04/09/2026 04:11 PM

Alianza energética entre EE.UU. y Venezuela amenaza los préstamos de China garantizados con petróleo

El acuerdo establecido con EE.UU. dificultará a China la recuperación de los préstamos otorgados a Venezuela, ya que una parte sustancial de la producción petrolera futura del país estará ahora bajo el control de intereses estadounidenses.

Alianza energética entre EE.UU. y Venezuela amenaza los préstamos de China garantizados con petróleo

Durante décadas, Venezuela ha sido uno de los socios más importantes de China en América Latina y el mayor receptor de fondos del gobierno chino en la región. Pekín ha prestado a Caracas decenas de miles de millones de dólares y aceptando petróleo como pago.

Los bancos de políticas públicas de China proporcionaron al país al menos 60.000 millones de dólares en financiamiento respaldado por petróleo hasta 2015, mientras que las estimaciones más amplias de los compromisos de préstamos e inversión chinos superan los 100.000 millones de dólares. Los analistas estiman que Caracas todavía debe a los prestamistas chinos al menos 10.000 millones de dólares.

Ahora, el acuerdo establecido entre Venezuela y la administración estadounidense en materia petrolera dificultará a Pekín la recuperación del dinero, ya que una parte sustancial de la producción petrolera futura del país estará ahora bajo el control de intereses alineados con Estados Unidos.

El acuerdo multimillonario alcanzado con North American Blue Energy Partners (NABEP) para expandir la producción y comercializar las enormes reservas de petróleo de Venezuela incluye campos que anteriormente operaban o pretendían empresas chinas y una firma rusa.

El acuerdo otorgaría al gobierno de EE.UU. derechos sobre una participación del 35% en la empresa matriz de NABEP y acceso al 20% de su producción al costo. NABEP afirma que el desarrollo podría generar más de 200.000 millones de dólares en impuestos y regalías para Venezuela en sus primeros 25 años.

La transferencia de concesiones otorga  a un productor respaldado por Estados Unidos los campos operados o codiciados previamente por empresas chinas, reduciendo el acceso que Pekín pasó dos décadas financiando.

El desplazamiento de estas empresas amenaza las inversiones upstream (exploración y producción) de China y debilita su capacidad para influir en cómo se producen, cotizan, comercializan y utilizan los barriles venezolanos para saldar deudas.

NABEP controlará la producción de los campos transferidos. El Departamento de Estado de EE.UU. puede comprar el 20% de la producción al costo y posee el derecho de primera negativa sobre el 80% restante, dejando a los refinadores y prestamistas chinos sin acceso garantizado a esos barriles.

Deuda obligatoria

Los bancos de desarrollo chinos otorgaron unos 60.000 millones de dólares a Venezuela a través de 17 contratos de préstamo que debían pagarse con envíos de crudo. Esa deuda sigue siendo una obligación del Estado venezolano independientemente de quién opere los campos. Sin embargo, al reducir los barriles que Caracas puede dirigir hacia los prestamistas y refinadores chinos, las opciones de cobro se reducen significativamente.

El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Guo Jiakun, afirmó que la cooperación económica de China con Venezuela está protegida por el derecho internacional e insistió en que «los derechos e intereses legítimos de China en Venezuela deben ser protegidos». Sin embargo, en la práctica, Pekín enfrentará un camino legal complejo y difícil para revertir esta transferencia.

Desde otra perspectiva, el crudo venezolano representa aproximadamente del 4% al 4,5% de las importaciones marítimas de petróleo de China. Las refinerías chinas pueden reemplazarlo con grados pesados de Irán, Irak o Canadá, aunque a precios más altos. La pérdida real se reflejará en los márgenes de refinación, ya que los barriles venezolanos con descuento permitían a las refinerías independientes (teapots) mantenerse rentables a pesar de la débil demanda interna de combustible y el exceso de capacidad de refinación.

Asimismo, desde 2020 se asignaban entre 50.000 y 100.000 barriles por día exclusivamente para saldar la deuda venezolana con China. Ahora, los refinadores y bancos chinos compiten por barriles cuya comercialización pasa por una entidad parcialmente propiedad del gobierno estadounidense.

Por lo tanto, las pérdidas de Pekín serian triples: financieras, comerciales y geopolíticas. Los prestamistas chinos podrían enfrentar un camino más largo e incierto para el pago de la deuda, las refinerías independientes podrían perder el acceso a crudo pesado con amplios descuentos, y las petroleras chinas podrían quedar excluidas de los campos que pasaron años cultivando.

Para Pekín, el mayor daño puede ser hacia la premisa fundamental de toda su estrategia en Venezuela: que grandes préstamos, inversiones en infraestructura y apoyo diplomático asegurarían un acceso duradero a los recursos y lealtad política, detalla OilPrices.

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