Así viajan los venezolanos de manera clandestina hacia las Antillas holandesas

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Así viajan los venezolanos de manera clandestina hacia las Antillas holandesas



Muchos venezolanos han optado por salir en botes hacia las islas del caribe cercanas a Venezuela, con el fin de escapar de la grave crisis económica, política y humanitaria que vive la nación suramericana.

Los estados Falcón y Sucre son las zonas escogidas por los ciudadanos para emprender la partida hacia las islas de Aruba, Curazao, Bonaire y Trinidad y Tobago, sin importarles enfrentar los peligros que tiene el mar.

No obstante, han pagado altas sumas de dinero en dólares para que lo «organizadores» los trasladen a esos destinos.

Sofía Oviol, nombre ficticio para preservar su integridad, contó que partió desde Falcón y añadió que la faena comenzó comprando combustible a precio internacional a los funcionarios venezolanos que están en estaciones de servicio.

Luego resaltó que los sujetos alquilan o compran una embarcación y los motores, preferiblemente las llamadas «lanchas rápidas» porque pueden trasladar hasta 15 personas.

«Las embarcaciones son adquiridas en dólares con el dinero que cancelan los pasajeros por la travesía. La que utilizaron para nuestro viaje costó 9.500 dólares y fue comprada en Tucacas«, contó la mujer al tiempo que manifestó que para trasladarse a Curazao pagó US$1.500.

Destacó que los organizadores del viaje buscan a los pasajeros en sus casas para llevarlos al lugar de partida: «A mí me vinieron a buscar en un carro rojo», precisó Oviol.

Jhonny Romero, coordinador del Comité Nacional de Víctimas de Desapariciones y Trata en las costas de Venezuela, indicó al diario Crónicas del Caribe que «los organizadores» captan a las personas para «poder completar la cuota mínima, porque los organizadores pagan vacuna -extorsión- a funcionarios de los organismos de seguridad y a las bandas criminales que operan en las costas falconianas».

Agregó que «hay pasajeros exigentes, que no quieren andar por el monte, no quieren perder tiempo, se quejan de que no hay salvavidas, no hay seriedad y todo lo demás. Este tipo de gente es descartada por la organización y comúnmente los escogidos son familiares desesperados, personas que necesitan viajar y están dispuestas a soportar el trato que reciben. Todo esto es un proceso de descarte».

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