La vuelta de los Boeing 737 MAX se enfrenta a posibles nuevos retrasos

// EFE

La vuelta de los Boeing 737 MAX se enfrenta a posibles nuevos retrasos


El regreso a las operaciones de los Boeing 737 MAX se enfrenta a posibles nuevos retrasos por las dudas que mantienen los reguladores europeos sobre las modificaciones hechas por el fabricante estadounidense, informó este martes el diario The Wall Street Journal.

Según el periódico, que cita a personas conocedoras de la situación, la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) comunicó recientemente a las autoridades de EE.UU. que no estaba satisfecha con una de las soluciones planteadas por la empresa para mejorar la seguridad tras los dos accidentes que llevaron a vetar ese modelo en todo el mundo.

En concreto, el regulador europeo consideraba que Boeing y la Administración Federal de Aviación (FAA) de EE.UU. no han demostrado adecuadamente la seguridad de la nueva configuración de computadoras de vuelo.

Según el diario, la EASA quiere nuevas pruebas, con escenarios de riesgo que vayan más allá de los que se están utilizando en Estados Unidos.

The Wall Street Journal apunta que, si no se resuelve en las próximas semanas, esta situación puede llevar a una fractura con pocos precedentes, en la que los reguladores europeos no darían por buenas las determinaciones de los estadounidenses.

Oficialmente, sin embargo, la EASA ha subrayado que por ahora el plan es dar luz verde a los 737 MAX de forma simultánea con EE.UU., Canadá y Brasil.

Hasta ahora, el retorno de este modelo no tiene fecha fija, aunque en los últimos meses Boeing había situado la puesta en servicio del avión a principios del cuarto trimestre de este año, es decir, en las próximas semanas como muy tarde.

El pasado miércoles, el máximo ejecutivo de la empresa, Dennis Muilenburg, aseguró que Boeing está trabajando con los reguladores en los «pasos finales» y que ya había completado más de 700 vuelos de prueba con software actualizado.

Boeing lleva meses sumida en una profunda crisis de reputación después de un accidente en Etiopía, apenas medio año después de que otro 737 MAX se estrellara en Indonesia.

En total, ambas catástrofes se saldaron con 346 víctimas y provocaron la paralización total de los viajes de esta aeronave comercial, uno de los modelos estrella del fabricante estadounidense, debido a problemas relacionados con el programa de vuelo MCAS.

Este software de control de vuelo se activó presuntamente por una información «errónea» del sensor del «ángulo de ataque» de las aeronaves y, ante la incapacidad de los pilotos para desactivarlo, provocó que los aviones cayeran en picado.

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