El Siglo XXI comienza el 11 de septiembre de 2001

// Luis E. Fidhel Gonzáles, Lic. Estudios Internacionales UCV, Abogado

El Siglo XXI comienza el 11 de septiembre de 2001


La importancia de esta fecha se puede observar claramente a través de tres episodios históricos en diferentes localidades:

Se conmemora los trágicos hechos del 11 de septiembre del 2001,  en la ciudad de New York “ombligo del capitalismo” acontecimiento que marcan el inicio del cambio en el sistema internacional en el contexto del denominado “Choque de Civilizaciones”.

Siendo consecuentes con la teoría de Samuel Huntington se da por terminado el conflicto político ideológico que prevaleció en el sistema internacional en el siglo XX, entre el comunismo – capitalismo como el de estado – nación  para iniciar el conflicto cultural – religioso siendo “inevitables” al contar con sistemas de valores significativamente distintos: El cristianismo occidental – islamismo oriental.

El conflicto resulta antiguo  en parte conformo el nacimiento de la cultura Occidental cuyo antecedente fundacional se encuentra en la batalla de las Termopilas (Puertas Calientes) donde la alianza Esparta – Atenas detiene el avance del Imperio Persa  hacia Grecia reivindicándose  los valores prístinos occidentales

Los ataques del 11 de septiembre del 2001, calificada por la Comisión Bipartidista del Congreso Norteamericano  –Final Report of the National Commission on Terrorist Attacks Upon the United States – como “un día de shock y padecimientos sin precedentes” en la historia de los Estados Unidos considerándose ataque al símbolo del “progreso” y “modernidad occidental” origino la lucha “anti- terrorista global”.

Promovió la llamada “acción preventiva”  en el contexto de La Estrategia de Seguridad Nacional de la Administración Bush consistente en actuar contra estas amenazas antes que puedan consolidarse  observando  que el “enemigo” tiene amplio respaldo en el mundo árabe y musulmán..

Significo un cambio de la política exterior norteamericana surgida a partir de la Segunda Guerra Mundial basada en la estrategia de “contención y disuasión” a través de la ONU, OTAN u OEA;  no siendo una política de “prevención”  de la guerra para lograr la paz  al contrario lograr la paz a través de la “guerra preventiva”.

Bajo el principio “todo país que de cobijo al terrorismo” sería considerado un “régimen hostil o amenaza” se aplicó contra el régimen Talibán de Afganistán denominándose “Operación Libertad  Duradera” – 07 de octubre, 2001- siendo derrocado y ocupado este país.

La acusación por la Administración Bush que el gobierno iraquí mantenía en su poder armas de “destrucción masiva”  autorizo  el Consejo de Seguridad de la ONU por la Resolución 1141, de noviembre 2002, inspecciones para verificar esta situación;  al no permitirse estas particularmente en los “palacios presidenciales” se tuvo por excusa para iniciar la segunda guerra del golfo en el 2003.

Sin contar con el apoyo del Consejo se iniciaron las hostilidades el 20 de marzo por una coalición pro- occidental denominada “Operación Libertad Iraquí” siendo tomada Bagdad y derrocado Saddam Hussein. No fue contundentemente corroborada la existencia de estas armas origen del conflicto.

Los EEUU plantean la reconstrucción material y política de Irak a través de una democracia occidental “modelo” para la región no contaría  con estabilidad política y acentuándose la violencia por la guerra civil no declarada entre facciones rivales afectando particularmente intereses norteamericanos  justificando  el aumento de personal militar para “adelantar” su regreso.

Saddam  Hussein seria atrapado por las tropas occidentales en diciembre del 2003 y puesto a la orden del recién creado Alto Tribunal Penal Iraquí encargado de juzgar a los acusados de genocidio, crímenes contra la Humanidad y de guerra y violaciones a la Ley iraquí siendo condenado a la horca en año 2006.

En los procesos políticos de la “Primavera Árabe” – 2010 -11 – particularmente en el norte de África iniciados en Túnez y Egipto;  observados de manera optimista como movimientos de reacción contra al “totalitarismo” que ha gobernado a estos países incluso con matices pro-democráticos;  no siendo observados inicialmente en la mayoría de los casos la naturaleza “islámica radical” proclives a la imposición de regímenes teocráticos reprimidos políticamente por años como en el caso de los “Hermanos Musulmanes” en Egipto inclusive por vía democrática asumieron el gobierno siendo presidente Mohamed Morsi – junio 2012 –  para posteriormente ser sacados del poder a través de un golpe de estado pro-occidental – julio 2013- .

Surgiría en Irak y Siria el denominado Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS) adquiriendo el conflicto armado matiz religioso responde más a un califato o gobierno medieval al tener incidencia política espiritual en territorios que ha ocupado incluso se le acusa de persecución a los considerados “infieles”.

Los “ataque terroristas” hasta el momento no han aumentado su intensidad como el 11 de septiembre; se han continuado perpetuando y ocasionados victimas afectando particularmente a Europa Occidental  agravándose con  la crisis demográfica y humanitaria  por la oleada de inmigrantes de países musulmanes del norte de África y Medio Oriente particularmente del actual conflicto en Siria.

Datos curioso:  Los países musulmanes que tradicionalmente se han considerados aliados de Occidente por ser proveedores de petróleo  han sido señalados  por el presidente de Francia Emmanuel  Macron en base a “relaciones de franqueza” con todas las potencias del Golfo y el  diálogo con los Emiratos Árabes Unidos,  Arabia Saudí y Qatar se ha abordado la cuestión de la financiación del terrorismo aseverando : Qatar y Arabia Saudita han financiado grupos y actividades directa e indirectamente relacionadas con el terrorismo.

El “Choque de Civilizaciones” se inicio en septiembre del 2001, será el rasgo distintivo del Siglo XX.

Nacimiento de la Carta Democrática

El escenario americano desde el proceso independentista en el siglo XIX  ha planteado un marco de reglas y consensos mínimos para ser percibidos como unidad política lograda frágilmente en convivencia con el factor hegemónico mundial representado en los Estados Unidos de Norteamérica reflejándose en la Organización de Estados Americanos mecanismo cuestionado en varios momentos históricos de su vigencia.

Otro anhelo es la “inquietud democrática” originado en el proyecto de “república” de difícil consecución debido a “fuerzas antagónicas” paradójicamente factor esencial de consolidación de los nuevos Estados.

La Carta fundacional de la  Organización de  Estados Americanos (OEA) – Bogotá 1948 – afirma en su preámbulo la “democracia representativa es condición indispensable para la estabilidad, la paz y el desarrollo de la región” para la época una “aspiración” en consideración que la mayoría de países latinoamericanos no contaban con este tipo de gobierno o en el mejor de los casos con un desarrollo cuestionable.

La delegación venezolana participante en la IX Conferencia Panamericana – 1948 –  liderada por Rómulo Betancourt influyó para adoptar este principio así también un mecanismo de defensa fundamentado en “la suspensión del ejercicio del derecho de participación” en la Organización en caso de derrocamiento por la fuerza de un “gobierno democráticamente constituido” – Artículo IX – conocido en el ámbito diplomático venezolano por “Doctrina Betancourt” y continental  por “Clausula Democrática”.

La consagración en la Carta del “Principio de No Intervención” aunado al inicio de la Guerra Fría harán prácticamente nugatorios estos postulados sobre la “democracia”;  la actuación de la OEA priorizo influenciada por la agenda norteamericana la lucha contra el comunismo soviético.

La adopción de la tesis del “pluralismo ideológico” doctrina sostenida en el primer gobierno socialcristiano de Rafael Caldera legitimaron gobiernos si bien se proclamaban por antiimperialistas, nacionalistas, tercer mundistas, no alineados, populares o revolucionarios no necesariamente podrían considerarse “democráticos” como la hegemonía del Partido Revolucionario Institucional en México (PRI) – considerado la “dictadura perfecta” – o militares de Velazco Alvarado,  Omar Torrijos, Rodríguez Lira en Perú, Panamá y Ecuador respectivamente; a pesar de su déficit democrático los partidos de izquierda en general los avalaban al considerarlos cercanos a las aspiraciones populares – populismo militar -; a la vez no reparaban de concebir el escenario de la OEA como una lucha dialéctica entre los EEUU y resto del continente auspiciando la reforma de la Carta incluso denunciar a la Organización como institución decadente.

El, 11 de septiembre del 2001, se logró por consenso en Lima la Carta Democrática Interamericana (CDI)  desde el “deber ser” adopta la “civilidad” identificada con la “democracia liberal” observándose la invocación de sus principios difusos en varios instrumentos regionales; haciendo la acotación que el modelo democracia liberal consagrado por la CDI se relaciona al  occidental asumido como garantía de estabilidad por los Estados Unidos y parámetro de distinción con respecto al  autoritarismo auspiciando mecanismos de control y vigilancia en la OEA;  ha traído recelos por los restantes estados miembros del sistema como forma de intervención política.

La CDI establece la “democracia” y “valores” como sistema de gobierno continental; vendría a ubicarse en el contexto idealista; más cuando el Secretario General de la OEA, Cesar Gaviria en ocasión del referéndum del 2004 en Venezuela  expreso: “Al  presidente Chávez le asiste el derecho de avanzar en su proyecto político una vez ratificado su mandato, con apego a los principios  democráticos que nos unen a todos los americanos y que están consignados en la Carta Democrática”,  refleja la calidad supranacional de la Resolución sobre la “democracia”.

Constituye uno de los documentos más polémicos y extraños en el contexto del Derecho Internacional Americano.  No es un acuerdo político estructural de un nuevo orden estatal y administrativo supranacional como se considera a la “Constitución Europea” sometida a procesos de aceptación, aprobación, legitimación, aplicación y rigurosidad de los miembros europeos incluidos sus pueblos y ciudadanos consultados a través de referendos de incorporación.

La CDI constituye una resolución del la OEA, es decir una  decisión de jerarquía menor, contiene principios de derecho interno más que de internacional: estructura del Estado, forma de gobierno, condiciones de legitimidad, reconocimiento de gobierno y definiciones o principios sobre los elementos de la democracia.

Esta propuesta de organización estatal no ha tomado en cuenta su legitimación por pueblos o ciudadanos americanos  –donde reside la soberanía – a través de los medios de participación política – parlamentos o asambleas nacionales – y electorales – referéndum – sino por los gobiernos o más concretamente sus órganos de política exterior.

En consecuencia, el hecho político como la forma de constitución del estado y gobierno no está determinado por la legislación interna sino por el foro internacional; constituye una triunfo de la teoría monista o supranacionalidad del derecho internacional propugnada por Hans Kelsen sobre el dualismo o la teoría de la “receptación” del derecho interno al derecho internacional.

La CDI, constituyen una norma sin estructura institucional que permita su aplicabilidad; su eficacia depende de la voluntad de los gobiernos; derivando que se supedite a los intereses geopolíticos de los grandes países americanos –México, EEUU, Brasil, Colombia, Venezuela, Chile, Argentina –  en consecuencia  no  existen criterios o acuerdos permanentes sino de manera coyuntural.

Por otro lado, la sociología política de los países latinoamericanos pareciese tener poca vocación “internacionalista” y más “nacionalista” o “exclusivista” sobre el modo de percibir la política.

Desdice uno de los principios o fundamentos del derecho internacional público americano: “la no injerencia en asuntos internos” o “no intervención” y doctrinas sobre reconocimiento de gobierno: Doctrina Tobar – 1907-  Doctrina Estrada – 1930- y Carta de la OEA en el artículo 15.

La CDI puede considerarse modificadora del marco general de la Carta de la OEA y principios fundamentales tal particularidad era indispensable que se acogiese a través de una reforma.

El gobierno venezolano expresó reservas asumiendo que ambos conceptos por excluyentes: “Ambos conceptos son fundamentales para nosotros: democracia y no intervención; democracia y soberanía. Por eso cualquier práctica injerencista, del tipo que sea, la rechazamos porque para nosotros afecta la idea misma de democracia. Una democracia tutelada, una democracia que sea manipulada de alguna forma, es para nosotros la negación  de la democracia “.

¿Está capacitada la OEA, para asumir una protección política de la “democracia”  como de los parámetros que señala la CDI o simplemente es considerada un certificador para los gobiernos? En este sentido, ¿Percibe la OEA a la democracia como un principio político que transciende a sus gobiernos; en consecuencia, puede haber gobiernos de origen democrático cuyo desenvolvimiento degenere en autocracias?

Otro aspecto consiste en plano realista, de los intereses políticos, la capacidad o compromiso de la sociedad americana en hacer valer el “contexto idealista” sin ignorar o desconocer la capacidad  de sus pueblos y partidos políticos de llevarlas a cabo. ¿Estaría dispuesta la sociedad de naciones americana de mantener regímenes democráticos incluso ineficaces, a costa de la “inestabilidad continental”  de una u otra forma pudiesen comprometer el poder geopolítico norteamericano? en el caso venezolano se refleja en el petróleo.

Se observa el  surgimiento de neopopulismos en el Siglo XXI, fundamentados en la democracia “participativa, protagónica y directa” invocada tácticamente para superar las taras políticas, sociales o económicas de la “democracia representativa” promoviendo un nuevo sistema interamericano

 El gobierno venezolano activamente a través del canciller José Vicente Rangel propuso en la Asamblea General de la OEA celebrada en Guatemala en junio de 1999, un proyecto sobre declaración de la “democracia participativa” contrastando con las iniciativas apoyada por los EEUU de fortalecimiento de la “democracia representativa” cuestionada por falta de logros sociales.

La posición expresada en la Conferencia de Windsor Canadá año 2000 – daría origen a la  CDI – el canciller  Rangel discrepó sobre la concepción de “uniformidad democrática”  en ocasión de la discusión sobre el Informe de la Misión de Observación de las elecciones en el Perú en el año 2000: “No existe (…) un modelo único de democracia. Hay principios que son fundamentales para el ejercicio de la democracia, pero la expresión democrática tiene que ajustarse a la realidad de cada país, tiene su tipicidad y tiene sus formas de expresión muy peculiares y por eso la diversidad del espectro democrático de la región.” planteando un alejamiento al Constitucionalismo liberal continental.

Igualmente en la tercera Cumbre de las Américas celebrada en la ciudad de Quebec – Canadá, celebrada en Abril del 2001, únicamente la delegación venezolana insistió en incluir en la Declaración Final y Plan de Acción de promoción de la “democracia representativa” a  la “participativa”  mostrándose  tímido en el respaldo para impulsar las negociaciones sobre el Área de Libre Comercio de las Américas – ALCA-  para concluirlas en el 2005.

1973: 11 de septiembre chileno

El golpe de Estado de Augusto Pinochet Ugarte contra el gobierno constitucional de Salvador Allende resulta un acontecimiento polémico en la historia política latinoamericana cuyas heridas todavía causan fisuras en la sociedad chilena. Ponen  en evidencia  la capacidad de las elites civiles de convivir en “democracia” enarbolando proyectos políticos diametralmente distintos  y el papel de los militares como “árbitros”.

Es de observar el desempeño de la política exterior norteamericana como factor hegemónico con respecto a Latinoamérica  particularmente  el “pragmatismo” frente a gobiernos que se proclamaron revolucionarios en la Guerra Fría;  y establecer si en situaciones similares actuales  continua vigente.

El gobierno de la Unidad  Popular (UP) asumió el gobierno el 26 de octubre de 1970, se conformaba por una coalición de partidos de izquierda entre moderados y radicales, estos últimos incluían a los comunistas; la democracia cristiana al retirarle apoyo político legislativo acentuó la crisis con los partidos minoritarios que habían llegado al poder apadrinados bajo la figura de Allende.

El  Movimiento de Izquierda Revolucionaria  – MIR – de origen insurreccional y tendencia pro-castrista constituía el sector crítico de la UP; imputaban al Presidente la lentitud de las reformas y apego a las leyes del sistema burgués; se le acusaba al MIR de intentar penetrar las fuerzas armadas, ocupar fundos agrícolas ilegalmente y fomentar grupos armados clandestinos.

Se inicia la confrontación  de los partidos tradicionales de derecha e izquierda al proyecto de la “vía chilena al socialismo” postulaba  el “tránsito democrático y no violento” al socialismo dentro de la legalidad del estado burgués, en contradicción a la “revolucionaria armada cubana” por considerar que en “sociedades conservadoras” resulta efectivo plantear la dialéctica o lucha social dentro del mismo marco social y democrático en procura de la transformación.

En tal sentido Allende expreso: “Hemos dicho que vamos a formar un gobierno multipartidista, un gobierno nacionalista, popular, democrático y revolucionario que se moverá hacia el socialismo. No hemos dicho que vamos a establecer un régimen socialista mañana. El socialismo no puede ser impuesto por decreto. Es un proceso social”.

La política de contención al comunismo del presidente Richard Nixon apoyo el golpe de estado a Allende incluso se sostiene su planificación antes de asumir el poder; el sistema partidista chileno paulatinamente colapso y “el dialogo democrático” degeneró en radicalismo y fundamentalismo no avizorándose acuerdo.

La política nacionalizaciones de la industria textil – diciembre 1970 – la banca y minas e industria del cobre -1971 – constituía un imperativo categórico de la acción de gobierno: “Primero, debemos recobrar nuestros recursos básicos que están en manos del capital extranjero esencialmente norteamericano”; en este último caso el Secretario de Estado Norteamericano William Rogers demando compensación a compañías norteamericanas advirtiendo que la expropiación sin compensación como lo anuncio el gobierno de Allende ponía en peligro el flujo de capitales privados, créditos e inversiones hacia Chile; el gobierno chileno argumento que fueron canceladas por las ganancias excesivas de estas empresas en los últimos años.

La visita protocolar de Fidel Castro a Chile – 10 de noviembre al 2 de diciembre de 1971 –se ha observado por moderadora entre las “tendencias radicales”  particularmente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria  -MIR- con la estrategia de Salvador Allende de preservar circunstancialmente el orden burgués.

Castro en la ciudad de Concepción asiento de la ultraizquierda manifestó: “Afirmamos categóricamente y creemos sinceramente que en Chile se ha iniciado un proceso revolucionario” enfatizando la necesidad de temperar las reivindicaciones y moderar la impaciencia; observándose divergencias con Allende en relación a la “vía pacífica” de implementación del socialismo al final de la estadía.

En junio de 1972, el MIR llama a constituir una Asamblea del Pueblo en Concepción  se adhiere el Movimiento de Acción Popular Unitaria – MAPU originado de la disidencia del Partido Demócrata Cristiano – y Partido Socialista, opuesto por el Partido Comunista lleva a Allende a condenar el divisionismo de la Unidad Popular, en esta coyuntura advertiría : “El  programa de la Unidad Popular no es un programa comunista, ni un programa socialista, ni un programa radical, ni un programa del MAPU, ni de la API. Es la convergencia de nuestras opiniones”.

Los movimientos de “ultraizquierda” han sido evaluados dentro del movimiento revolucionario de manera similar al “reformismo” por convertirse en obstáculos produciendo derrotas tácticas desvirtuando la estrategia al reparar una inminente victoria sobre el imperialismo, burguesía y capitalismo desestabilizando al “gobierno progresista” conviviente con el sistema burgués orientado a la implantación del socialismo.

En noviembre- diciembre 1972, Allende realiza una gira internacional haciendo escala técnicas en Lima y México con rumbo a Nueva York para denunciar en un discurso en la ONU a los monopolios norteamericanos por responsables de la crisis de la economía chilena y al sistema bancario hemisférico que la condiciona y niega créditos con la excusa de acreencias no satisfechas. Portavoces del Departamento de Estado norteamericano negarían que EEUU estuviera complicado en algún bloqueo secreto a la economía chilena.

Viajaría a Argelia para finalizar con una corta  visita oficial a Moscú expresando: “Chile se está convirtiendo en una especie de Vietnam silencioso sin el zumbido de los bombarderos ni el estallido de las granadas, pero con los mismos sentimientos porque millones de chilenos experimentan y sienten el aislamiento y ahogo de su país”.

La visita tuvo por objeto  la búsqueda de ayuda económica, financiamiento y créditos a los soviéticos para superar la crisis manifestada particularmente en el desabastecimiento de productos de primera necesidad en el mercado y consecuente inflación.

De retorno mantendría una reunión con Fidel Castro en La Habana y en Venezuela atendería una invitación del presidente Rafael Caldera en el contexto de la reanudación de relaciones diplomáticas entre La Habana – Caracas.

Se asumiría que los militares a través del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, habían puesto orden político a la entropía que significó el gobierno de la UP; a la vez un porcentaje representativo de la población consideraba que habían salvado a la nación de la amenaza comunista del gobierno de Salvador Allende

El 05, de octubre de 1988, se realiza un referéndum nacional  de acuerdo a las Disposiciones Transitorias de la Constitución Política de 1980, con objeto de decidir si el general Augusto Pinochet seguía en el poder hasta el 11, de marzo de 1997; en un universo electoral habilitado de 7 435 913 personas del total de votos válidos, el resultado fue de 44,01 % por el «Sí» y de 55,99 % por el «No»  implicando este triunfo la convocatoria de elecciones conjuntas para presidente y parlamentarios iniciándose la transición democrática para 1989.

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