Justicia panameña suma cuestionamientos con absolución de Martinelli

// AFP

Justicia panameña suma cuestionamientos con absolución de Martinelli


La absolución del expresidente de Panamá, Ricardo Martinelli, acusado de espionaje político y malversación de fondos públicos elevó los cuestionamientos a la justicia de un país que busca lavar su cara tras sonados casos de corrupción.

Los seguidores de Martinelli, primer mandatario pañameño encausado penalmente, estallaron en júbilo el viernes cuando un tribunal lo declaró «no culpable» de cuatro delitos de espionaje y peculado.

Martinelli, que fue extraditado desde Estados Unidos, a donde huyó en 2015 para eludir a la justicia panameña, se libró de la pena de 21 años de cárcel pedida por la fiscalía, que lo acusaba de espiar a unos 150 opositores durante su gobierno (2009-2014).

Sin embargo, el Tribunal, presidido por un exvicegobernador nombrado por Martinelli, desechó las pruebas y consideró que se «vulneraron principios fundamentales del debido proceso».

Con este fallo «lo que quedó evidenciado es la profunda crisis de la administración de justicia», dijo a la AFP, Olga De Obaldía, directora ejecutiva del capítulo panameño de Transparencia Internacional.

«Estas decisiones ponen de manifiesto la podredumbre y la corruptela que hay en el Órgano judicial», fustigó el abogado querellante, Carlos Herrera.

– Impunidad –
En los últimos cuatro años se han abierto en Panamá cerca de 30 casos por corrupción, pero las condenas contra altos funcionarios brillan por su ausencia. La mayoría de las veces, según De Obaldía, terminan en sobreseimiento o en «arreglos extrajudiciales» entre la fiscalía y los imputados.

El propio Martinelli, incluido por Transparencia Internacional en una lista de las personas «más corruptas del mundo», tiene múltiples casos detenidos en la Corte Suprema.

Los expresidentes Ernesto Pérez Balladares (1994-1999) y Martín Torrijos (2004-2009) evitaron ser juzgados por distintos motivos.

El escándalo de los «Papeles de Panamá», donde se reveló la creación desde un bufete panameño de sociedades opacas para evadir impuestos en todo el mundo, o los sobornos de la multinacional brasileña Odebrecht han quedado en aparente impunidad, pese a las propias confesiones de la compañía.

«Lo que es cierto es que la administración de justicia no se ha comprometido en la lucha contra la impunidad y la corrupción», indicó el presidente de la Alianza Ciudadana Pro-Justicia, Carlos Lee.

Según los expertos, la ausencia de una carrera judicial por méritos; el nombramiento de los jueces por magistrados de la Corte Suprema, en base a criterios no profesionales y la ausencia de un tribunal independiente que vigile sus actuaciones facilita la impunidad.

Si además se une que los propios magistrados son escogidos por los presidentes de turno, según su cercanía ideológica o personal, y que muchos jueces laboran de manera interina, lo que limita su independencia al no tener su puesto asegurado, la crisis está servida, advierten.

– «El Rey» –
El presidente de Panamá, Laurentino Cortizo, ha prometido reformar la justicia y lavar la imagen internacional del país para atraer inversiones.

«Debemos devolverle a nuestra gente la confianza en la justicia», se ha limitado a decir Cortizo tras la liberación de Martinelli.

No lo tendrá fácil. Hace un mes un reporte del departamento de estado de Estados Unidos indicó que «la corrupción es rampante» en Panamá.

El país centroamericano ocupa además la posición 93 (de 180 países) en el índice de percepción de corrupción de Transparencia Internacional.

«No se está lanzando el mejor mensaje para crear confianza internacional de inversionistas y que se reconozca como un país dirigido por una clase política comprometida con la transparencia y con la lucha contra la corrupción», afirmó Lee.

Tras ser liberado, Martinelli se dirigió a una fiesta en una lujosa propiedad. Acompañado de un mariachi no dudó en cantar, según imágenes mostradas en redes sociales: «con dinero o sin dinero, hago siempre lo que quiero», de la famosa ranchera mexicana «El rey».

Mientras el expresidente celebraba su libertad, se multiplicaban los mensajes de hastío hacia la justicia panameña.

«La historia nos ha enseñado que cuando pensamos que tocamos fondo puede venir un fondo aún más profundo», manifestó De Obaldía.

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