Analistas: Cumbre OPEP+ no podrá detener un largo e incierto ciclo de precios bajos

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Analistas: Cumbre OPEP+ no podrá detener un largo e incierto ciclo de precios bajos



La gran incógnita que determina la cumbre de productores petroleros OPEP+ ampliada es saber quiénes se sumarán al recorte de producción y de cuánto deberá ser para que impacte sobre los precios del crudo, al menos deteniendo su desplome.

De acuerdo con estimaciones de varios organismos energéticos, la demanda ya se ha contraído. La Agencia Internacional de Energía (AIE), que representa los intereses de países consumidores de la OCDE, ha estimado que el consumo ha caído entre 1,2 a 1,5 millones bpd hasta la fecha. Mientras otros organismos ven una destrucción del mercado de más de 10 millones de bpd al cierre de 2020.

El mundo petrolero cuyas expectativas de oferta y demanda son siempre extremadamente complejas de determinar, se enfrenta este jueves 9 de abril a una tarea muy difícil. Mirar al futuro petrolero en un panorama como el actual, es un ejercicio de temeridad. Sin embrago, la tarea está allí, apunta un extenso análisis publicado en Sumarium.

Estados Unidos ha sido uno de los primeros productores independiente en lamentar el fracaso de la reunión del 6 de marzo, en la que Arabia Saudita y Rusia patearon la mesa e iniciaron una inconveniente guerra de suministros y por ende de precios, que terminó de hundir el ya deprimido valor del petróleo.

Pero lo que en esa reunión se hubiese acordado, hoy no serviría de contención, asegura el profesor de postgrado de hidrocarburos de la UCV y analista del entorno geopolítico petróleo, Mazhar Al-Shereidah, toda vez que la realidad sobrepasa 1,5 millones adicionales que planteaban retirar del mercado.

Las cuentas de Donald Trump reportan que la demanda de crudo bajará en 40%, lo que supone poco menos de 40 millones de bpd sin colocar. La mayor caída de la historia, dice. Sin embargo, Trump solo quiere ser árbitro y presiona a Arabia Saudita y Rusia para que entre ellos lleguen a un acuerdo salvador y eliminar hasta un 15% de los suministros mundiales.

Por su parte, Vladimir Putin ha reconocido que es posible reducir la producción mundial de petróleo en 10 millones de bpd, pero ello sería, si, y solo sí, todos los principales productores, incluido Estados Unidos, se unieran.

El ministro ruso de Energía, Alexandr Nóvak, también sugirió incluir en el nuevo acuerdo en ciernes a Estados Unidos, el mayor productor de crudo del mundo, que tiene en riesgo real su costosa producción de esquistos o shale, un crudo atrapado en piedras, que le aporta el 75% de su producción.

El economista y analista petrolero, Luis Oliveros, sostiene que los productores estadounidenses de shale deberían sumarse al acuerdo, toda vez que el efecto de precios bajos sobre ya está dejando en el camino a empresas del rubro.

Para Oliveros, Rusia es la que debe convencer a Estados Unidos de plegarse al pacto. Sostiene que es la manera más rápida y expedita para ver resultados. No obstante, ve precios bajos por bastante tiempo y estima que deben hacerse revisiones periódicas del comportamiento del mercado.

Lo que pareciera estar claro es que “la magnitud de la actual interrupción de producción está mucho más allá de lo que la Opep puede manejar sola”, advirtió la semana pasada el Centro de Estudios e Investigación Petrolera del Rey Abdullah del estado saudita.

Un veterano en negociar volúmenes de producción, el ex ministro de Petróleo y ex presidente de Pdvsa, Rafael Ramírez, comparte el pronóstico reservado sobre la cumbre de la Opep+. “Si un mes después, los dos grandes productores, Rusia y Arabia Saudita, deciden dejar atrás su soberbia e intereses geopolíticos y acuerdan un recorte similar al propuesto hace tan solo un mes, es decir 2 millones de barriles día de petróleo, todavía restarían 8 millones de barriles para llegar al número indicado de 10 millones de recorte señalado por Trump y Putin”, que en las condiciones actuales ya podría resultar insuficiente.

– No se puede torcer el destino –

Para Mazhar Al-Shereidah la reunión no tendrá éxito. Incluso si se llegara a definir un recorte. Dice que la agresiva destrucción de la demanda que se está registrando y las expectativas de que podría ser de entre 25 y 40 millones al cierre de año, ata de manos a los productores de crudo, que podrían continuar siendo testigos de un hundimiento sin pronóstico de las cotizaciones del hidrocarburo.

Y es que para el profesor de hidrocarburos de la UCV el problema es básicamente estructural, y sostiene que la pandemia solo llegó a acelerar un escenario de bajos precios. Mientras el mundo petrolero era testigo de una demanda estancada con un escueto crecimiento de entre 1 a 1,5 millones de barriles por día desde hace muchos años.

“Y hablo de una sobreoferta estructural. El mundo está lleno de petróleo. Y no solo bajo tierra. El mundo está lleno de reservas en físico en grandes tanqueros, bajo tierra, y en donde quepan. La cifra podría ser superior a los 11.000 millones de barriles y eso presiona los precios a la baja”, comenta el docente.

Al-Shereidah sostiene que no es posible torcer el destino. Sabemos que el juego de la oferta y la demanda presiona los precios a la baja, y más en un momento en el que la economía se desdibuja y amenaza con destruir el crecimiento del planeta. No es posible, dice, intervenir de manera exitosa cuando el mundo está paralizado.

“Si la caída de la demanda se proyecta entre los 25 a 30 millones de barriles, y recortas 10 millones. ¿Vas a detener el declive de los precios? No lo creo.

Puede leer completo el análisis de Sumarium aquí.

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