Salario mínimo cubrió 3,58% de la cesta alimentaria en junio con inflación más baja en dos años

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Salario mínimo cubrió 3,58% de la cesta alimentaria en junio con inflación más baja en dos años



La Asamblea Nacional reportó la inflación mensual más baja desde junio de 2017, exactamente 24 meses, al indicar que la variación mensual de precios en junio promedió 24,8%.

La inflación acumulada en el primer semestre fue de 1.155%, mientras que la variación interanual referida a junio de 2018 se ubicó en 445.482%.

En general, estos datos revelan un nivel importante de desaceleración en la velocidad de incremento de los precios, pero no significan el fin de la hiperinflación; de hecho, la inflación  de Venezuela en junio es más alta que la variación anual esperada en todos los países de América Latina, salvo Argentina, para el cierre de 2019.

Además, de acuerdo con la data suministrada por el parlamento, la inflación de junio permite determinar que el salario mínimo de 40.000 bolívares solo cubre 3,58% de la canasta alimentaria, una pérdida mayor de poder de compra comparada con mayo cuando cubría 3,98%.

A pesar de la estrategia de aumentos frecuentes del salario mínimo -que, por cierto, se ha detenido en lo que va de 2019-, la cobertura de la canasta alimentaria registró su nivel más alto en septiembre del año pasado, cuando el ingreso normativo mínimo compraba 13,05% de la cesta; a partir de ahí ha venido una caída en barrena del poder de compra del salario que, aparentemente, no se ha atenuado con la desaceleración de la inflación.

La consultora Aristimuño Herrera & Asociados, en su más reciente informe de proyecciones, pronostica una inflación anual de cierre en 2019 de 20.667%, con un promedio mensual de 56%. Si el gobierno, a través de Banco Central de Venezuela, mantiene la política de restricción de liquidez vía encaje legal, es probable que la inflación mensual no pase de niveles de 30% hasta el último trimestre, cuando, por razones estacionales, comenzará a subir a variaciones que podrían ser superiores a 60%.

Con una contracción esperada de 33% del Producto Interno Bruto para este año, es muy poco probable que se expanda la demanda de bienes y servicios, que viene cayendo de manera alarmante en los últimos meses, y es el elemento coadyuvante que facilita el «éxito» de la estrategia de contención de liquidez del gobierno. La verdad es que esa caída del consumo es un costo demasiado alto para no bajar, sino solo contener a la inflación.

Bajo estos supuestos, es probable esperar que esta desaceleración de la inflación se mantenga en el segundo semestre, pero siempre hay que advertir que la economía venezolana y las decisiones que la impactan tienen un muy elevado componente de incertidumbre.

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