Impuesto, inflación y devaluación

// Raúl Gil Arias. Contador Público – Abogado Tributario. @raulgilarias


Como consecuencia de la DEVALUACION impulsada por el gobierno desde que se implementó el Dicom, la creciente y continua INFLACION, la falta de ofertas de productos y el impacto en las empresas por los IMPUESTOS que deben pagar de manera regular como lo son ( Impuestos sobre la Renta (ISLR 34%), Impuesto al Valor Agregado (IVA 12%), Impuesto a las Grandes Transacciones (0,75%), Impuestos Municipales de acuerdo al aforo en promedio (0,75% a 2%), Impuestos Parafiscales tales como LOCTI , Ley del Deporte, Ley de Drogas. Es importante destacar que los aportes patronales al SSO, BANAVIH e INCES que se incrementan cada vez que se decreta un aumento salarial unilateral por parte del Ejecutivo.

LA INFLACION ES UN IMPUESTO.

La Inflación proviene del latín “Inflatio”, referente a la acción o el efecto de inflar; no es más que la consecuencia de la acción de imprimir mucho más dinero del que corresponde al justo comportamiento de la economía haciendo parecer que se ha crecido, la impresión de dinero de la nada INFLA la economía de manera ilusoria, el resultado de tal incremento de dinero no tiene origen real, es solo nuevo dinero de fácil creación que deteriora el poder adquisitivo del dinero a nivel general.

Si el gobierno necesita dinero debe gravar mediante IMPUESTOS aún más a sus ciudadanos y empresas; o pedirlo prestado mediante endeudamiento externo o interno, no tiene ninguna otra salida, pero muchos piensan que la mejor solución es imprimirlo creando dinero por decreto y colocando al BCV como un apéndice del ejecutivo nacional, lo que genera al largo plazo es una devaluación y destrucción de la moneda.

Ambas políticas, tanto la inflación como lo impuestos son letales para la economía e individuos, siendo la inflación asimilable a los impuestos pero mucho más dañina.

Me pregunto: ¿La inflación debe considerarse un ingreso del estado asimilable a un impuesto a pesar de no serlo formalmente?

Nadie puede ser titular del valor del dinero, uno puede ser dueño del dinero en sí, pero no de su valor percibido, el dinero es en realidad un bien, igualmente sometido a la ley de oferta y demanda que se diferencia de otros bienes porque se usa como medio de intercambio.

Si esto es cierto pueden surgir varias cuestiones, sí yo ayer podía haber desayunado, almorzado y cenado en un restaurante con mi dinero y llega el Estado y me quita el desayuno a través de los impuestos, Me quedo aún para poder sobrevivir con el almuerzo y la cena, pero si hoy el Estado ha imprimido papel con números altos y tenemos inflación, luego entonces el Estado nuevamente me quitará mi desayuno vía impuestos, pero vaya sorpresa que sólo he podido comprar hoy mi cena, ¿entonces dónde está mi almuerzo? mi desayuno se lo devoro la inflación, ¿y mi almuerzo también? ¿La inflación se ha llevado mi almuerzo?

¿La inflación puede ser considerada como robo al igual que los impuestos?

Lo que tenemos claro es que la inflación es la forma en que los gobiernos sacan el dinero a los ciudadanos pero sin que ellos se den cuenta, de este modo la inflación es en realidad una estafa a escala colosal pues no olvidemos que el Estado de forma coactiva impone su moneda de curso “legal”.

Lo sí es cierto es que el gobierno necesita dinero para construir vías de comunicación, una escuela o un hospital y tiene tres alternativas:

1) Subir los IMPUESTOS.
2) Emisión de Deuda, pedir prestado y endeudarse.
3) Emisión de Dinero Inorgánico, para pagar imprimiendo dinero.

Al final todas estas políticas tienen un impacto negativo en el bolsillo del ciudadano que pierde poder de compra.

Hoy el Estado tiene diferentes vías de obtener ingresos y financiamientos, lo normal es que se financie mediante IMPUESTOS a sus ciudadanos, tales impuestos tienen el fin de mantener en pie el rol del Estado y su burocracia.

El Estado puede incrementar sus ingresos con la emisión de deuda pero esto dependerá del prestigio del gobernante y la seriedad de sus políticas y garantías de pagos.

El último, pero no menos importante es lo que se llama “Impuesto Inflación”, el Estado tiene el monopolio de la emisión de dinero, una posición privilegiada para manipular la emisión sin que inicialmente la gente pueda percibirlo inicialmente, el resultado final de tal emisión de dinero es la inflación y deterioro del poder adquisitivo del dinero, un suceso inevitable una vez que se manipula la emisión de dinero.

Bien, hasta ahora sabemos que los Estados pueden financiarse con Impuestos, Ingresos propios, Emisión de Deuda, e Inflación. Pero, ¿Por qué buscan los Estados Mayores Ingresos?

El Estado en ese orden de ideas tanto la inflación como los impuestos tienen como corolario para los afectados la pobreza.

Es preciso ocuparnos de la Inflación no sólo como un problema típico de cualquier sociedad, sino como la continua política económica a que acuden los gobiernos para financiar sus déficits fiscales.

La inflación se ha convertido en un modo de vida, como lo han hecho ver los políticos, quienes asumen a la inflación como un proceso inevitable, un mal necesario.

En relación a los IMPUESTOS, incrementar su recaudación vía creación de nuevos impuestos y elevación de las tasas existentes es una política que no resulta para nada popular. Por ello los impuestos son una alternativa muy costosa para los gobernantes, les hacen perder popularidad, además de tener una responsabilidad ineludible en ello.

El apetito del Estado nunca queda saciado, siempre hay una vía adicional para obtener dinero fácilmente, siempre con cargo al ciudadano.

El Estado puede hacer uso del monopolio sobre la emisión de dinero y utilizar dinero de nueva creación y sin ningún tipo de respaldo para financiar sus políticas, pagar a empleados públicos, expandir la burocracia, crear becas y subsidios, complacer apetitos políticos, todas estas acciones tienen el mismo resultado: deterioro del poder adquisitivo del dinero, es decir: INFLACION.

La inflación es el impuesto más barato para los gobernantes y más costoso para los ciudadanos; no se tiene que emitir ningún decreto impopular, no hay endeudamiento visible y se pueden financiar siempre el populismo con cargo a los ingresos, inversiones y ahorros de los ciudadanos.

A pesar de los altos niveles impositivos y el inigualable volumen de ingresos procedentes del petróleo, el Estado se endeudo descomunalmente.

El Estado mediante acciones netamente políticas comprometió el respeto y la garantía a la propiedad privada, propicio su debilitamiento y desaparición. Finalmente toda producción que desapareció del mercado fue sustituida con importaciones subsidiadas.

No fue un costo sino un beneficio político lograr disminuir a los privados en su dominio de poder, mientras duraron los precios altos del petróleo se pudo importar desde ganado vivo en barcos hasta caraotas y otros granos. La importación se volvió el negocio más rentable para el Estado y aliados, a expensas del sector productivo nacional. El objetivo no era importar alimentos, sino obtener los dólares subsidiados.

Es necesario resaltar que el origen de la inflación es netamente monetario. El fenómeno de la inflación tiene su origen en el financiamiento fiscal del gobierno, que se soporta en la creación de dinero sin respaldo o sustento alguno, dinero que se crea de la nada, sin que responda a un incremento de los ingresos o los activos que es la base para la emisión de este dinero.

De acuerdo a todo lo expuesto se puede entender la naturaleza de la inflación; fenómeno que ha sido una institución oficial en Venezuela, erosionando fuertemente los ingresos, ahorros e inversiones de los ciudadanos.

La inflación tiene su origen en financiamiento fiscal del gobierno usualmente con fines populistas. La insuficiencia de ingresos petroleros ha hecho que el esquema importador sea insostenible y que mermara a niveles críticos.

La conclusión de esta tragedia es un país con un sector productivo deprimido, una economía en recesión y en mal funcionamiento, la principal industria debilitada e incapaz de sostener más tiempo el peso que le han hecho cargar, las deudas asumidas para el mañana se han convertido en las obligaciones a pagar hoy.

La escasez es absolutamente generalizada y ante la insuficiencia de recursos el Estado financia su permanencia en el poder con cargo a los ciudadanos, con más y más inflación.

Al final de todo el gobernante puede salir del poder pero deja una inflación generada, un muy mal uso de los ingresos de la nación, incapacidad de ahorro e inversiones de los ciudadanos, por lo que el perjudicado final siempre termina siendo el ciudadano.

El sacrificio siempre ha estado en la riqueza de los ciudadanos, capacidad de desarrollo, ahorros e inversiones. Se les ha negado la posibilidad de poder ahorrar para planificar un futuro, cada vez que el gobierno emite dinero de la nada está confiscando los ahorros y erosionando el futuro de la gente y muchos haciendo mal uso del dinero de la nación.

Recomiendo y sugiero que la única forma de eliminar la inflación es eliminando su causa esencial: la emisión de dinero sin respaldo. No es posible hablar de inflación como una consecuencia que tiene asidero en ataques especulativos, incrementos de costos, aumentos de sueldos lineal de manera inconsulta, etc. Hay que tener responsabilidad y entender que la inflación no es otra cosa que el deterioro del poder adquisitivo del dinero y que en Venezuela ha sido una política continuada.

Debemos obligar a los políticos a ser eficientes, establecer presupuestos equilibrados y a procurar restablecer el poder adquisitivo. Hay que generar mecanismos que obliguen y limiten estas acciones.

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