¿Terminó el ciclo de crisis de las economías emergentes?

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¿Terminó el ciclo de crisis de las economías emergentes?



El economista y político colombiano José Antonio Ocampo expresó que en la actualidad las economías emergentes han desarrollado resistencia al fenómeno de contagio ante las situaciones de crisis, en las que anteriormente se repetían una y otra vez los mismos patrones con resultados, muchas veces, devastadores.

Ocampo recordó en un artículo de opinión publicado en project-syndicate.org lo ocurrido en América Latina en los ochenta, cuando en agosto de 1982 la decisión mexicana de imponer una moratoria a los pagos de la deuda externa inició una crisis de deuda regional. Lo mismo ocurrió en Asia oriental en los noventa: la crisis empezó en Tailandia en julio de 1997 con el derrumbe del baht, y pronto se extendió a otros países del este asiático. Luego, en agosto de 1998, se convirtió en una crisis general de las economías emergentes, después de que Rusia impuso una moratoria a los pagos de bancos comerciales a acreedores externos.

Además, señaló que «la crisis de 2008 fue un tanto diferente. Comenzó en el mundo desarrollado, con la caída en septiembre de ese año del banco estadounidense de inversiones Lehman Brothers, y al principio se extendió a las economías emergentes. Pero en poco más de un año, el derrumbe se transformó en bonanza, conforme políticas monetarias expansivas en los países desarrollados empujaron a los inversores a buscar rendimientos en los mercados emergentes».

En ese sentido, indicó que la cuestión que ahora se debate acaloradamente es si este auge financiero sembró en las economías emergentes las semillas de una nueva crisis. «Es posible que pronto sepamos la respuesta. Al fin y al cabo, la historia muestra que basta un país que caiga primero, y hoy, ese país podría ser Turquía».

Ocampo apuntó que la semana pasada, la lira turca se hundió y eso disparó la devaluación de otras monedas, en particular las de Sudáfrica y Argentina, aunque la depreciación alcanzó a todas las monedas latinoamericanas en régimen de flotación, y a las de República Checa, Polonia, Rusia y varios países del este de Asia, incluida China. Las primas de riesgo aumentaron y las acciones cayeron.

«Es imposible saber a ciencia cierta si se está gestando una nueva crisis generalizada. Al fin y al cabo, era muy difícil predecir que la moratoria mexicana de 1982 y el derrumbe del baht en 1997 generarían crisis amplias y prolongadas, o que la crisis de 2008 sólo arrastraría brevemente a las economías emergentes», dijo.

Sin embargo, destacó que existen algunas razones para pensar que tal vez los patrones antiguos no se repitan. » En el peor momento, durante la semana del 8 al 15 de agosto, las monedas de Argentina, Sudáfrica y Turquía se devaluaron entre un 8 y un 14% respecto del dólar estadounidense. Pero las de otras economías emergentes no se devaluaron más del 4%», aseguró.

De acuerdo con el economista, «incluso las economías más afectadas pudieron limitar las consecuencias de la devaluación; la veloz respuesta de las autoridades turcas al derrumbe de la lira y las pronunciadas subas de tipos de interés del banco central de Argentina lograron llevar cierta calma a los mercados».

Por ese motivo, manifestó que todo parece indicar que «hay una nueva resistencia al contagio que se formó en los últimos 10 años» y concluyó que esto podría deberse a que «ahora los inversores hacen un análisis más pormenorizado del riesgo país. En vez de meter a todas las economías emergentes en la misma bolsa, tienen en cuenta los fundamentos económicos de cada una, la estabilidad política interna y la relación con otros países (por ejemplo, las actuales tensiones diplomáticas entre Turquía y Estados Unidos)».

No obstante, resaltó que «esto no quiere decir eso que las economías emergentes ya estén a salvo. Por el contrario, todavía tienen mucho de qué preocuparse, sobre todo, por el creciente proteccionismo y las tensiones comerciales entre las grandes potencias globales. De modo que todavía es fundamental contar con políticas inteligentes, unidas a la red de seguridad financiera global mejorada provista por el Fondo Monetario Internacional».

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