#TuBolsillo Cuatro consejos de inversión que deberíamos darle a nuestros hijos

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#TuBolsillo Cuatro consejos de inversión que deberíamos darle a nuestros hijos


En Venezuela, el tema de la inversión en mercado de valores es poco común. No es un tema de conversación recurrente del que se pueda hablar libremente en la oficina o con los amigos sin sentirte incómodo. Tampoco es fácil de comprender para los que no estén metidos en este mundo de inversiones.

Hablar en tu entorno de acciones, del S&P 500 o del interés compuesto suele generar miradas sorprendentes, extrañas o raras. Algunos piensan que eres un especulador ambicioso que, por avaricia, pones en riesgo tu dinero o el dinero ajeno. Otros te imaginan delante de varias pantallas de computadoras, como si fueses el nuevo «lobo de Wall Street». Pero no, la inversión no tiene nada que ver con eso.

El problema está en que en nuestro país no hay cultura financiera. No es que haya poca, es que no hay ninguna. Y eso es un problema grave, tanto para las generaciones actuales (nosotros) como para las futuras (nuestros hijos).

Todos deberíamos enseñar a nuestros hijos desde muy pequeños lo importante que es ahorrar y lo absurdo que es acumular dinero en una cuenta corriente bancaria para que lo devore la inflación. Por lo tanto, hay que sacar el tiempo para enseñarles educación financiera y guiarlos en las inversiones, pues la educación primaria, secundaria y universitaria, no tratan ninguno de estos temas.

No existe un método que se implemente y listo. Todos sabemos que son los hijos los que marcan el ritmo de su propio aprendizaje. Lo que sí podemos aportar son cuatro consejos de inversión que deberíamos inculcarles. De su lectura se derivan otros tantos, pero eso ya tendrán que deducirlo ellos, como bien se señala en el portal el blogsalmon.

– No especules, invierte

Uno de los principales errores que comete cualquier persona que se acerca por primera vez a la bolsa es que quiere ganar dinero rápido. «Si invierto hoy 10.000 dólares, ¿cuándo se convertirán en 20.000». Nunca. Si vas con esa mentalidad, lo más probable es fracases.

La bolsa no es para batear jonrones cada vez que te paras en el home ni para ganar dinero rápido, es para ser constantes y pensar a largo plazo. Nadie, absolutamente nadie, ni siquiera los grandes gestores de fondos o los mejores inversores del planeta saben qué va a pasar con el precio de una acción a corto plazo. Y si alguien te dice lo contrario no te está hablando en serio.

Por tanto, el primer consejo que debemos dar a nuestros hijos es que aprendan a diferenciar la especulación (querer ganar dinero rápido y a corto plazo) de la inversión (ver crecer tu dinero poco a poco y a largo plazo). Recuerden: a largo plazo, inviertes; a corto plazo, especulas.

– Empieza a hacerlo cuanto antes

La mayoría de los lectores que están familiarizados con estos temas estarán de acuerdo en que si pudiesen retroceder en el tiempo empezarían a invertir antes, siendo bastante jóvenes. Los efectos a largo plazo del interés compuesto son espectaculares, y la diferencia entre empezar a invertir unos años antes o unos años después son determinantes sobre el resultado final de la inversión.

Con un ejemplo lo vas a entender mucho mejor. Para ello vamos a suponer que conseguimos un 8% de rentabilidad anual, que es más o menos la rentabilidad media de las bolsas mundiales a largo plazo.

Si a los 20 años empezaras a invertir 200 dólares al mes (2.400 dólares al año), a los 65 habrías acumulado un patrimonio ligeramente por encima del millón de dólares. Sin embargo, si empiezas a invertir diez años más tarde, a los 30, el patrimonio que acumularías no llegaría a los 450.000 dólares, menos de la mitad.

En nuestro ejemplo, la diferencia entre empezar a invertir 10 años antes o 10 años después es de más de medio millón de dólares. Una locura.

Como te puedes imaginar, el segundo consejo de inversión a darles a los hijos es que empiecen a invertir tan pronto como comiencen a generar ingresos.

– No hagas market timing

El market timing es una estrategia de inversión que consiste en predecir cuál es el mejor momento para entrar al mercado y cuál para salir. Si la bolsa está baja, se compran acciones; y si está alta, se venden y se obtienen beneficios. Esto es un error.

Es imposible saber qué va a pasar con la bolsa a corto plazo. Por tanto, hacer market timing para decidir cuándo invertir y cuando no es una pérdida de tiempo y de rentabilidad, es un cálculo muy riesgoso.

Un buen consejo paternal en este caso será: pase lo que pase a tu alrededor, invierte una cantidad fija de dinero todos los meses. Da igual si el precio del petróleo baja, si hay una guerra en Oriente, si las tasas de interés suben, si Trump le declara la enésima guerra comercial a China o si los vikingos invaden Berlín.

Pase lo que pase en el mundo, haz tu aportación periódica a tu cartera de inversión y deja pasar el tiempo; el mercado (capitalismo) y el interés compuesto harán el resto.

– No creas que puedes ser más inteligente que el mercado

En general, cuando hablamos de inversiones hay dos estrategias posibles: la gestión activa y la gestión pasiva.

La inversión activa es un tipo de inversión en el que la decisión de en qué empresas colocar capital se toma con un criterio propio. Una persona, normalmente un gestor profesional, selecciona una serie de activos que él considera estables y rentables y crea un fondo o una cartera de inversión.

En la inversión pasiva, mientras tanto, los fondos de inversión (fondos indexados se les llama) son réplicas de índices bursátiles como el S&P 500, el Eurostoxx 50 o el MSCI World. Si una empresa entra o sale del índice, inmediatamente entra o sale de la cartera de inversión. No hay intervención humana más allá de replicar la composición del índice.

El objetivo de la inversión activa es lograr una rentabilidad superior a la del mercado; mientras que el objetivo de la inversión pasiva es lograr exactamente la misma rentabilidad que el mercado. En otras palabras, la inversión activa juega a ganar, mientras que la pasiva juega a empatar.

Estudios han demostrado que el 95% de los fondos de inversión activa no logran superar a su índice de referencia, mientras que a 15 años vista los fondos indexados no tienen competencia.

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