Empleados de los bancos brasileños se cruzarán de brazos a partir del martes

// EFE


Los empleados de los bancos brasileños tanto públicos como privados aprobaron hoy en asambleas regionales una huelga por tiempo indefinido a partir de este martes para presionar por aumentos salariales, informaron fuentes sindicales.

La paralización fue decidida tras la falta de un acuerdo en las negociaciones salariales entre el sindicato de los empleados, que exige un reajuste anual del 14,78 %, y la patronal de los bancos, que tan solo ofrece un aumento del 6,5 %, pese a que la inflación del último año fue del 9,75 %.

Los trabajadores del sector bancario, actualmente unos 512.000 en todo el país, han protagonizado largas huelgas en los últimos años por esta época, cada vez que tienen que negociar una nueva convención con los bancos.

El año pasado la huelga se prolongó por 21 días y solo fue suspendida cuando los bancos, que ofrecían un aumento del 6,5 %, aceptaron pagar un reajuste del 10,0 %.

Los trabajadores también reivindican este año una mayor participación en las ganancias de los bancos, un salario mínimo para el sector de 3.940 reales (unos 1.193,9 dólares), más de cuatro veces el salario mínimo legal de Brasil, y mejorías en la ayuda de alimentación, así como medidas para reducir los despidos y el trabajo precario.

Los sindicatos presentaron sus reivindicaciones el 9 de agosto pasado y no consiguieron un acuerdo tras casi un mes de negociaciones pese a que los bancos tienen que reajustar los salarios del sector a partir del 1 de septiembre.

La Federación Nacional de Bancos (Fenaban) alega que las diferentes reivindicaciones hechas por los empleados, si son sumadas, superan la inflación del último año, por lo que, agrega, no tiene condiciones de ofrecer un reajuste salarial superior al aumento del índice de precios.

El presidente de la Confederación Nacional de los Trabajadores de Empresas de Crédito, Lourenço Prado, aseguró que la huelga puede extenderse por varios días pero no afectará al público debido a que los cajeros electrónicos seguirán funcionando y normalmente abastecidos.

«No queremos perjudicar a la población; tan solo reivindicar nuestros derechos», dijo.

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