El riesgo cambiario desde una perspectiva empresarial

// Claudio Viloria, contador público @claudioviloria


Las empresas, corporaciones, o consorcios  altamente competitivos, anualmente deben diseñar planes empresariales; en los cuales se debe plantear un flujo de caja, a manera de desglosar la liquidez de la compañía en función de los ingresos, las inversiones, costos y gastos. El flujo de caja personifica  la acumulación neta de activos líquidos en un lapso determinado y, por lo tanto, representa  un indicador interesante  de la liquidez de una organización. El flujo de caja se interpreta mediante el Estado de Flujo de Caja.

Este estado financiero tiene como prioridad ofrecer información relevante a los inversionistas, así como a los accionistas tantos internos como externos, puesto que representa una fuente de datos financieros.

Por lo cual una gerencia competitiva debe manejar cifras que permitan a la organización ser sólida en el mercado, y por el contrario no susceptible a los embates de la economía nacional, limitando la vulnerabilidad de las políticas cambiarias, la cual se presenta como un factor amenazante del flujo de caja y sus respectivas proyecciones.

Desde la entrada en vigencia del control cambiario en Venezuela a partir de 2003, el gobierno ha apostado a diversos sistemas o modelos de regulación cambiaria, en aras de mejorar este escenario. Ciertamente muchos han tenidos sus auges, y otros no tanto. Inicialmente se creó la Comisión de Administración de Divisas,(CADIVI) actualmente Centro Nacional de Comercio Exterior o CENCOEX, que en sus inicio ofrecía una gama de posibilidades tanto a las personas naturales como jurídicas para adquirir divisas, es decir, el proceso de compra era fluido (aun cuando existían sus limitantes por sectores), las empresas podían obtener materia primas, insumos, propiedad, plantas y equipos en el mercado internacional, lo que se traducía en precios para el mercado altamente competidores.

Para el año 2015 con la creación del Sistema Marginal de Divisas (SIMADI), y la puesta en marcha de una serie de bandas cambiarias, tipo de cambio protegido, y tipo de cambio complementario (DIPRO) y (DICOM),  las tasas de cambio han iniciado un proceso de fluctuación a niveles  nunca antes experimentados, lo que ha dejado grandes expectativas en su progresivos valores.

Las organizaciones conociendo la situación cambiaria y las constantes oscilaciones deben de prepararse para atender los distintos escenarios. ¿Qué será un asidero para las empresas Venezolanas en estos tiempo? a) los flujos se deben sincerar lo más posible en función de la situación país, considerando los distintos tipos de riesgos cambiarios, b) se deben manejar tasas proyectadas para los próximos doce meses, en vista de las constantes variaciones de precios en las subastas de divisas, considerando límites máximos y mínimos  c) crear planes de maximización de recursos líquidos d) disminuir los niveles de endeudamientos d) acoplar los niveles de ganancias  de acuerdo a la legislación Venezolana e) optimizar los lapso de ventas y de percepción de los distintos ingreso f) presentar información veraz a los usuarios internos y externos.

Toda vez que los flujos de cajas  consideren datos como estos, podrán permitir la fluidez financiera de la organización, (tratando de sobre llevar los embastes cambiarios del país)

En vista de lo anterior podemos afirmar que SITME, CADIVI, CENCOEX, SICAD, SICAD II, SIMADI, DIPRO, DICOM representan los intentos de mejorar una políticas que no avanza.

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