EIA proyecta que producción petrolera seguirá bajando hasta 2020

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EIA proyecta que producción petrolera seguirá bajando hasta 2020



La producción petrolera venezolana continuará bajando por lo menos hasta finales de 2020, lo que coloca a Pdvsa y sus socias extranjeras ante mínimos históricos, debido a que en el primer trimestre de 2019 la extracción de crudos ha bajado en un promedio de 135.000 barriles diarios por mes, una sensible aceleración en comparación con la caída de 33.000 b/d mensuales de 2018.

De acuerdo con un informe reciente de la Agencia de Información Energética de Estados (EIA, por sus siglas en inglés) la producción venezolana debió disminuir en alrededor de 100.000 barriles al cierre de mayo, desde los 830.000 b/d que se bombearon en abril. «Los apagones generalizados, la mala gestión de la industria petrolera del país y las sanciones de los Estados Unidos dirigidas al sector energético de Venezuela y Pdvsa han contribuido a las recientes caídas», dice el reporte.

La EIA fundamenta sus malas proyecciones en la reducción de taladros activos que observa en los yacimientos venezolanos. Según las cuentas de la agencia, de 70 plataformas activas que había en el primer semestre de 2016, ahora operan solo 24, al cierre del primer trimestre de 2019, un número que debe haberse mantenido durante el segundo cuarto del año.

Como Venezuela sustenta su cesta en crudos pesados y extrapesados, la recuperación rápida de sus niveles de productividad no es una opción técnicamente probable en el corto plazo, porque se necesitan equipos y recursos para mejorar estos hidrocarburos para hacerlos productos exportables.

Además, las ventas externas de crudo han caído en más de 90%, por lo que los inventarios han aumentado, por lo que parece probable que Venezuela deba ralentizar su extracción petrolera en los próximos meses cuando, por las sanciones estadounidenses, tendrá mayores dificultades para comerciar su petróleo.

«La EIA espera que la producción de crudo de Venezuela continúe disminuyendo en 2019, y estas caídas pueden acelerarse a medida que se cumplan los plazos relacionados con las sanciones. Estos lapsos incluyen disposiciones según las cuales las entidades de terceros que utilizan el sistema financiero estadounidense debieron suspender las transacciones con Pdvsa antes del 28 de abril, y que las compañías estadounidenses, incluidas las compañías de servicios petroleros, que participan en el sector petrolero deben cesar sus operaciones en Venezuela a más tardar el 27 de julio. El bloqueo de transacciones y la salida de las compañías de servicios petroleros estadounidenses, entre otros factores, contribuirán a una mayor disminución de la producción», señala el reporte.

Según la Agencia de Información Energética de Estados Unidos, Venezuela pudo durante abril y parte de mayo seguir colocando volúmenes limitados de crudo en India, China y algunos mercados europeos; sin embargo, ya el gobierno hindú anunció la suspensión de contratos de suministro, por lo que las posibilidades reales de que este cuadro no afecte la salida de crudo y, por ende, las finanzas del país son, por decir lo menos, escasas.

Venezuela ya viene enfrentando un escenario fiscal complejo por la contracción del sector, incluso desde antes que la administración de Donald Trump impusiera sanciones. Según las cifras recientemente divulgadas por el Banco Central de Venezuela, las exportaciones petroleras bajaron de 93.569 millones de dólares en 2012, a 29.810 millones al cierre de 2018, una severa contracción de 68,14%. El PIB petrolero, que apenas creció 1,1% en 2012, se vino abajo en un 25,8% en 2018.

«Si el petróleo crudo o mejorado venezolano no puede fluir, debido a una falta de energía en la infraestructura de bombeo, las moléculas más pesadas se hunden y forman una capa similar al alquitrán en las tuberías, lo que puede impedir que el flujo se reanude, incluso después de que se resuelvan los cortes de energía. Sin embargo, de acuerdo con los datos de rastreo de los petroleros, la principal terminal de exportación de Venezuela en Puerto Jose, aparentemente pudo cargar petróleo en buques entre cortes de energía, lo que posiblemente indica que el crudo cargado se extrajo del almacenamiento en tierra. Por esta razón, la EIA estima que la producción de Venezuela cayó a un ritmo más rápido que sus exportaciones», estima la agencia.

 

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