En las últimas semanas han muerto: la mujer más rica del mundo, Liliane Bettencourt; el dueño del imperio Playboy, Hugh Hefner; y uno de los grandes comediantes de Hollywood, Jerry Lewis, cuyos legados pasan a sus herederos. Es el momento de conocerlos…

Son tres personajes que han marcado época en sus distintas facetas y cuyas muertes han resonado en todo el mundo. La desaparición de Jerry Lewis, el pasado 20 de agosto en Las Vegas, a los 91 años, recuperaba la figura de este peculiar comediante que dejó una gran producción cinematográfica entre los años sesenta y setenta, especialmente, y frases para el recuerdo, como la que escribió en su libro “The Total Filmmaker”: “Es reír o llorar. Las risas son lo nuestro. La gente no puede odiar cuando se está riendo”.

La frase ha quedado como una máxima de alguien que se dedicó toda su vida al humor, aunque no se sabe la interpretación que harán de ella sus cinco hijos –el sexto Joseph Christopher falleció en 2009- nacidos de su primer matrimonio con la cantante Patty Palmer.

Un mes después de la muerte de Lewis, se supo que el genial cómico decidió dejar fuera de su testamento a sus hijos y se supone que los beneficiarios de su herencia serán su segunda esposa, Sandee Pitnick, una bailarina con la que se casó en 1983, y la hija de ambos, Danielle, nacida en 1992 y quien ha trabajado como representante de su padre en los últimos años

“Intencionalmente excluí a Gary Lewis, Ronald Lewis, Anthony Lewis, Christopher Lewis, Scott Anthony Lewis, y Joseph Christopher Lewis y sus descendientes como benefactores de mis bienes, siendo mi intención que no reciban los beneficios mencionados”, se lee en el testamento de Lewis que realizó en 2012 y que ha publicado la revista “People”.

Cooper Hefner, al frente del imperio Palyboy

“Mi padre vivió una vida excepcional e impactante como un pionero de los medios y la cultura y una voz líder en algunos de los movimientos sociales y culturales más significativos de nuestros tiempos, al defender la libertad de expresión, los derechos civiles y la libertad sexual”.

Con estas palabras se despedía de su padre, a través de Twitter, Cooper Hefner, el hijo del fundador de Playboy, Hugh Hefner, fallecido el 27 de septiembre a la misma edad que Jerry Lewis, 91 años.

Tras la muerte del creador de la afamada revista, parece que Cooper será el encargado de llevar las riendas del imperio que dejó su padre, en el que ya trabajaba desde 2016 cuando fue nombrado jefe creativo de la publicación.

Cooper, de 26 años, es el pequeño de los cuatro hijos de Hugh Hefner, nacido de la relación con la modelo y actriz Kimberly Conrad. El joven Hefner tuvo mucho que ver con la decisión del imperio Playboy de volver a publicar desnudos en sus portadas a primeros de 2017 después de retirarlas en 2015.

“Seré el primero en admitir que la forma en que la revista retrataba la desnudez estaba pasada de moda, pero eliminarla por completo fue un error”, dijo en febrero de 2017 en la mencionada red social el joven Cooper.

“La desnudez no era el problema, porque la desnudez no es un problema. Hoy recuperamos nuestra identidad y reclamamos quiénes somos”, añadía el joven directivo que mantiene una relación sentimental con la actriz británica Scarlett Byrne, recordada por su papel de Pansy Parkinson en la saga cinematográfica “Harry Potter”, y que fue quien posó desnuda para “Playboy” en el número de marzo de 2017, justo cuando la publicación retomaba la política de desnudos que le hizo famosa desde que Hugh Hefner la creara en 1953.

El patrimonio de Hugh Hefner, estimado en cerca de 40 millones de dólares, será repartido entre sus cuatro hijos –Christie, David, Marston y Cooper-, según publica la revista US Weekly, además de la Universidad del Sur de California y una serie de organizaciones benéficas con la que siempre colaboró el viejo Hugh.

Francois Bettencourt, ¿heredera de L’Oreal?

Hasta el 21 de septiembre, Liliane Bettencourt era la mujer más rica del mundo, según la revista Forbes, pero desde ese día, en el que la dueña del imperio de cosméticos L’Oreal fallecía en París a los 94 años, se abre la incógnita de si su única hija Françoise heredará todo su patrimonio, 39.500 millones de dólares, o bien la abuela ha dejado parte de este pastel a sus dos nietos, Jean-Victor y Nicolas, hijos de Françoise.

En espera de la apertura del testamento, Françoise Bettencourt Meyers podría heredar el título de su madre como la mujer más rica del mundo o bien si se trocea su herencia pasar el testigo a la estadounidense Alice Walton, dueña de la empresa de distribución Walmart, que según Forbes cuenta con una fortuna de 33.800 millones de dólares.

Hasta la muerte de Liliane, ésta y su hija poseían el 33 por ciento del imperio de cosméticos que la primera heredó de su padre, Eugéne Schueller, fundador de la firma en 1907.

Una fortuna que a la difunda Liliane le acarreó más de un problema. Madre e hija han litigado en los últimos años por las personas de quienes se rodeó la dueña de L’Oreal y que, para Françoise, pretendían aprovecharse de su debilidad mental y beneficiarse de su fortuna.

En todo este proceso, la justicia francesa condenó en 2015 a penas de cárcel y pago de multas a varios encausados, entre ellos el exgestor de la fortuna de la dueña de L’Oreal, Patrice de Maiestre, y el fotógrafo François Marie Banier.

Sobre este último recayó la mayor pena, tres años de cárcel, 350.000 euros de multa y 158 millones de euros de indemnización, por daños y perjuicios para Liliane Bettencourt.

Banier recibió cientos de millones de euros en productos financieros y obras de arte de la anciana.

El perfil de Françoise no responde al de una multimillonaria. Alejada de los lujos que
podría tener, su vida se ha volcado hasta ahora en su faceta como escritora y en su afición por el piano. A partir de la muerte de su madre, le tocará estar más cerca del imperio L’Oreal.

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