Guía para entender las elecciones presidenciales de EEUU

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El próximo 8 de noviembre es la fecha en la que se celebrarán las elecciones presidenciales estadounidenses. ¿Cómo se decidirá el ganador? ¿Qué otros cargos hay en juego? Este es un breve manual con los datos fundamentales para seguir los comicios sin perderse nada.

– ¿Cómo funcionan las elecciones presidenciales?

Al presidente de Estados Unidos no lo eligen directamente los ciudadanos, sino que lo nombra una cámara llamada Colegio Electoral. Esta institución está formada por 538 representantes llamados «electores». El candidato que consiga los votos de al menos 270 electores se convertirá en el próximo presidente (y su compañero de fórmula, en el vicepresidente). Si nadie alcanza esa cifra, será el Congreso el que desempate: la Cámara de Representantes elegiría al presidente de entre los tres más votados y el senado votaría al vicepresidente. Hasta la fecha, eso solo ha ocurrido dos veces de 57 elecciones: en 1801 y en 1825.

– ¿Cómo se eligen los electores?

Los 538 electores están repartidos entre los 50 estados y la capital, Washington DC. Cada estado tiene asignado un número de electores igual a los congresistas que tenga, que se dividen de forma proporcional a su población. Es decir, los estados menos poblados -como Wyoming, Vermont o Washington DC- tienen tres electores (que equivalen a 2 senadores y un diputado), y el más poblado -California- tiene 55 (que equivalen a sus 2 senadores y 53 diputados).

– Entonces, ¿qué votan exactamente los ciudadanos?

Técnicamente, lo que votarán los ciudadanos en noviembre son los electores que elegirán al presidente. En la práctica es mucho más simple. Las papeletas llevarán el nombre de los candidatos presidenciales. El que reciba más votos en cada estado -da igual el porcentaje que obtenga, o la diferencia respecto del segundo- podrá designar a todos los electores que enviará ese estado. El resultado es que los electores suelen ser altos cargos de los partidos y personas de confianza de los candidatos. En resumen, el candidato que obtiene más votos en un estado se lleva todos sus votos electorales.

Hay dos excepciones: Maine (tradicionalmente demócrata) y Nebraska (de tendencia republicana) entregan dos votos electorales al candidato más votado a nivel estatal, y el resto (dos en Maine, tres en Nebraska) al que gana en cada una de sus circunscripciones al Congreso. Es decir, es posible que acaben dividiendo sus votos: en 2008, Nebraska envió a cuatro electores republicanos y a uno demócrata, elegido en la ciudad de Omaha, cuna de Warren Buffet, donde Obama logró ganar.

– ¿Puede haber algún tránsfuga?

Técnicamente sí. En 29 estados y en Washington DC, hay leyes que obligan a los electores a votar por el candidato de su partido. En los 21 estados restantes, es posible que haya casos de «electores sin fe», que se nieguen a votar al candidato que les designó. Obviamente, el hecho de que sean los propios partidos los que nombren a los electores hace que esta posibilidad sea muy poco probable. Pero no es imposible: en la historia, se han dado 157 casos de entre los 23,010 electores nombrados en las 57 elecciones, aunque ninguno ha cambiado el resultado final.

– ¿Quiénes son los candidatos presidenciales este año?

Los únicos candidatos que se presentan en todos los estados son Hillary Clinton por el Partido Demócrata, Donald Trump por el Partido Republicano, y Gary Johnson por el Partido Libertario. Otros candidatos relevantes son Jill Stein, del Partido Verde, que se presenta en 45 estados, y Evan McMullin, un republicano anti-Trump que se presenta en 11 estados conservadores y cuyo objetivo es conseguir que ni Clinton ni Trump obtengan 270 votos electorales para que sea la Cámara de Representantes la que le elija.

– ¿Quién está ganando ahora mismo?

Clinton lidera en las encuestas nacionales por una media de entre 2 y 3 puntos. Trump lleva varias semanas con una tendencia favorable que le ha llevado a recortar la diferencia con su oponente hasta en 5 puntos, pero hay un detalle crucial: Clinton lidera en suficientes estados como para sumar 272 votos electorales por una ventaja mayor de la que tiene a nivel nacional. En otras palabras, es posible que Trump gane por 2 puntos a nivel nacional pero que Clinton logre vencer en los estados suficientes para ser elegida presidenta.

No sería tan extraordinario: George W. Bush perdió en número de votos totales ante Al Gore en 2000, por un 0.5%, pero logró ganar por apenas 3 electores, 271 a 268. A fin de cuentas, para ganar solo hace falta tener un voto más que el rival en los suficientes estados para sumar 270 votos electorales, y Clinton ha diseñado su campaña para conseguir precisamente eso. Aun así, el resultado está más ajustado que hace cuatro años.

Pero hay una regla que favorece a la demócrata: desde que existen las encuestas a nivel profesional, en el último medio siglo, el candidato que lidera las encuestas a principios de septiembre ha acabado siendo el ganador en número de votos. Y en este caso, esa persona debería ser Clinton.

– ¿Qué oportunidades y debilidades tienen cada uno?

En general, Clinton ha liderado las encuestas, aunque su apoyo ha variado mucho según el momento. Sus índices de popularidad son muy bajos -apenas algo mejores que los de Trump-, lo que hace que muchos votantes demócratas estén apoyando a terceros partidos o se replanteen si merece la pena ir a votar. Si consigue que los votantes que la prefieren a Trump la elijan como el mal menor puede ganar con ventaja; si su imagen sigue cayendo y sus votantes siguen desmovilizándose, el resultado puede ser muy ajustado.

Trump tiene el récord de ser el candidato presidencial menos querido desde que hay encuestas. Su objetivo es movilizar a todos y cada uno de los votantes que sí le apoyan, convencer a votantes republicanos tradicionales de que le voten por fidelidad al partido, y confiar en que Clinton no recupere a sus votantes con dudas.

Johnson, por su parte, aspira a llegar al 15% de intención de voto en la media de las encuestas para hacerse un sitio en los debates electorales y presentar su candidatura en horario de máxima audiencia. Su presencia continuada es una amenaza para Clinton: según las encuestas, la mayoría de votantes de Johnson la elegirían como mal menor si solo hubiera dos opciones. Entre ellos, una gran cantidad de menores de 30 años.

– ¿Qué más cargos se eligen?

En estas elecciones también se renuevan 33 escaños en el Senado, los 435 escaños de la Cámara de Representantes y los gobernadores de 12 estados. Los republicanos son los favoritos para mantener el control de la Cámara, mientras que el control del Senado está muy ajustado -las encuestas prevén un empate a 50-, aunque los demócratas son ligeramente favoritos.

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