May asegura que el «brexit» hará del Reino Unido un actor global más fuerte

// EFE


La primera ministra británica, Theresa May, aseguró hoy que el «brexit» hará del Reino Unido un actor global más fuerte, sobre todo a la hora de defender el libre comercio y el libre mercado, pero también para responder a las inquietudes de aquellos que se sienten víctimas de la globalización.

En su primer gran discurso ante el Foro Económico Mundial, solo dos días después de haber precisado el martes sus prioridades para el «brexit» en Lancaster House -donde reveló que planea sacar al Reino Unido del mercado único y someter el acuerdo final a las dos cámaras del Parlamento- tuvo tanto mensajes para el público en casa como para los líderes, inversores y empresarios mundiales.

Reiteró que los próximos años no serán un camino de rosas para el Reino Unido ante las «duras» negociaciones que se avecinan con los otros 27 socios de la UE y la necesidad de forjar «un nuevo rol para nosotros en el mundo».

Ese papel consistirá en erigirse en el «defensor más fuerte y enérgico de la libre circulación de capitales, del libre mercado y del libre comercio en cualquier parte del mundo», dijo.

«El Reino Unido tiene esta oportunidad única ahora», señaló la premier, que aseguró que el país afronta su futuro con «confianza» y con la determinación de «abrazar el mundo».

May admitió que la decisión británica de abandonar la UE no siempre es comprendida y algunos socios europeos se preguntan qué implicaciones tendrá el «brexit» para el proyecto comunitario, inmerso en una crisis de identidad y acosado por fuerzas populistas que fomentan las dudas entre los ciudadanos acerca de su viabilidad.

May tranquilizó a los europeos al afirmar que el Reino Unido seguirá siendo el mejor amigo y vecino del club comunitario y que no tiene intención de distanciarse de Europa una vez fuera de la UE, ni tampoco de abandonar la cooperación con el Viejo Continente.

Al Reino Unido le sigue interesando sobremanera que la Unión como organización tenga éxito y prospere, indicó.

Pero también tuvo un mensaje al resto del mundo, al afirmar que el «no» a la UE en el referéndum de junio pasado permitirá restaurar la democracia parlamentaria y la autodeterminación en el Reino Unido, tomar las riendas de su destino y tomar decisiones propias.

El «brexit», dijo, «nos convertirá en un actor global e internacionalista incluso mayor, en acción y espíritu también», que está orgulloso de ser un país europeo, pero que siempre ha mirado más allá de las fronteras comunitarias y quiere «salir al mundo».

Por ello Londres pretende negociar un acuerdo de libre comercio «audaz y ambicioso» con la UE, pero también cerrar nuevos tratados.

Tiene en Australia, Nueva Zelanda y la India los primeros candidatos y también China, Brasil y los estados del Golfo Pérsico, aseguró la primera ministra británica.

Una vez soltado los cabos que le mantienen aún amarrados a la UE, el Reino Unido será «más capaz y no menos» de desempeñar plenamente el papel de actor global y reforzar un sistema internacional que se basa en reglas multilaterales, afirmó.

El mensaje a los que votaron a favor del «brexit» fue que «un Reino Unido global no es menos británico», dado que siempre ha mantenido la puerta abierta a la inversión extranjera, ha sido un país multirracial y multiétnico al acoger a ciudadanos de todo el mundo, y ha ejercido un liderazgo destacado en organizaciones como la ONU, el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional.

En un mensaje más dirigido al resto del mundo, May aseguró que el Reino Unido abrirá sus brazos «a los mercados, a aquellos que quieren comprar nuestros bienes y servicios, a la inversión, a las infraestructuras, a las universidades y emprendedores, al talento y a las oportunidades en la cultura, la tecnología las finanzas y la manufacturación»

Pero en esa nueva visión para el Reino Unido, May dijo que habrá que tener en cuenta a aquellas personas que consideran que los políticos y empresarios no se toman en serio sus preocupaciones.

May propuso un «manifiesto de cambio» en el que los gobiernos asuman que su primera responsabilidad es servir a los ciudadanos y las empresas demuestren que «todos juegan bajo las mismas reglas» y que el éxito económico es el de todas las personas.

El Reino Unido quiere elevar el estándar de la gobernanza corporativa para que el país sea «el mejor lugar para invertir», pero ello implica que las multinacionales paguen su «cuota justa» de impuestos y tomen pasos en materia de salarios y bonificaciones de los ejecutivos y el rendimiento de cuentas ante sus accionistas, advirtió May.

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