Expertos | Cómo lograr estabilidad y rápido crecimiento económico

// Por: Luis Bruzco

Expertos | Cómo lograr estabilidad y rápido crecimiento económico



La experiencia de países emergentes, cuyas economías enfermaron seriamente durante la década de los ´90 del siglo pasado, entre ellos México y algunos países asiáticos ( hechos que se conocieron popularmente como los efectos «tequila» y «dragón», respectivamente ), reveló que una patología económica como la vivida por esas naciones hace rápida metástasis cuando las economías no disponen de un sector externo relativamente fuerte que sirva de antídoto a la hora en que los hacedores de política económica estén trabajando en el cuerpo interno de la economía para superar los desequilibrios que les causaron las respectivas crisis.

Así que lo peor que le puede pasar a un país que está tratando de salir de una abismal estanflación es presentar simultáneamente una profunda crisis de balanza de pagos que le impide, en primer lugar, acumular activos financieros internacionales para fortalecer su moneda; en segundo lugar, debilita su sistema de pagos internacional y, en tercer término, estimula un mayor dinamismo del ciclo devaluación-inflación que permite prolongar y profundizar la descomunal crisis de precios y producción del país.

Venezuela es hoy un caso que representa totalmente el supuesto anterior, y entre los especialistas en la materia económica, que ya sospechan que su monumental crisis puede estar cerca de tocar fondo y, por tanto, iniciar un viraje en lo económico estimulado por presiones políticas y sociales, se discuten distintas estrategias de política económica que hagan lo más eficiente posible el proceso de estabilización y despeje esperado.

En lo que se refiere a las políticas fiscal y monetaria no hay opiniones encontradas en cuanto a los objetivos sectoriales buscados. Quizás, en lo fiscal solo existen diferencias en su instrumentación, no así en la política monetaria donde hay consenso en que basta con devolver la plena autonomía al banco central y colocarlo bajo la conducción de un equipo técnico suficientemente competente. Por su parte, es en la política cambiaria donde se presentan claras diferencias en su diseño.

En efecto, están en la mesa básicamente dos propuestas concebidas bajo la idea de que sería la política cambiaria la que contribuiría con mas fuerza al derrumbe pronto de las expectativas inflacionarias, pero también al aumento de la confianza de los inversionistas, y de los ciudadanos en general, en el éxito del plan estabilizador y de crecimiento rápido.

La primera de las propuestas es la sustitución del bolívar por el dólar estadounidense, que funcionaría como una ancla antinflacionaria muy eficiente, pero que, como aspectos negativos, traería una pérdida de autonomía en la política monetaria y limitaría el crecimiento económico del país.

La segunda propuesta sería volver a un régimen de tipo de cambio fijo con libertad cambiaria que estaría vigente por pocos años, para que, junto con una estricta disciplina fiscal, derrumbaran las expectativas inflacionarias.

En este caso sería indispensable, para el éxito del plan, un apoyo importante de organismos financieros multinacionales para fortalecer las reservas internacionales y mejorar la participación del banco central en el mantenimiento del precio fijo establecido para la principal divisa de reserva del país.

Cabe resaltar que Venezuela tuvo ya un extraordinario éxito con esta misma política de régimen de tipo de cambio fijo con libre cambio durante las décadas de los años ´50, ´60 y parte de los ´70 del siglo recién terminado, la cual fue lamentablemente afectada y debilitada por el abandono de la rigurosa disciplina fiscal que había mantenido el país por esos años.

* El autor es economista, profesor universitario, ex funcionario del Banco Central de Venezuela y consultor

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