Libia aspira a duplicar su producción y puede convertirse en un problema para el crudo

// ElEconomista.es


Libia ha elevado su producción de petróleo a 500.000 barriles diarios, apenas dos semanas después de que tropas afines al Parlamento de Tobruk (este) conquistaran los principales puertos petroleros de la nación. El país , que estaba produciendo unos 350.000 barriles al día en verano, ahora quiere aprovechar la flexibilidad ofrecida por la OPEP a este país para recuperar los niveles de producción de 2013.

En declaraciones a la prensa, Ibrahim al Awami, director del departamento de medición de la Compañía Nacional de Petróleo libia (CNP) aseguró, asimismo, que sus previsiones apuntan a que se alcanzarán los 600.000 barriles diarios a finales de mes.

Libia, que puede producir hasta un millón de barriles al día como demostró en el pasado, está ahora produciendo por debajo de su potencial tras años de conflictos armados. En cuanto la situación se normalice, el gobierno puede centrar sus esfuerzos en este sector que ha reportado grandes beneficios al país durante años.

La subida de la cuota exportadora de Libia (que ha duplicado su exportación en apenas 15 días) ha causado un inmediato impacto en el volátil mercado del crudo, con ligeros descensos tanto el barril de Brent como en el de West Texas Intermediate (WTI), que caer poco más de un 0,5%.

Los precios experimentaron la semana pasada un alza y superaron el límite de los 50 dólares barril después de la que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) llegara a un preacuerdo en su reunión informal en Argel para congelar o reducir la producción a finales de noviembre.

La intrahistoria de Libia

Libia, país que por su situación de inestabilidad ha quedado al margen del sistema de cuotas de la OPEP, es un estado fallido, víctima del caos y la guerra civil, desde que en 2011 fuerzas multinacionales ayudaran a los rebeldes a derrocar la dictadura de Muamar al Gadafi.

Cinco años después, dos gobiernos, uno en Trípoli (oeste) y otro en el Tobruk (el único legalmente reconocido por la comunidad internacional) luchan por hacerse con el poder y el control de los recursos petroleros con ayuda de decenas milicias que cambian a menudo de bando.

De la situación se han beneficiado grupos yihadistas como la rama libia del Estado Islámico, Boko Haram o la organización de Al Qaeda en el magreb Islámico (AQMI) que han penetrado y extendido su influencia en el país.

A mediados de septiembre, tropas afines al Parlamento de Tobruk y leales a su hombre fuerte, el mariscal Jalifa Hafter, arrebataron los puertos de Sidrá y Ras Lauf a una milicia aliada al llamado gobierno de unidad nacional, instalado en Trípoli.

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