Hillary Clinton planea gravar a Wall Street

// Bloomberg


La plataforma 2016 del Partido Demócrata de Estados Unidos propone aplicar «a Wall Street un impuesto a las transacciones financieras», pero la presunta candidata a la presidencia Hillary Clinton se centra en un enfoque más estrecho con menores probabilidades de afectar a los grandes bancos.

Clinton y sus asesores proponen gravar a algunos operadores asiduos que contaminan los mercados con miles de órdenes que luego cancelan. El gravamen afectaría a un número comparativamente pequeño de firmas -ninguna de ellas representa un nombre familiar- y, probablemente, no se amplíe un impuesto a todas las operaciones con acciones, bonos y derivados, según experimentados analistas de las políticas que están al tanto de su campaña.

«Aquellos de nosotros que abogamos por un impuesto a las transacciones financieras tenemos en mente algo mucho más amplio que un gravamen a las órdenes canceladas», ha explicado Jared Bernstein, investigador sénior en el Center on Budget and Policy Priorities, que ha dicho estar en contacto con la campaña de Clinton respecto del tema. «Uno puede sostener que esta es una versión muy limitada».

La diferencia de enfoque pone de relieve la complicada relación de Clinton con Wall Street. Su campaña ha enfrentado críticas por los millones de dólares que la candidata aceptó de los grandes bancos por dictar conferencias cuando terminó su período como secretaria de estado en 2013.

Al mismo tiempo, la candidata presidencial demócrata ha propuesto imponer una «comisión por riesgo» a las mayores instituciones financieras, endurecer las reglas contra los grandes bancos que emprenden negociaciones especulativas y otras medidas dirigidas a fortalecer la reglamentación bancaria.

La plataforma demócrata, finalizada en el último fin de semana en Orlando, Florida, endorsa de modo específico «un impuesto a Wall Street sobre las transacciones financieras para frenar la especulación excesiva y las negociaciones de alta frecuencia, que han amenazado a los mercados financieros». También dice: «reconocemos que hay espacio en nuestro partido para una diversidad de puntos de vista sobre un impuesto más amplio a las transacciones financieras».

Preocupación en el mercado

El impuesto a las órdenes canceladas propuesto por Clinton «está destinado a abordar algunas de las preocupaciones que ella y muchos otros observadores han tenido respecto a los mercados inundados de operadores asiduos», ha dicho Gary Gensler, asesor sénior de la campaña de Clinton.

Gensler, que fue presidente de la Comisión de Operaciones con Futuros de Materias Primas (CFTC, por sus siglas en inglés) desde 2009 hasta 2013, se refería a Flash Boys, un libro de Michael Lewis de 2014 que fue un éxito de ventas y mostró cómo algunos de los más rápidos operadores manipulaban el mercado mediante computadoras. Ciertas investigaciones académicas han culpado a estos operadores de presentar altos volúmenes de órdenes canceladas, lo que creaba impresiones falsas sobre la demanda.

Los operadores asiduos o de alta frecuencia suelen trabajar en firmas oscuras al margen del conjunto de grandes bancos que dominan Wall Street. Estos operan a través de mercados automatizados de Nueva Jersey y Chicago. Llamaron la atención después que el denominado «Flash Crash»de 2010 borrara 800,000 millones de dólares del valor de las acciones de Estados Unidos en unos pocos minutos, en medio del temor a que sus estrategias basadas en computadoras desencadenaran inestabilidad en el mercado.

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