Irán podría aceptar intercambio de petroleros confiscados para bajar tensiones

// AFP

Irán podría aceptar intercambio de petroleros confiscados para bajar tensiones



El presidente iraní, Hasan Rohani, insinuó que su país estaba dispuesto a un intercambio de petroleros con Reino Unido y que Washington y Teherán llevaron a cabo discusiones indirectas, pese a la crisis abierta entre ambos países.

«No queremos tensiones con algunos países europeos», declaró Rohani durante un consejo de ministros, según una transcripción de sus declaraciones publicada en la página web del Gobierno.

En plena crisis de los buques petroleros entre la República Islámica y Reino Unido, el mandatario hacía alusión visiblemente a Gran Bretaña, al afirmar que «si los europeos terminan con las acciones inapropiadas que emprendieron, incluida la de Gibraltar, la respuesta de Irán» se corresponderá con ello.

Los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico de Irán, interceptó el viernes en el estrecho de Ormuz al «Stena Impero», un petrolero sueco con bandera británica, 15 días después de que las autoridades británicas detuvieran al petrolero iraní «Grace 1».

Por otro lado, el presidente iraní insinuó que estaba abierto a participar en unas negociaciones si observa un «alto el fuego» en la «guerra económica» que según él está llevando a cabo Washington, con sus sanciones contra Irán.

«Algunos países hacen de intermediarios, aunque digan que no lo son y que simplemente están expresando su propio punto de vista», afirmó Rohani, en alusión a las tensiones provocadas por la salida unilateral de Estados Unidos del pacto sobre el programa nuclear iraní y de su decisión de restablecer sanciones contra Teherán.

«Hubo cartas desde ambas partes […] y eso continúa», agregó.

El primer ministro japonés, Shinzo Abe, visitó Teherán en junio para unas conversaciones destinadas a rebajar tensiones entre Irán y Estados Unidos.

En julio, Emmanuel Bonne, asesor diplomático del presidente francés, Emmanuel Macron, viajó a Teherán para trabajar en aras de una «desescalada».

Japón negó haber actuado como intermediario en el diferendo y Francia no empleó ese término, indicando que la misión de Bonne era «intentar abrir el espacio de discusión».

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