La Psicología del Éxito

Dr. Renny Yagosesky Ph.D en Psicología, Conferencista y Escritor @DoctorRenny

Parece sensato afirmar que muchas personas desean tener éxito y lograr objetivos significativos sin sacrificar su libertad, su salud o su bienestar general. Muchos, sin embargo, quieren pero no pueden, pues carecen de la estrategia necesaria para dirigir sus energías, para sortear los obstáculos y para alcanzar sus metas de manera estable o sostenida.

Considero que existe una parte lógica y una parte psicológica del éxito. La parte lógica se relaciona con los diversos aspectos que responden a la racionalidad y al sentido común, como: tener metas claras, desarrollar un plan de acción a corto mediano y largo plazo y ejecutar las tareas que permitan el logro de esas metas. Además, se requiere revisar periódicamente los resultados y hacer los ajustes en las metas, estrategias recursos o plazos, según se requiera. Podemos agregar a la lista de los factores lógicos, un manejo racional del tiempo y del dinero, así como la necesidad de proyectar una buena imagen.

La parte psicológica del éxito es mucho más compleja pues se encuentran implicados en ella aspectos dinámicos (variables) e intangibles (no pueden ni observarse ni medirse de manera fáctica). Vayamos a los factores que configuran esta Psicología del Éxito.

Conciencia:

Significa reconocer o darse cuenta de las propias fortalezas y debilidades, de nuestro nivel aproximado de autoesitma, nuestro modo de ser (personalidad) y hacer las cosas (hábitos), del grado real de ambición y determinación que tenemos para avanzar en pos de las metas. Parte de esa consciencia significa sinceridad y aceptación de lo que somos. Aunque eso que somos puede ser modificado con voluntad y esfuerzo sostenido, como explico detalladamente en mi sexto libro “El Cambio Emocional (disponible a partir de octubre).

Consciencia es también estar alerta, despiertos, y en conocimiento permanente de lo que pensamos, sentimos y hacemos, cuando, dónde, con quiénes y para qué. Actuar por decisión y no por impulsos o circunstancias o accidente.

Confianza:

Confiar es creer que si podemos afrontar exitosamente los retos propuestos. Es un estado de poder y capacidad que nos impulsa a realizar nuestros mejores esfuerzos, a lograr y a hacer las cosas bien (eficacia). Quien no confía, teme, evita, pospone, abandone, huye. Confiar es ponerle a la ilusión ganas y convertir las ganas en logro.

Responsabilidad:

La responsabilidad es una cualidad importante pues revela un cierto sentido de mentalidad adulta, de madurez emocional, que nos lleva a responder y cumplir los acuerdos y a asumir las consecuencias de nuestros actos. Sin responsabilidad no se obtienen ni respeto ni confianza, las oportunidades se diluyen y el apoyo se pierde. Los negocios se alejan de los irresponsables.

Voluntad:

La voluntad es la capacidad de sostener el deseo, es una capacidad que unifica saber esperar (paciencia) y de saber insistir (perseverancia). Es una fuerza interna que nos empuja a saltar por encima de los obstáculos. Deriva y depende de la confianza y la motivación.

Concentración:

Se refiere al enfoque de la atención y a la superación de la habitual tendencia a la dispersión distractora. Sin concentración la energía se dispersa y es menor el esfuerzo de logro. Las personas enfocadas muestran estadísticamente más y mejores resultados.

Creatividad:

Es una manifestación de la inteligencia que nos lleva a buscar soluciones nuevas y útiles para satisfacer nuestras necesidades, resolver problemas y vivir mejor. Los más creativos logran más en menos tiempo, y son portadores de eficiencia y excelencia pues van tras lo mejor posible.

Disciplina:

Consiste en trabajar con estructura y orden, lo cual facilita la concreción de los planes. Sin disciplina habrá desorden e improvisación.

Audacia:

Es la capacidad de atreverse, de avanzar por encima del miedo. Sin la audacia nos hacemos conservadores y tímidos; nos dedicamos a protegernos y la evolución se debilita y pierde sus alas. Confianza lleva a audacia y ésta lleva a descubrimiento, experiencia y logro.

Excelencia:

La excelencia es la disposición de hacer lo mejor que puedo con lo mejor que tengo. Es una fuerza de avance que se orienta a la calidad. Cuando se asume ir tras lo mejor se marca distancia con lo trivial y lo mediocre, lo común y lo bajo.

Como vemos, más allá de las reglas lógicas que prometen ayudarnos a lograr una buena gestión, hay que pensar en las variables subjetivas y sociales, es decir en los pensamientos, emociones y modos de vinculación. Dejar estos componentes fuera de la ecuación, significaría autoengaño o muy poco sentido de lo que nos hace exitosos y también humanos.

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