Irán expectante ante las medidas de Europa contra las sanciones

// EFE

Irán expectante ante las medidas de Europa contra las sanciones



Irán está a la espera de que la Unión Europea (UE) ponga en marcha un mecanismo especial de pagos para contrarrestar las sanciones estadounidenses, una iniciativa que despierta grandes expectativas pese al fracaso de otras anteriores.

Desde que Estados Unidos volvió a imponer sanciones a Irán tras retirarse del acuerdo nuclear de 2015, firmado también por Rusia, China, Francia, el Reino Unido y Alemania, la UE ha diseñado una batería de soluciones para que los intereses económicos iraníes vinculados al pacto no se vieran excesivamente dañados.

En mayo, se rescató el llamado «estatuto de bloqueo», que libra a las empresas europeas de los efectos extraterritoriales de las sanciones de EEUU y les permite recuperarse del daño causado por las penalizaciones.

Pese a que fue activado en agosto, cuando entró en vigor la primera tanda de sanciones estadounidenses, gran parte de las empresas europeas instaladas en Irán abandonarán el país por temor a las represalias de Washington, entre ellas los fabricantes de coches Peugeot y Renault, y la petrolera Total.

Ante el poco éxito de esta y otras medidas, como que el Banco Europeo de Inversiones financiara actividades en Irán, en setiembre pasado la UE anunció la creación de un vehículo de propósito especial (SPV, en sus siglas en inglés) para facilitar los pagos vinculados con las exportaciones e importaciones iraníes.

Se esperaba su lanzamiento ahora, coincidiendo con la entrada en vigor de la segunda ronda de sanciones -contra los sectores petrolero y financiero de Irán-, pero la empresa está sufriendo retrasos debido a su complejidad y a los temores a las medidas coercitivas de Washington.

Según un diplomático europeo consultado por Efe, todavía hay «muchos puntos abiertos», pero lo que está claro es que hay interés en que esta iniciativa «sí funcione y sea útil» para contrarrestar las sanciones.

Por su parte, el viceministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, explicó ayer que el SPV «está en sus etapas finales, pero hay puntos técnicos que deben resolverse» y que sobre ello se avanzará en una reunión multilateral de expertos esta semana.

Aunque su funcionamiento tomará «algo de tiempo», Araqchí destacó que permitirá que «las transacciones entre Irán y Europa se realicen sin tener que lidiar con el dólar» y que varios socios comerciales de Teherán están esperando a su activación para realizar el pago de sus compras de petróleo iraní.

Días antes, la UE, Francia, Alemania y el Reino Unido insistieron en que «han intensificado sus esfuerzos en las últimas semanas» para establecer el citado mecanismo especial.

«Nos hemos comprometido a trabajar principalmente para preservar los circuitos operativos con Irán y para garantizar el mantenimiento de las exportaciones de petróleo y gas iraníes», afirmaron en su comunicado conjunto.

La expectación entre los comerciantes iraníes ante este canal de pagos es alta. Según Reza Hamidí, un importante empresario del sector textil, es «una vía de respiro para la transacción de dinero entre Irán y Europa y también para el trueque de productos».

Hamidí, director ejecutivo del conglomerado empresarial Farshe Mashad, que exporta gran parte de sus productos textiles, dijo a Efe que ofrecerá «la posibilidad de que Irán continúe su intercambio de productos con el mundo libre», en alusión a que esa entidad especial estará abierta a otros países de fuera de la Unión.

Este canal de pagos es de especial importancia debido a que las sanciones estadounidenses de ayer incluyen en la lista negra del Departamento del Tesoro a medio centenar de bancos iraníes, incluido el Banco Central.

Las sanciones de agosto y noviembre han restringido la compra de billetes de dólares estadounidenses por parte del Gobierno de Irán y las transacciones financieras con los bancos iraníes, así como el comercio de oro y la venta de petróleo, entre otros aspectos.

La economía se ha hundido desde que Washington anunciara sus sanciones, debido a la fuerte devaluación de la moneda nacional, el rial. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha pronosticado una contracción de 1,5% este año y 3,6% en 2019.

Ante esta situación, las autoridades iraníes buscan distintas alternativas y no quieren poner su destino solo en manos de Europa ya que, como indicó a Efe el jefe de la Comisión de Política Exterior del Parlamento, Heshmatola Falahatpishe, Irán sabe «la dependencia» que tiene el viejo continente de EEUU.

«Contamos con las ayudas de Europa, pero no de un modo estratégico», dijo Falahatpishe, quien adelantó que si esas medidas fracasan «no significa que Irán vaya a tener mayores problemas para sortear las sanciones».

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