la primera ministra británica, Theresa May, se haya referido a ello.

Pero, además, hay otros frentes abiertos para el sector, ha explicado Erotti, como los nuevos requerimientos que le esperan a la banca con el paquete de reformas reguladoras de Basilea IV, que exigirá a las entidades «grandes cantidades de capital».

La banca «tiene ahora diez veces más capital que el inicio de la crisis», ha recordado Ermotti, pero «nunca es suficiente».

Mary Callahan ha puesto sobre la mesa la posibilidad de que el nuevo gobierno de los Estados Unidos derogue la ley Dodd-Frank, diseñada por el equipo de Obama para aumentar el control de las operaciones financieras de riesgo tras la crisis de Wall Street en 2008.

Hasta ahora, toda esta regulación, «que no se hizo con intención de perjudicar al sector, nos ha costado cantidades ingentes de dinero», no sólo a las entidades financieras sino al conjunto de la economía estadounidense.

El ruso Kostin ha lamentado los efectos que las sanciones que la UE impuso a Rusia han tenido en el sector financiero, y ha asegurado que «aprenderemos a vivir con Trump».

No voy a criticar la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE) -control férreo de la inflación en torno al 2 %- sobre tipos de interés, ha indicado, ya que en Rusia «este indicador alcanzó el año pasado los dos dígitos».

No obstante, recordó que «los bancos de inversión son ahora muy activos en Rusia, luego no lo estaremos haciendo tan mal».

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