¿Por qué están desapareciendo las aerolíneas nacionales?

// Enrique González *

¿Por qué están desapareciendo las aerolíneas nacionales?



Aserca Airlines, una de las principales aerolíneas privadas de Venezuela, anunció esta semana el cese de sus operaciones en el país en medio de una crisis económica y un férreo control cambiario que ha provocado el cierre de otras aerolíneas nacionales y el éxodo de internacionales.

Aserca Airlines cubría varias rutas internas en el país y llegó a volar a Aruba, Curazao y República Dominicana.

Así las cosas, un severo control de cambio en un sector donde difícilmente podría poseerse autonomía tecnológica, y una limitada capacidad de trasladar los costos a los usuarios finales, toda vez que existe igualmente un control de las tarifas por parte de la autoridad aérea, han terminado por condenar la permanencia de empresas aerolíneas en Venezuela.

Las empresas durante un tiempo, o a manera de intentar compensar las pérdidas en el mercado doméstico, intentaban perfeccionar subsidios cruzados de rutas internacionales hacia las nacionales.

Sin embargo, una estrategia como esta tiene, en el caso venezolano en específico y luego en general para el caso del sector aéreo. unas limitaciones lapidarias.

Primero, para el caso venezolano, la pérdida de poder de compra del ciudadano respecto a rutas internacionales y la pérdida de atractivo de Venezuela como destino internacional, reducen la base del mercado de ruta internacional sobre el cual podrían soportarse los subsidios cruzados para encarar los costos del mercado doméstico.

Adicionalmente, en la medida que existan aerolíneas con rutas internacionales exclusivamente que compitan con aerolíneas nacionales que atienden igualmente al territorio y rutas nacionales, las primeras podrán descremar el mercado de las rutas internacionales ofreciendo tarifas más competitivas sin tener que recargar los costos de las rutas domésticas. Lo anterior haría inviable la posibilidad de subsidios cruzados que mantengan en términos promedios las operaciones de las aerolíneas de origen nacional.

Segundo, el sector aéreo se caracteriza en un hecho algo contraintuitivo, como lo son bloques más que significativos en términos absolutos y relativos de los costos incrementales por rutas, propios de cada mercado-ruta que hace prácticamente imposible amortizarlos vía subsidios cruzados a diferencia de lo que sería el caso de costos fijos. De hecho esta característica conjuntamente con lo explicado en el punto anterior termina comprometiendo la viabilidad de las aerolíneas domésticas.

En este sentido, los controles de tarifas y la falta de libertad en su determinación por parte de las empresas aéreas atendiendo a su realidad particular, lejos de haber contribuido a proteger a la demanda y su acceso al servicio, ha terminado por precipitar el cierre así como la inviabilidad de la prestación de este tipo de servicios en el territorio nacional, convirtiendo al país en uno cada vez más incomunicado.

Ciertamente este tipo de preguntas asomadas en el título del presente artículo podría realizarse perfectamente para muchos otros sectores de la economía venezolana, por ejemplo, se justifica la existencia de más de siete ensambladoras de vehículos en un país donde al dólar libre el ensamblaje y la comercialización no llega ni al 1% de la capacidad instalada.

Ya habíamos escrito con anterioridad un artículo donde asomábamos esta trágica tendencia de constreñimiento de los mercados que tenderá a concentrar los mercados, producto de la desaparición de alternativas de bienes y servicios generado por el cierre por inviabilidad económica; compensándose, eventual y parcialmente, por algunos beneficios de escala en las operaciones de las empresas sobre las cuales se concentre la demanda remanente -sin embargo, la destrucción de bienestar en términos dinámicos es lo que preocupa y no se justifica-.

Lo mismo aplicaría al sector de seguros y servicios financieros, a las empresas productoras y comercializadoras de bienes durables, etc. Por ello la urgencia de revertir la tendencia, parar los efectos de la crisis económica y del nefasto modelo económico del Gobierno.

* Economista UCV. Master in Competition and Market Regulation, BarcelonaGSE, Universidad Pompeu Fabra, Universidad Autónoma de Barcelona. Master en Economía Industrial, Universidad Carlos III de Madrid.

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