Así perdieron su ventaja las economías desarrolladas

// Expansion.com


¿Qué le sucede a la economía mundial? La transformación más importante de las últimas décadas ha sido el peso decreciente de las economías de altos ingresos en la actividad global.

La «gran divergencia» del s.XIX y principios del s.XX, cuando las economías actuales de altos ingresos dieron el salto frente al resto del mundo en términos de riqueza y poder, ha entrado en un rápido proceso de inversión. Donde antes hubo divergencia, presenciamos ahora una «gran convergencia». Pero también es una convergencia limitada. El cambio se debe al ascenso de Asia y, sobre todo, de China.

No hay nada que ilustre mejor el avance del gigante asiático como sus enormes ahorros. Estos son tan grandes debido por una parte al tamaño que ha alcanzado la economía y por otra a los cuantiosos ahorros acumulados por las empresas. Es probable que la moneda, los mercados de capitales y las instituciones financieras de China adquieran una influencia tan grande en la economía mundial del s.XXI como la alcanzada por la moneda, los mercados de capitales y las instituciones financieras de EEUU en el s.XX.

Los países emergentes y en vías de desarrollo no sólo han adquirido una importancia cada vez mayor en el PIB mundial, sino también en la población mundial. El peso menguante de los países de altos ingresos es dramático. En 2050, Naciones Unidas prevé que la aportación del África Subsahariana a la población global sea tan grande como la de todos los países de altos ingresos en 1950. Los retos que plantea esta inclinación de la población mundial hacia sus países más pobres es evidente.

La convergencia económica y los cambios en la población son elementos centrales del panorama general económico. Un tercero es el cambio tecnológico. La convergencia del procesamiento de datos y la comunicación ha dado lugar a Internet, la tecnología más importante de nuestra era. El colapso del coste relativo de los semiconductores apuntala esta revolución tecnológica. Resulta enigmático (y preocupante) que parezca haberse ralentizado.

EEUU ha liderado los avances tecnológicos desde finales del s.XIX. Robert Gordon, un catedrático de ciencias sociales de la Universidad del Noroeste, ha mostrado que la nación no ha logrado igualar la espectacular productividad que consiguió entre 1920 y 1970. También muestra que la explosión del crecimiento de la productividad entre 1994 y 2014, a menudo atribuida a Internet, ha culminado en un periodo de productividad extremadamente baja. Los errores de medición parecen explicar en una proporción muy pequeña, en el mejor de los casos, esta inquietante ralentización. La débil inversión desde la crisis financiera es otro factor.

La economía mundial no se está desglobalizando. Pero el rápido crecimiento del comercio y de los activos financieros y las deudas transfronterizos, en relación al PIB mundial, se ha detenido. En el caso de las finanzas, las explicaciones más plausibles son la aversión al riesgo y la regulación. En lo que se refiere al comercio, el último acto de liberalización comercial fue la incorporación de China a la Organización Mundial de Comercio, que se produjo allá por 2001. También es posible que muchas de las oportunidades facilitadas por la integración trasfronteriza de las cadenas de suministro estén ya agotadas.

El rápido cambio en el poder económico relativo y la enorme variación en el tamaño relativo de las poblaciones definen nuestro mundo. Al mismo tiempo, las fuentes de dinamismo -el cambio tecnológico, el crecimiento de la productividad y la globalización- se están ralentizando, hasta un nivel preocupante. Uno de los resultados de ello, agravado por la crisis, ha sido el estancamiento de los ingresos reales en muchos países de altos ingresos.

Las creciente presión del populismo en economías de altos ingresos hace mucho más difícil gestionar estos cambios. Uno de los aspectos que merece una mención destacada es la evolución plana o decreciente de los ingresos desde la crisis financiera. Hasta dos tercios de la población de muchos países de altos ingresos parece haber tenido unos ingresos reales planos o más bajos entre 2005 y 2014. No sorprende que tantos votantes estén enfadados. No están acostumbrados a ello, ni desean acostumbrarse.

La expansión de Asia

Entre 1990 y 2022, la cuota de producción global de los países de con altos ingresos, elaborada en función de la paridad de poder adquisitivo, caerá, según el FMI del 64% al 39%. En ese periodo, las previsiones para las economías emergentes de Asia apuntan a un aumento del 12% al 39% del total mundial. Para 2022, las previsiones indican que, en cuanto a producción mundial, la cuota de países asiáticos emergentes y en vías de desarrollo será la misma que la de los países con altas rentas. El auge de China es el principal motivo de este cambio espectacular en el poder económico, aunque hay que recordar que el auge de India también es significativo. Las previsiones indican que la cuota de China en los datos de producción mundial podría pasar del 4% en 1990 al 21% en 2022. En cuanto a la cuota de India, todo apunta a que pasará del 4% al 10% para ese mismo año.

Exceso de ahorro. La contribución de China

Los ahorros brutos de China son casi tan cuantiosos como los de EEUU y la UE juntos. China ahorra casi la mitad de su renta nacional. Aunque es probable que esta proporción acabe cayendo, el descenso será gradual, dado que no parece que los hogares chinos vayan a aumentar su consumo y la renta nacional seguirá siendo elevada.

Cambios demográficos

Entre 1950 y 2015, la cuota de los países con altas rentas en la población mundial cayó del 27 al 15%. Incluso la cuota de China cayó del 22% registrado en 1950 al 19% de 2015. Todo apunta a que India se convertirá en el país más poblado del mundo en 2025. La cuota del África subsahariana podría alcanzar un 22% del total para 2050, según la ONU.

Economía digital

El colapso del precio de los semiconductores es la fuerza impulsora de la revolución de las comunicaciones y el procesamiento de datos. Así medido, el precio relativo del procesamiento ha caído casi un 96% desde 1970. La inclinación de la línea en la escala muestra el ritmo de la caída de los precios relativos, que se ralentizó drásticamente después de 2010.

Ralentización de la productividad

Según el economista Robert Gordon, el índice de productividad de EEUU registrado entre 1920 y 1970 (teniendo en cuenta el crecimiento de la productividad total) no ha vuelto a alcanzarse. Gordon también señala que la fuerte subida registrada entre 1994 y 2014 se fue perdiendo después como consecuencia del bajo crecimiento de la productividad.

Globalización. Abriendo puertas

El rápido crecimiento de los activos y pasivos financieros, en relación a la producción global, se detuvo después de la crisis financiera. El proteccionismo podría ser el motivo, aunque no parece el principal. El descenso del comercio, la ralentización de la liberalización y la escasez de inversiones parecen explicar este fenómeno.

Ascenso del populismo. Años de estancamiento

Según un análisis publicado en julio del año pasado por el Instituto McKinsey, aproximadamente dos tercios de la población de 25 países de altos ingresos sufrió una caída de los ingresos reales procedentes de los salarios y el capital entre 2005 y 2014 . Ese estancamiento se hizo notar sobre todo en países como Italia y EEUU.

Te podría interesar también