Venezuela ha dejado de recibir $80.000 millones por crisis petrolera desde 2014

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Venezuela ha dejado de recibir $80.000 millones por crisis petrolera desde 2014



Venezuela ha dejado de percibir 80.000 millones de dólares en ingresos petroleros desde 2014, el último año, hasta ahora, en el que se reportó un aumento de la producción de crudo en el país, de acuerdo con los cálculos del economista y especialista en materia petrolera, Luis Oliveros.

En 2014, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) reportó que Venezuela cerró con una extracción promedio de 2.733.000 barriles diarios de crudo, de acuerdo con la información suministrada por el gobierno. En noviembre de 2019 el bombeo fue de 912.000 b/d, lo que significa una pérdida de 1.821.000 barriles promedio por día. Un desplome de 66,63%.

Igualmente, Oliveros estima que desde 2015, cuando comienza el colapso de la industria petrolera venezolana, el país ha dejado de obtener ingresos por el orden de 33.000 millones de dólares anuales, por la contracción de la producción mensual que se ha mantenido sostenidamente en estos casi cinco años.

De acuerdo con cifras recientes de la consultora Ecoanalítica, la pérdida de ingresos estimada por año, según los cálculos de Luis Oliveros, es superior a las entradas percibidas por exportaciones de crudo en 2018 y 2019, las cuales fueron estimadas en 31.800 millones y 24.000 millones de dólares, respectivamente. Para el ejercicio 2020, la firma de consultoría proyecta un ingreso proveniente del sector hidrocarburos de apenas 12.300 millones de dólares.

El gobierno prevé, según se ha conocido extraoficialmente, asegurar una producción promedio de entre 950.000 y 1.100.000 barriles diarios durante los primeros tres trimestres del próximo año y conseguir una cifra cercana a 1.500.000 b/d hacia finales de año.

En un entorno de continuidad de la estrechez financiera derivada de las sanciones internacionales, el cumplimiento de estas metas parece comprometido. La esperanza del gobierno madurista es conseguir que la presión internacional se relaje luego de los comicios parlamentarios que se van a convocar el próximo año, aunque existe un Plan B, ya en marcha, que consiste en entregar la gestión de la producción y comercialización de las empresas mixtas a los socios privados, con la intención de apalancar ese incremento de volúmenes, más allá de lo que pase con su situación internacional.

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