Por tercer día seguido el tráfico de Caracas colapsa por las largas colas de vehículos en estaciones de servicio que esperaban para surtir el tanque de gasolina. La falta de mantenimiento en las refinerías y el desplome financiero del país, de por sí, pueden explicar la escasez de combustible. Pero hay quienes otorgan un tinte político al racionamiento para justificar el venidero incremento en el precio de la gasolina.

El presidente Nicolás Maduro anunció el 13 de agosto que aumentaría el precio de la gasolina, la más barata del mundo, a niveles internacionales.

La duda saltó de inmediato. ¿Con qué poder adquisitivo la población pagaría un precio internacional? En la vecina Colombia, a donde va buena parte de los 100.000 barriles diarios de contrabando, el precio es de un dólar por litro. De llevarse a ese nivel, supondría que las autoridades colocarían el precio en 65 bolívares soberanos por litro -calculados a tasa Dicom-, lo que supondría el desembolso de BsS 2.600 para llenar el tanque. El salario mínimo está fijado en BsS 1.800.

A poco más de dos meses y medio del anuncio, el aumento no se ha implementado. El gobierno no ha encontrado la manera, según sostienen algunos expertos. Pero de acuerdo con Iván Freites, secretario de Profesionales y Técnicos de la Federación Única de Trabajadores Petroleros de Venezuela (Futpv), la escasez de gasolina que hoy se observa en Caracas es una acción premeditada que antecede el alza de la gasolina.

“Se trata de un plan cubano que el gobierno pone en marcha para crear un ambiente de bachaqueo” en la capital venezolana, como ocurre ya en otras grandes ciudades del país, advierte Freites en conversación telefónica con Banca y Negocios.

El experto en materia energética Nelson Hernández también atribuye un filón político a la crisis de combustible:

Si bien las refinerías del país procesan hoy en día 70.000 barriles diarios de crudo -tienen capacidad para 1.300.000-, el gobierno aprovecha la situación para crear las condiciones para que el bachaqueo, manejado por los mismos personajes que lo hacen en zonas fronterizas, llegue a otras regiones, dice Freites.

Hernández aporta datos del consumo interno en su cuenta de Twitter:

Según Freites, el combustible se vendería a elevados precios y luego el gobierno saldrá a anunciar el nuevo que se ubicará por debajo de los del mercado negro y de este manera justificará el alza, aunque no lo llevará a precios internacionales, sostiene el dirigente sindical. Afirma que para el 15 de noviembre el gobierno debe haber anunciado el nuevo precio.

En Venezuela no se produce un litro de gasolina terminada, dice Freites, lo que ha llevado al gobierno a importar el diferencial para cubrir la demanda interna, ya contraída por la paralización de 40% del parque automotor.

De acuerdo con fuentes del sector, Petróleos de Venezuela ajustó el suministro al mercado interno tras la reducción de unidades vehiculares, por lo que ahora se observa con más frecuencia el racionamiento de combustible, principalmente en el occidente del país. Más recientemente la región central también se ha visto afectada por la escasez de gasolina y desde el 1 de noviembre llegó a Caracas.

Iván Freites indica que las refinerías están desmanteladas. El Palito y Puerto La Cruz están paradas y Cardón procesaba 100.000 barriles y Amuay 200.000 barriles hasta la reciente orden de Maduro de incrementar el envío de crudo a China, lo que redujo la producción de gasolina a 70.000 barriles.

Los tres primeros días de noviembre, las estaciones de servicio han lucido abarrotadas en Caracas. Los vehículos hacen doble fila sin importar que obstaculizan el libre tránsito.

El este de la ciudad se ha visto más afectado que el oeste, donde sin embargo, el jueves no se encontraba -en El Paraíso- gasolina de 91 octanos en algunas de las estaciones. Solo de 95 octanos.

Algunas permanecen cerradas porque se quedaron sin gasolina tras la inusitada demanda, impulsada en parte por la incertidumbre de que se acentuaría la falta de combustible en la ciudad, mientras que otras lucen abarrotadas y los conductores aguardan por horas.

Durante una inspección el viernes a la Planta de Distribución Yagua, ubicada en el estado Carabobo, el contralor de la República, Elvis Amoroso, quiso disipar el miedo e indicó que en dos días el suministro se habrá restablecido en el país, luego que entre jueves y viernes 113 gandolas salieron para abastecer a las estaciones de servicio.

No obstante, en el interior del país la situación es crítica desde ya algunos meses y el gobierno no ha dado respuestas a los habitantes de los estados occidentales y más recientemente en los centrales.

Amoroso apeló a la tesis del sabotaje para explicar la escasez de combustible y dijo que si se comprobaba el sabotaje le sería revocada las concesiones a los administradores de las estaciones.

 

Comentarios

© Banca y Negocios 2018 | Todos los Derechos Reservados | Ninguna parte de esta página ni las publicaciones que contiene podrá ser reproducida sin autorización