Ganancias pasan a un segundo plano con la cuarta revolución industrial

// EFE / Foto: AFP

Ganancias pasan a un segundo plano con la cuarta revolución industrial



La cuarta revolución industrial, un concepto acuñado en el Foro Económico de Davos, ha conseguido que grandes empresas como Procter & Gamble, IBM y SAP antepongan objetivos como la igualdad, la inclusión o la lucha contra la corrupción a la mera búsqueda de beneficios trimestrales.

Así lo han asegurado en un debate celebrado en la localidad suiza los máximos responsables de estas compañías, que han señalado que hasta ahora se primaba la búsqueda del beneficio trimestral «a toda costa», como ha explicado el presidente ejecutivo de Procter & Gamble, David Taylor, que cree que ahora los consumidores » y también los accionistas piden algo más», piden «autenticidad».

Las empresas «mejoran» la vida de los consumidores, y contribuyen al bienestar general, punto en el que Taylor ha coincidido con el responsable de SAP, que ha explicado que «antes todo era más fácil, beneficio, beneficio, y ya», pero ahora la estrategia hay que replantearla constantemente».

Ninguno de los ponentes se ha querido pronunciar sobre los medios para combatir la corrupción, uno de los objetivos de la Cuarta Revolución Industrial.

Únicamente y en referencia a la evasión fiscal, la consejera delegada y presidenta de IBM, Ginni Rometty, ha señalado que «hay tasas que es preciso pagar», en tanto que Taylor ha asegurado que el pago de impuestos no puede condicionar la actividad de una empresa.

El directivo ha negado que Procter & Gamble esté en lugares donde se pagan menos impuestos, «estamos donde debemos estar», y ha tranquilizado a los consumidores del Reino Unido, ya que tras el «brexit» la compañía «seguirá allí, con sus productos y con sus empleos».

Rometty ha constatado el compromiso de la corporación en los grandes objetivos del milenio, sobre todo con la igualdad de género, una prioridad ara IBM, y con la inclusión.

La irrupción de nuevas tecnologías, ha dicho, ha provocado una brecha que parece insalvable y que ha dejado a muchos trabajadores «fuera del sistema»; ahora son más necesarios trabajadores con determinadas cualidades que otros con currículos «apabullantes», pero que no son capaces de adaptarse a los nuevos tiempos.

Sin dejar de lado otros objetivos como la lucha contra el cambio climático, Rometty ha dicho que «esa es la brecha a la que hay que prestar atención ahora».

Sobre este punto, el consejero delegado de SAP, Bill McDermott, le ha recordado que «más de dos tercios de la sociedad teme perder su trabajo frente a un robot, y a ellos es difícil explicarles que deben ‘amar’ la tecnología».

Otra cosa es, ha añadido, si las marcas o las empresas funcionan como «nuevas religiones», a las que hay que profesar una devoción incondicional; la diversidad es un hecho, ha dicho, y la inclusión una opción.

La tecnología, ha señalado, está ahí para mejorar la vida de las personas, para que las empresas creen valor y por añadidura, empleo.

El sector privado no lo tiene tan difícil porque la gente confía más que en el sector público.

Para Rometty, lo esencial es que las empresas tengan claros sus principios «cuando se trata de datos y tecnología», y sean responsables; la regulación gubernamental debe adoptar un enfoque » de cirujano», y proteger la privacidad del consumidor.

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