El gobierno de Nicolás Maduro insiste. No cede en su pretensión de imponer el petro, después de intentos fallidos a lo largo de casi un año. Aunque el White Paper bajo el cual se relanzó el 1º de octubre es más claro que los dos anteriores, la intención del Ejecutivo parece ir en otra dirección a lo establecido en la norma, observa Aarón Olmos, docente e investigador del Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA).

Todos hablan del petro, pero pocos creen en él. El nuevo White Paper (libro blanco) le otorga esta vez característica más afín al de una criptomoneda a lo que hasta septiembre era un token. Sin embargo, siguen existiendo dudas sobre su funcionamiento, empezando por la confianza, una de las variables que acompaña intrínsicamente a las monedas digitales soportadas en plataformas blockchain.

Olmos no otorga mayor credibilidad al proyecto del gobierno venezolano. Señala que en el White Paper están ausentes menciones al Banco Central de Venezuela y su ley, al ministerio de Finanzas, a la Ley del Sistema de Administración Financiera, al Código Orgánico Tributario, al IVA, al ISLR y al Código de Comercio. “No creo que una sola ley (el proyecto está en poder de la Asamblea Nacional Constituyente), contenga todos esos elementos. No queda claro la estructura legal y normativa del uso del petro”, dijo el economista en conversación con Banca y Negocios.

Pero además, muestra escepticismo en cuanto a que el petro sea una criptomoneda de aceptación mundial, dada la prohibición del gobierno de Estados Unidos de transar cualquier moneda digital emitida por, para o en nombre del gobierno de Venezuela.

Existen inconsistencias que dificultan que pueda ser listado en algún exchange internacional serio. Hay problemas de seguridad en la billetera del petro, advierte el estudioso del dinero digital. “Al descargarla no pide correo electrónico ni verificación en dos pasos, solo crea un password”, destaca Olmos, quien advierte que a pesar de que el petro tiene un año desde que se anunció inicialmente como criptomoneda, el gobierno no se ha preocupado por formar y educar a la población sobre el tema.

–¿Cómo ve el nuevo Whiter Paper?
–Teóricamente es el tercero (en febrero se publicaron dos) e introduce cambios incluso en la tecnología, ya que pasó de ethereum inicialmente a nem y ahora al algoritmo X11, el mismo que usa la criptomeda venezolana onix y la estadounidense dash.

–¿Ahora el petro sí es una criptomoneda?
En este White Paper ya no es un token y se asume como una criptomoneda que funcionará para inversión, ahorro y transacciones. Para pagar servicios turísticos, combustible para aviones, mientras que Pdvsa y empresas del sector público aparecen como receptoras de este criptoactivo.

–¿Es legal el petro? 
–Desde el punto de vista legal es inconstitucional, sin embargo, parece que eso no detendrá al gobierno en su idea de hacer del petro un medio transaccional. El petro está al margen de la ley.

–Quizá en Venezuela pueda obligarse su uso. Pero el gobierno busca que sea una moneda de intercambio internacional. ¿Lo ve posible con el veto de EEUU sobre este criptoactivo?
–La orden ejecutiva de la administración de Donald Trump del 19 de marzo de este año, prohíbe transar “cualquier moneda digital que haya sido emitida por, para o en nombre del gobierno de Venezuela a partir del 9 de enero de 2018”. Eso imposibilita que cualquier casa de intercambio que opere con permiso de la Securities and Exchange Commission (SEC) -regulador del mercado de valores estadounidense- o normas federales de esa nación se sienta atraída por el petro o listarlo en su plataforma, porque les acarrearía sanciones.

–¿Alguien se atreverá?
–Quizá gobiernos aliados como China o Rusia estén dispuestos a permitirles en sus exchanges internacionales listar el petro, podría ser posible a través de gobiernos. Pero hay que tomar en cuenta que el 27 de marzo, Bitfinex (una de las principales plataformas de intercambio de criptomonedas del mundo, basada en Hong Kong), notificó que no incluiría al petro en sus transacciones debido a las sanciones estadounidenses.

–¿Es un gran riesgo?
–Un sitio serio de evaluación de criptomonedas como Icoindex, calificó al petro en el mes de marzo como un scam, una estafa, por las características propias del proyecto, sus responsables y la ausencia de información. Esto enciende las alarmas de cualquier empresa o persona que en el mudo haga un análisis fundamental de este tipo de activos y vea como foco de inversión válido el petro. Aunque esta evaluación se hizo al petro anterior (token), el de ahora tiene una cantidad de detalles en contra que el gobierno debería tomar en cuenta.

–El presidente Nicolás Maduro dijo que cuenta con el apoyo de seis exchange internacionales, aunque no las mencionó. ¿Cuáles son las más importantes?
–Coinmarketcap, Yobit.net, Crex24, Bitfinex y Bittrex son algunas de ellas.

–¿Cuál es el procedimiento para que una criptomoneda sea listada en una casa de intercambio mundial?
–En primer lugar se envía el proyecto, luego el exchange solicita una determinada información a través de varias preguntas como quiénes son las personas líderes, y si se aprueba, se paga un fee para ser listado. Es como la bolsa de valores, para poder entrar tienes que dar información de la empresa, en qué sector opera, su contabilidad, quiénes son sus accionistas y si es aceptada paga una comisión para entrar.
Para poder ingresar a un exchange hay que tomar en cuenta todo. Las criptomonedas venezolanas arepacoin, bolívarcoin y onix están listadas en Coinmarketcap. Pero para mantenerte tienes que darle usabilidad, valor, transabilidad y ser un elemento transaccional que pueda pagar una camioneta hasta cualquier cosa. La sociedad asume las criptomonedas como una opción más. El gobierno la tiene difícil, pero es el mercado el que decide.

–¿De qué depende el precio?
–La fluctuación del precio depende de la confianza de la gente y de la información que se esté suministrando a interesados y al mercado. Hay que darle valor agregado. Por ejemplo, dash es una comunidad bastante movida. Ha hecho una mejora sustancial en la billetera y en su plataforma para aminorar costos y acelerar los pagos. Eso hace que quienes tienen dash quieran comprar y guardarlas porque la criptomoneda se va a revalorizar.

–¿Puede una criptomoneda ser una unidad de cuenta?
–Que el petro sea unidad contable es que rija para operaciones mercantiles, dentro de la contabilidad de empresas tanto del Estado como privadas. Ya los precios acordados para una serie de productos en agosto figuran en petros. En el White Paper, aparece como una opción al bolívar en el mercado interno, no una obligación. Pero una cosa busca el gobierno y otra la norma.

–El respaldo de las criptomonedas es la confianza, en el caso del petro son reservas petroleras, de oro, hierro y diamantes sin explotar.
–Las criptomonedas no son dinero fiduciario. Y el dinero es un concepto social. El panal, el caribe y elorza son monedas que surgieron de un acuerdo de la comunidad y le dan un valor. Por definición el dinero es una mercancía, tiene un valor de uso y de cambio. El precio del bien tiene una estructura de costos detrás. El oro, el diamante, tienen valor de mercado.

–¿Es atractivo haber ampliado el respaldo al oro, hierro y diamantes?
–Al final de cuenta puedes ponerle piedras lunares, pero el tema es la confianza, que no crees en el gobierno que está al frente del proyecto. Ninguno de esos commodities está en un almacén en cantidades industriales. Está en el subsuelo y en las minas. El gobierno buscó con ello mitigar la volatilidad del precio del petróleo, sumando otros elementos más estables. Es un promedio ponderado con factor de corrección. Pero ¿quién lo determina y en función de qué?

–Con tantos bemoles ¿no cree que el petro quede confinado a ser una plataforma de pago de servicios del gobierno?
–El gobierno puede obligar su uso, lo que sería un desatino para una criptomoneda, porque una de sus características es que se adopta de manera espontánea. Puede depositar el salario en petros y obligar al comercio a adecuar sus sistema al petro como unidad de cuenta. Si se hace de esta forma, el gobierno está asumiendo que es dinero y si es dinero es imputable desde el punto de vista fiscal en cuanto a retenciones y obligaciones.

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