Los fundamentos lógicos de la marcha de la economía

// César Aristimuño


La economía es una ciencia basada en fundamentos lógicos. Por ello, para determinar si una proposición es verídica en el ámbito económico y financiero, siempre hay que verla a la luz de la racionalidad.

En este sentido, vale la pena explicar por qué resulta imposible que un aumento general de salarios no tenga incidencia sobre el comportamiento de la inflación. Para abordar este tema de actualidad, se debe enfocar el impacto de los salarios en general sobre las actividades de las empresas y la formación de precios.

Previamente es importante establecer que existen dos herramientas a las que puede recurrir una empresa para medir su gestión, a saber, el balance general y el estado de ganancias y pérdidas y que a la vez registran una excelente información parta la toma de decisiones.

Mediante estos estados financieros, se puede saber si una empresa lo está haciendo bien y si está generando beneficios, debido a que de ser así, sus ingresos serán mayores que sus gastos.

Si se presenta el caso contrario, y los gastos resultan mayores que los ingresos, la empresa tiende a contraerse y su actividad -o la del sector al que pertenece, en caso de generalizarse la situación-, termina por ser inviable.

Llegados a este punto, podemos afirmar que ante un aumento salarial, las empresas deben disponer de una parte adicional de sus ingresos con el objeto de cancelar el nuevo aumento a los trabajadores. Esto incidirá de forma inmediata en el balance de ingresos y gastos y llevará a que la empresa intente compensar el desbalance por medio de un incremento en los precios de sus productos o servicios, contribuyendo a una mayor alza de los precios o sea mayor inflación.

Es por ello que las empresas dedicadas a la producción de bienes con precios regulados que se ven imposibilitadas de aumentar sus ingresos, tienden a ver mermada su productividad y por ende sus utilidades, colocando a las empresas en riesgo operativo. En este proceso, las empresas afectadas tendrán que hacer menores aportes tributarios, comprometiendo el pago del Impuesto sobre la Renta y con ello los ingresos del Estado. Sin la alternativa de recortar nómina debido a regulaciones laborales y no poder ajustar los precios de venta de sus bienes, las empresas pueden verse seriamente comprometidas en su viabilidad y enfrentar el cierre forzoso, en última instancia.

Antes de llegar a este resultado no deseable, es necesario reconocer el impacto que el más reciente aumento salarial representa para la estructura de costos de las empresas en un contexto económico recesivo y con fuerte contracción del consumo.

Una vez reconocido que el aumento de salario tiene un inevitable efecto inflacionario, el cual se empezará a sentir a partir de septiembre, lo más lógico es considerar qué otras variables macroeconómicas permitirían rescatar el poder adquisitivo de los trabajadores y estabilizar los precios mediante estímulos a la producción interna y la recuperación de la confianza en las instituciones.

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